Lectoras afortunadas

Las dos ganadoras del domingo pasado presentan tres coincidencias: son mujeres, tienen dos hijas cada una, y ambas son fieles a El País de larga data. Nelly Cabrera nació en Rivera hace 64 años pero vive en Montevideo desde fines de la década de 1950.

Trabaja como modista en el Cerrito de la Victoria y recuerda que compra El País desde que se casó hace 43 años. "Siempre los domingos y, cuando se podía, también entre semana".

Los vecinos aprecian su destreza con las tijeras y alfileres, pero los principales clientes son sus dos hijas y cuatro nietos: José Ignacio, Antonella, Alejo y Juan Manuel. Ella reconoce que a la hora de comprar ropas, coser para la familia es una forma "de economizar", pero también "se aprende, y una se va perfeccionando". Desde que eligió su oficio, otro día cantado para comprar El País es cuando aparece la revista "Paula".

Cabrera contó que cada domingo su esposo lee el diario "a primera hora, tomando mate amargo", y que ella lo hace "a la noche", cuando ya se acuesta.

"Lo leí todo y como hacía mucho frío lo dejé caer debajo de la cama. Vi el sorteo en la televisión y todo, pero le juro que ni lo miré". El lunes, como lo hace cada semana, prestó su ejemplar a una señora amiga, "una viejita de 90 años", para que pudiera leerlo. Escuchó la reiteración de los números un par de veces sin prestar atención, y recién el martes resolvió confirmar. "No lo podía creer. Hasta ahora no lo puedo creer".

La otra ganadora es la abogada Blanca Corrales que tiene 52 años y compró su ejemplar en Solís de Mataojo, la tierra de Eduardo Fabini y de su esposo. Tienen dos hijas y viven en el centro de Montevideo, pero viajan con frecuencia a esa localidad de Lavalleja donde tienen parientes, amigos y clientes. Su esposo trabaja como corredor de seguros.

Corrales compra El País todos los domingos -"allá o acá, o en el camino"-, pero no tiene una sección o suplemento que defina su preferencia: "Es por tradición", explicó la ganadora del sorteo.

A Cabrera le pareció interesante la sugerencia de una hija de emplear el premio en un viaje a España para visitar a un hermano, pero optó por refaccionar su casa. "Hay mucho para arreglar y el sueldo usted sabe lo que es". Además, "algo habrá que dejar para la tranquilidad de uno". Ella tiene hermanos en Rivera y lo que está fuera de cuestión es un viaje al norte: "¡Mire si no!"

Corrales y su esposo aun no resolvieron lo que harán con su premio, pero ella no tiene dudas de que encontrarán "la mejor forma de aprovecharlo".

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