Las vacas gordas viven su agosto

Enrique Etchevarren - Rosa Aguirre

El 70 por ciento de los montevideanos redujo su consumo de carne a raíz del aumento de su precio y lo sustituyó mayoritariamente por verduras, según una encuesta de Consultora Datos para El País.

El relevamiento se realizó en medio de una semana de conmoción que comenzó con dos subas consecutivas en el precio de la carne que acumuló un 23 por ciento de aumento y que terminó con un acuerdo entre el gobierno, los frigoríficos y los vendedores para bajar al menos un 10 por ciento el costo al público de los cortes considerados "populares".

La rebaja, que entraría en vigor mañana lunes, significará un abatimiento de entre 3 y 6 pesos el kilo en los cortes más baratos: aguja, paleta, brazuelo, falda, carne picada y asado.

Pero tanto los productores agropecuarios como los frigoríficos coinciden en pronosticar que la carne seguirá tendiendo al alza. La población consumidora de Montevideo también lo cree: el 53 por ciento de los encuestados estiman que el precio de un producto considerado básico en la dieta tradicional de los uruguayos continuará aumentando si no se toman medidas.

La estridencia de los últimos aumentos también dejó en evidencia la situación del sector productor y exportador de carne. Aunque los productores justifican el aumento del precio por la baja oferta de ganado disponible y la apertura de mercados externos, fuentes de los frigoríficos sostienen que una "exagerada expectativa" empujó los precios del ganado antes, incluso, de que estuvieran operativos los mercados de exportación valiosos.

POCO Y MUY CARO. La cantidad de animales disponibles para el consumo cayó dramáticamente en las últimas semanas. Mientras que el promedio de faena semanal en Uruguay se situaba en 40 mil animales por semana, actualmente la matanza no supera las 28 mil reses semanales.

La falta de ganado gordo en pleno invierno es uno de los motivos que llevó a que el precio pedido por los productores llegó a 80 centavos de dólar por kilo en los últimos días.

Operadores del mercado agropecuario admitieron que los productores que tienen ganado preparado son pocos y no descartaron que muchos aguarden a que el precio suba aún más antes de vender.

"La gente que tiene ganado preparado en esta época es la que tiene comida, verdeo y forraje para engordar. Son productores que tuvieron capital para realizar su verdeo. Financieramente son los que están en mejor posición y son los menos. Esa gente va a pretender que les paguen y es el ganado que vale más", dijo a El País. Alejandro Nicolich, presidente de los consignatarios de ganado.

Nicolich estima que hay pocas perspectivas de una baja de los precios de la carne en los próximos meses. "Yo creo que (el precio) va a subir, es un tema exclusivamente de oferta y demanda. Si la demanda necesita ganado y lo tiene que salir a buscar y pagar, va a depender de si los productores están dispuestos a vender", afirma.

En su opinión, revertir la situación de baja oferta puede llevar hasta el mes de octubre y estima que recién en diciembre se podría volver al nivel de faena histórico de 40 mil reses semanales, lo que quitará presión sobre el precio. Sin embargo, advierten que los valores "no van a bajar mucho".

"Con los precios actuales el productor va a invertir en forrajes y el año que viene vamos a estar mejor preparados. Creo que igual vamos a tener un pico de precios en invierno, porque esto no se arregla de un año para otro", afirma.

Nicolich se opone a la posibilidad de que se vuelva a implementar un "stock regulador" como en el pasado —cuando el Estado compraba ganado en la época de zafra y la vendía en tiempo de mayor escasez—, afirmando que "es un disparate de gente que no entiende el negocio agropecuario".

Para el consignatario la única solución es rebajar los impuestos. "Si el sector político o el gobierno están preocupados, que bajen los impuestos como hicieron con la carne de Artigas cuando quedó aislado. No es en la carne donde tienen que castigar, porque si no tuvieramos carne no sé dónde estaríamos".

A Nicolich le preocupa más otro riesgo que percibe en el panorama de negocios por la falta de carne preparada. "Lo que Uruguay está perdiendo es exportación. Estamos perdiendo negocios en un momento en que nuestros más difíciles competidores, Argentina y Brasil, no están en la cancha. Esa es una tragedia para la industria", afirma.

LA PIEL DEL OSO. Sin embargo, fuentes de la industria frigorífica sostienen que la expectativa de los productores sobre los negocios en el exterior es exagerada y que contribuyó a disparar los precios en forma apresurada.

"Los precios del ganado no son compatibles con los negocios concretos que existen hoy", dijo a El País el directivo de un frigorífico dedicado a la exportación que no quiso ser identificado.

Sostuvo que los anuncios de apertura de mercado promovieron una expectativa temprana. "El precio del ganado viene aumentando desde el mes de marzo. El mercado de Estados Unidos se abrió formalmente el 29 de mayo, pero no se pudo hacer una exportación hasta fines de junio cuando estuvieron los certificados en regla", explicó.

Por otra parte, fuentes de la industria frigorífica dijeron a El País que los precios que obtienen actualmente por sus productos son sensiblemente más bajos que los que cobraban cuando Uruguay era un país libre de aftosa sin vacunación.

Explicaron que en 1999 los frigoríficos obtenían 6 mil dólares por cada tonelada de lengua que vendían en Japón, mientras que sólo la pueden colocar a 800 dólares en los mercados actuales. La tonelada de carne con hueso se vendía a 1.600 dólares en Corea, pero hoy logran comercializarla a precios que no superan los mil dólares. El bife ancho rendía 5.500 dólares cuando se vendía en Asia mientras que Europa lo compra hoy a 2.800 dólares.

Los informantes también relativizaron la importancia de las actuales exportaciones en cuanto a volumen. Afirmaron que las proyecciones del Instituto Nacional de Carnes (Inac) es que este año se faenen 1.9 millones de cabezas de ganado. "Eso representa 300 mil toneladas de carne sin hueso, mientras que en Estados Unidos tenemos una cuota de 20 mil toneladas y en Europa de 6.300 sin arancel".

Los informantes admitieron que están abiertos otros mercados además del europeo y el de Estados Unidos, pero sostuvieron que los precios son muy bajos.

"Creo que el futuro va a ser, obviamente, mejor que el presente, pero es un futuro en el que hay que ser más racional", afirmó un directivo.

NADIE ESTA GANANDO. Martín Michelena es un productor agropecuario de Durazno y dice que todavía le impacta el recuerdo del día en que al pasar por un peaje de la Interbalnearia le regalaron un bono de supermercado a canjear por un kilo de asado.

"Eso provocó que en aquel verano y otoño no se plantara lo necesario para tener ganado hoy. El ganado está caro porque no hay ganado. Quiere decir que el productor no está beneficiándose de la suba de precio porque se vende menos".

"Lo perverso de esta situación es que nadie está ganando y es un mazazo para el consumo", sostuvo.

Michelena también cree que la carne seguirá subiendo y que, a mediano plazo se va a estabilizar "pero bastante más arriba que los 13,90 pesos que se pagaban en aquel momento".

"Todos piensan que alguien se está haciendo la América en perjuicio del consumidor, pero el malo no existe en esta película", sostiene Michelena quien sin embargo advierte un riesgo poco mencionado por los protagonistas de esta historia.

"Hay una pérdida estructural que es muy importante: perdemos el hábito del consumo, perdemos el mercado interno, la gente se acostumbra a comer otra cosa y esa pérdida va a ser en diferido".

Congelan impuesto y mitigan impacto

El gobierno ofreció a los frigoríficos congelar en agosto y setiembre los precios fictos sobre los cuales se calcula el IVA a la carne, como contrapartida a un abatimiento del 10 por ciento en cortes delanteros.

Adicionalmente el gobierno solicitó a los supermercados que agreguen una rebaja de otro 10 por ciento en el producto.

La rebaja, que regiría desde mañana lunes, alcanzaría a los cortes considerados "populares": aguja, carne picada, paleta, falda, brazuelo y asado.

Vendedores de carne consultados por El País ayer sábado, dijeron que aplicarán las rebajas que oscilarán entre 3 pesos en el caso de la falda (precio actual 33 pesos) y 6 pesos en el caso de la paleta (cuyo precio era de 62 pesos). No descartaron rebajas mayores.

Algunos supermercados afirmaron que rebajarán algo más la carne, pero las grandes cadenas afirman que ya han implementado rebajas por lo que sólo trasladaría la baja del 10 por ciento.

En la última suba de carne, el supermercado Disco anunció una promoción en la que ofrecía una rebaja de un 20 por ciento en tres de los cortes considerados populares: aguja, paleta y carne picada.

Alberto Couce, gerente de compras de alimentos de Disco, explicó el miércoles pasado a El País "tratamos de bajar lo más posible el margen porque, para nosotros, la carne es un renglón muy importante, si bien es imprescindible en la dieta de los uruguayos también lo es en nuestras ventas. Por eso consideramos que tenemos que acompañar, porque de poco sirve ganar más de un producto que en cuanto a volumen cifra muy poco. Hacemos un esfuerzo y decimos vamos a trabajar prácticamente sin rentabilidad y conversar con nuestros proveedores para minimizar el impacto o directamente no tenerlo".

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