En el undécimo año de su fundación, el Movimiento Ecqus, una organización no gubernamental social y de protección animal, ha salvado del sufrimiento a cientos de equinos, perros, gatos y otros animales.
Sin embargo, más allá de los logros, como el de ser la única ONG reconocida por la Jefatura de Policía de Montevideo, convocada ante casos de accidentes y maltrato de animales en la vía pública, nada ha podido hacer para que la Intendencia Municipal de Montevideo haga cumplir las ordenanzas vigentes y deje sin efecto la tracción sanguínea.
"La tracción a sangre animal —carros tirados por caballos— está prohibida desde hace muchos años a través de una serie de decretos y ordenanzas. Cuando el Dr. Tabaré Vázquez fue intendente volvió a implementar el sistema otorgando patentes y más tarde lo hizo el arquitecto Arana", aseguró a El País Andrea Silva Ibánez, presidenta del Movimiento Ecqus.
Cansados de asistir a los caballos accidentados, en una ciudad como Montevideo donde hay 300 mil automóviles circulando todos los días, los activistas de la ONG han sido testigos de hechos "horribles".
"En la mayoría de los choques, la primera y principal víctima es el caballo, porque es el que va primero", aseguró Silva, una firme defensora de los animales.
Pero fue más dura aun y apuntó a los encargados de la seguridad en las calles de la capital uruguaya. "Los inspectores de tránsito están sólo para recaudar, no inspeccionan el estado sanitario de los equinos, ni siquiera si los carros tienen luces para circular", explica Silva.
INSOLITO. La protectora se fundó en 1994, fue la primera dedicada al caballo en Uruguay y nació "del vacío existente", ya que nadie protegía a los equinos.
Según Andrea Silva, es la propia Intendencia Municipal de Montevideo la que debe levantar los equinos accidentados en la vía pública.
Sin embargo la realidad es muy otra. "Se espera que el animal muera para levantar, luego de varios días, el cadáver de la calle", comenta la militante ecologista.
Ecqus comenzó trabajando con la Guardia de Coraceros, con muchísimo sacrificio y carencias. Pero a voluntad y a pulmón, mostró que se puede. "Recuerdo uno de los primeros casos, una yegua que cayó ante la sede del Ministerio de Educación y Cultura, en la Ciudad vieja. El Mayor Julián Rodríguez, de la Guardia de Coraceros, mandó a cuatro de sus hombres a caballo, pasaron una cincha de arpillera por debajo del animal y la llevaron en el aire desde la Ciudad Vieja hasta la sede de la policía militarizada en la Avenida Centenario", dijo Andrea Silva con una mezcla de orgullo y emoción. "Es de esas cosas insólitas".
LOGROS. A lo largo de los años se salvaron cientos de animales, también los pequeños animales, "tantos que perdimos la cuenta". Hoy, Ecqus es la primera organización que tiene "un servicio de asistencia y emergencia las 24 horas". La asistencia de los animales se hace en forma gratuita y la única entrada de dinero que tiene es el aporte solidario de los socios voluntarios. Al respecto, se puede llamar para colaborar al tel. 222.05.03.
"Parte del dinero se vuelca al pago de los servicios veterinarios y desde hace muchos años, implementamos un sistema mutual para animales que es el más completo, porque incluye atención especializada y otros servicios como pensionado", agregó Silva.
La directiva sueña con el futuro, aunque es consciente de las dificultades: "La meta es abrir un hospital, pero la falta de dinero impide que la protectora compre un predio, por lo que apunta a que le cedan en comodato un terreno, galpón o propiedad abandonada, para poder levantarlo y seguir asistiendo más animales de familias carenciadas", concluye.
"Antes, los animales agonizaban por horas"
"En estos 10 años —dice Silva— se vio un avance en cuanto al cuidado de los caballos, fuimos los primeros en requisar con orden judicial y en hacer cumplir la Ley N° 5.257 que estaba en un cajón y prohíbe el maltrato animal, sea cuál sea".
Ecqus se fundó en 1994 y es la única ONG dedicada a la asistencia de equinos reconocida por la Jefatura de Policía de Montevideo y convocada cuando existe un accidente que involucra a un animal en la vía pública.
Antes de la existencia de esta ONG no había nadie que se encargara del tema en forma sistemática, según Silva.
"Los caballos reventaban después de agonizar durante 8 o 9 horas y hasta días", dijo Silva y agregó: "la IMM nunca cumplió con los decretos que la obligan a la asistencia de equinos y al control de los carros. Eso no sólo llevaba a un sufrimiento evitable, sino también a un riesgo sanitario para los habitantes". Ecqus está en contra de la aprobación del proyecto de ley de bienestar animal, porque los primeros 40 artículos ya están aprobados y vigentes en numerosas ordenanzas y decretos y en la Ley 5.657 de 1918.
Por otro lado, porque facilita la experimentación con animales. La institución considera que, detrás del proyecto de Ley, hay algunas personas que "persiguen fines de lucro". "Si sólo les preocupara el bienestar animal, comenzarían por hacer cumplir los decretos y reglamentaciones vigentes", dice Andrea Silva Ibáñez, la directiva de la organización.