"Con un pizarrón hubiera sido más fácil", dijo el ministro Ricardo Ehrlich, mientras intentaba explicar los planes del gobierno para la educación. Expresó que hay diferentes niveles, al menos tres, en que se inscriben las estrategias del gobierno.
Durante casi dos horas de entrevista, el ministro de hablar pausado y monocorde armó con ademanes un gran esquema en el aire, en que fue insertando, en diferentes "casilleros", las "grandes metas políticas", los "desafíos" y los "programas concretos" para la educación. Si lo sacaban de tema, abría "burbujas" en el esquema, y luego retomaba donde había dejado.
La preocupación del ministro Ehrlich era "transmitir el conjunto de acciones" del gobierno, que se viera "que existe una dirección".
"Las cosas buenas que se están haciendo salen todas por separado en la prensa (el Verano solidario, el Liceo abierto), pero las pálidas salen todas juntas", se lamentó Ehrlich.
Admitió que "las pálidas" -los resultados de Uruguay en las pruebas PISA y los datos del Anuario del Ministerio de Educación y Cultura (MEC)- generaron alarma en el gobierno.
"Lo que entiendo que es real, es que se precisan cambios muy profundos, y la población no ha percibido señales claras del rumbo de cambio", advirtió.
Con Chile. La semana pasada, Ehrlich visitó Chile y se entrevistó con su par, Joaquín Lavín. Pero Ehrlich no manifestó interés por trasladar aspectos de la reciente reforma educativa chilena al Uruguay.
"La entrevista con Lavín fue muy interesante", comentó. Pero "los modelos educativos de cada país son muy diferentes, son dos sistemas opuestos. El uruguayo es un sistema con grandes instituciones autónomas, y el sistema chileno tiene una estructura y unas definiciones muy distantes", agregó.
En Chile, los centros educativos no dependen directamente del Estado sino del municipio al que pertenecen, y existe una fuerte subvención a las instituciones privadas.
Pero Ehrlich destacó que Chile y Uruguay tienen varias cosas en común. Comparten el haber aprobado recientemente una nueva ley de educación, también el hecho de que según las pruebas PISA y otras evaluaciones, "tienen resultados educativos parejos", y que "en los dos países los cambios en la educación requirieron acuerdos nacionales".
El ministro no quiso ahondar ante el comentario de que los consensos partidarios en Chile parecen más ágiles que en Uruguay. "Podemos conversar de eso, pero estaría fuera de la nota", respondió.
Los presidentes José Mujica y Sebastián Piñera asumieron casi al mismo tiempo, y mientras que en Chile ya fue aprobada en enero una ambiciosa reforma educativa, se le planteó a Ehrlich que en Uruguay no hubo grandes cambios desde marzo de 2010.
"Nosotros venimos de un período anterior donde ya se hizo un esfuerzo importante, donde se votó un nuevo marco normativo que tenemos que implementar ahora", dijo.
Ehrlich reconoció que "hubo un gran debate" entre los actores de la educación cuando se acuñó la nueva norma. "Pero hoy es la ley que tenemos", dijo. "Y este es un tiempo de acción".
Ehrlich agregó que la estrategia del gobierno en educación también está plasmada en los proyectos de presupues- to que presentaron tanto el MEC como la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la Universidad de la República (UdelaR).
Mansión. En la cabeza de Ehrlich, la idea de la educación está concebida como un gran edificio piramidal de tres plantas, con una magna cúpula que alberga "las grandes metas"; un segundo nivel donde están los desafíos a superar, y un tercer nivel -la planta baja- repleto de "casilleros" o cajoncitos que contienen los programas concretos que el ministro, por falta de tiempo, no llegó a exponer con todo el orden y rigor que hubiera deseado.
A lo largo de la extensa entrevista, Ehrlich se dedicó a subir y bajar escaleras por el edificio imaginario, yendo de las "grandes metas" a los "casilleros", abriendo y cerrando cajoncitos y tratando de evitar que alguna interrupción de los periodistas lo alejara demasiado de la planta donde se encontraba.
"Para contestar a esa pregunta, permítanme hacer una burbuja al costado y después me traen de vuelta a donde me había quedado", dijo en un momento de la disertación. Y más adelante, cuando volvió a perderse entre la maraña de casilleros de la planta baja (que empezaba a parecerse al camarote de los hermanos Marx) advirtió: "Bueno, ustedes después lo ordenarán todo con la grabadora".
Acomodado en el living de su despacho en el noveno piso del ministerio, con una espectacular vista a la rambla Sur, el ministro tomó impulso.
"Hablemos de lo grande, de lo abstracto", comenzó Ehrlich, instalado ya en la cúpula de su edificio imaginario. "Lo primero es la consolidación de la educación pública en el Sistema Nacional de Educación Pública", lo cual está establecido en la nueva ley. Ello significa, "la confluencia y complementación de los distintos actores del sistema, entre los cuales está el ministerio", afirmó.
Según Ehrlich "se ha avanzado mucho" en este sentido, dado que ya está funcionando la Comisión Coordinadora del Sistema Nacional de Educación Pública, integrada por el ministro de Educación y Cultura, el director de Educación del MEC, el rector de la UdelaR y dos integrantes de su Consejo Directivo Central, y el presidente y dos consejeros del Codicen.
El segundo punto del árbol educativo es "una mirada territorial", según el ministro. "Todos los resultados educativos muestran profundas inequidades sociales y territoriales", dijo, por lo cual "no se tratará solamente de descentralizar, sino de un desarrollo educativo vinculado a un proyecto de país de conjunto".
Tercero: "calidad y equidad de la educación. Cuanto mayor la calidad, más se compensan las inequidades", dijo Ehrlich.
Finalmente llegó el momento de pasar al segundo nivel, el de los "desafíos", aunque el ministro recordó que "arriba" del esquema, va "el compromiso de la sociedad".
"Si miramos al pasado, teníamos un entramado social que apoyaba al sistema educativo de manera importante", comentó Ehrlich, y recordó unas palabras de Israel Wonsewer -"un judío polaco que llegó a Uruguay a los 8 años y fue fundador de la Escuela de Economía"-: "Lo que soy se lo debo a dos cosas, a la escuela pública y al barrio`".
Planes. Entre los principales desafíos, Ehrlich destacó "los problemas de retención de los adolescentes en los centros de estudio", para lo cual se implementará, entre otras acciones, el programa de becas Compromiso Educativo. También se buscará conectar la educación con el trabajo y aumentar la calidad en Primaria, para lo cual se extenderán las escuelas de tiempo completo.
En los casilleros inferiores se ubicarían planes para concentrar a los docentes en un solo centro educativo, aumentar la autonomía, reducir el ausentismo docente, implementar programas para el desarrollo del pensamiento abstracto, atraer más jóvenes a la vocación docente. "Habría que escribir un libro", concluyó Ehrlich.
Desde que se divulgó el Informe PISA, se escucha una "cacofonía" de voces
El ex intendente de Montevideo y actual ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, que también es un aficionado a la música, se mostró preocupado por la armonía.
"Desde los primeros días de diciembre, cuando se presentó PISA, y hasta ahora, escuchamos montones de campanas. Muchísimas. Y que suenan todas más o menos juntas. Cuando uno escucha una sola, dice `no suena mal`, pero cuando las escuchamos todas juntas, es una gran cacofonía", afirmó.
"Tenemos que lograr que todas las campanas que se están sintiendo toquen juntas, que la orquesta toque en forma coordinada", afirmó.
Esta semana, tras la reunión que Ehrlich mantuvo con el sindicato de docentes (Fenapes), los dirigentes gremiales señalaron la "desconfianza" que generan en los docentes los planteos de diálogo del Ministerio. El secretario general de Fenapes, José Olivera, dijo que "muchas veces" se convoca a los sindicatos al diálogo, "para ser meros ejecutores de decisiones que tomaron otros".
Ehrlich se negó a contestar a "una declaración del sindicato". "Para mí fue una reunión muy importante", dijo, y afirmó que acudió a la reunión para "lograr confluencias" con los sindicatos.
"Precisamos a los actores de la educación para cambiar", dijo el ministro, para que "se comprometan con una mejora continua de su capacitación".
El ministro indicó que también existen "sensibilidades muy diferentes" entre los actores políticos que firmaron el acuerdo interpartidario de educación, incluso "dentro de un mismo sector político".
"Lo que tenemos que hacer es lograr confluir en un gran camino, en un rumbo con todos los matices y todos los actores", expresó Ehrlich.
Al límite de la autonomía
Una de las expresiones del ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, en las últimas semanas ha sido que su cartera "llegará al límite de la autonomía" de los entes de la educación.
"Entiendo que hay un espacio muy grande donde el Poder Ejecutivo y el Ministerio pueden asumir plenamente su responsabilidad de articular, impulsar, coordinar con los sectores", comentó el ministro.
"Yo le digo a los actores del sistema educativo que vamos a actuar respetando las autonomías. Si alguna vez puedo poner un pie más allá del borde, que me lo atribuyan al entusiasmo y al compromiso", agregó.
Ehrlich "no sabría decir" si hasta ahora el Ministerio de Educación y Cultura no ha actuado de esta manera, "al límite" de las autonomías.
"Sí entiendo que es-tamos en un período excepcional y no pode- mos desaprovechar estas oportunidades", señaló.