CEREMONIA

La lluvia no detuvo homenaje de la comunidad israelita

Recuerdan al sabio Shoshani, inspirador de figuras mundiales.

Emoción: medio siglo del fallecimiento del sabio Shoshani. Foto: Diego Moraes
Emoción: medio siglo del fallecimiento del sabio Shoshani. Foto: Diego Moraes

El Gran Rabino de la Comunidad Israelita del Uruguay, Max Godet, dirigió una tfilá especial (ceremonia de homenaje) por los 50 años del fallecimiento del rabino y sabio Monsieur Chouchani, conocido en el mundo como Shoshani, una figura emblemática para la filosofía y el estudio del judaísmo.

En la actualidad, hay cientos de miles de personas alrededor del mundo que siguen sus enseñanzas. Sobre su vida se han escrito diversos trabajos de investigación.

Además, hay una película documental en proceso. Michael Grynszpan, cineasta franco-israelí que viajó especialmente desde Tel Aviv a Uruguay para grabar imágenes y entrevistas para un documental sobre su vida.

La ceremonia ocurrió bajo una pertinaz llovizna y tuvo lugar el domingo a la hora 11:00 en el Cementerio Israelita de La Paz, Canelones. Participaron diversas figuras locales de la comunidad judía junto a investigadores israelíes, franceses y uruguayos que siguen por todo el mundo los pasos de Shoshani.

Su vida, dedicada a la enseñanza y la filosofía, comenzó en el 1895, pero no se sabe en que día. Falleció el 26 de enero de 1968 en la ciudad de Durazno mientras dictaba un seminario para jóvenes de Argentina, Brasil y Uruguay, según señaló el escritor e investigador Diego Moraes, autor del libro Maestros del esoterismo del Río de la Plata.

El sabio fue sepultado en el Cementerio Israelita de La Paz, Canelones, donde el domingo se realizó el homenaje.

Entre otros valores, se le reconoce haber sido el inspirador de personalidades como el filósofo francés Emmanuel Lévinas; y el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, quien eligió el epitafio escrito en su tumba del Cementerio de La Paz, Salmo 139. Ambos reconocieron a Shoshani como una de sus principales inspiraciones y fuente de conocimientos.

Moraes explicó a El País que Shoshani fue un profesor judío "anónimo, enigmático y misterioso", que "enseñó a un pequeño número de estudiantes distinguidos en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial y en otros lugares del mundo".

El investigador uruguayo señaló que Shoshani es uno de los representantes más importantes del esoterismo del Río de la Plata, porque fue un especialista a escala universal en cábala hebrea (esoterismo judío) y en el estudio de la Torá y el Talmud.

"Muchas cosas de su vida están envueltas en enigma: la fecha y el lugar de su nacimiento, su verdadero nombre, su entorno familiar y mucho más. También se destaca una gran cantidad de anécdotas de su vida, muchas de ellas curiosas y extraordinarias", señaló Moraes.

De acuerdo a la explicación del propio investigador, a Shoshani se lo destaca en el mundo hebreo y en el estudio de la cábala por dos razones: su método de enseñanza y el enfoque racionalista y antimístico de la cábala, radicalmente innovador, que va a contrapelo de la tradición esotérica del judaísmo.

Nunca se supo las razones que llevaron a Shoshani a radicarse en Uruguay a principios de la década de 1950. Se supone que estaba refugiado de los resabios de la persecución nazi, dijo Moraes.

Presentes.

En la ceremonia participaron distintas personalidades, entre ellas, la escritora Teresa Porzecanski, antropóloga. Su reciente novela Irse y andar incluye datos y está inspirada en la figura de Shoshani. También estaba Roberto Wajner, expresidente del Comité Israelita del Uruguay, y León Zakhejm, quien fue durante muchos años casero en la sinagoga Badair, donde frecuentaba Shoshani y uno de los pocos de los presentes que lo conocieron personalmente.

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