El presidente reúne a la oficialidad de las Fuerzas Armadas. Les habla del futuro. De la necesidad de reconciliarlas con la sociedad. Les explica que deben mostrar que están al servicio de la comunidad, para que se les empiece a percibir como parte de la solución, y no del problema. Les anuncia que, con ese espíritu, las convocará a trabajar duro en el Plan de Impacto Habitacional.
Es un buen gesto. Uno que debe ser valorado en su justa dimensión. Por provenir de quien proviene. Por producirse apenas unos días después que el propio mandatario propusiera dar herramientas a los jueces para que los militares y policías más ancianos, imputados por violaciones a los derechos humanos, puedan acceder a la prisión domiciliaria.
¿Qué piensa el resto de la izquierda de esta señal presidencial? ¿Comparte el punto de vista del mandatario? ¿Trabajará para esa reconciliación? ¿Abandonarán la coalición de izquierda, y las organizaciones sociales que responden a ella, la persistente actitud de demonización de las Fuerzas Armadas que iniciaron tras el regreso del país a la democracia? ¿O sólo veremos un gobierno que enuncia una reconciliación por la que nadie en el partido de gobierno está dispuesto a arriesgar dos votos?
El presidente recorre la ExpoActiva. Le reciben con brazos abiertos. Pero cuando le escuchan, quedan de boca abierta. Porque en una muestra de maquinaria agrícola el mandatario llama a los productores a la "prudencia" y les recomienda "no endeudarse" para comprar maquinaria. Afirma que las "incertidumbres" son demasiadas como para tomar riesgos.
Es un gesto inesperado. Porque, si de incertidumbre se trata, sus palabras no transmiten precisamente certezas. ¿Qué representa, como señal, que un mandatario acuda a la principal muestra de maquinaria para aconsejar a los productores que no pidan créditos para comprar esa maquinaria? ¿En qué incertidumbres piensa el presidente cuando llama a un sector que lleva años de fuerte desarrollo a no tomar riesgos para ir a más? ¿Cómo se entiende que el mismo líder que en el Hotel Conrad llamó a invertir en el Uruguay sea el que les pida a los productores que piensen dos veces antes de asumir algún riesgo?
El presidente le concede una entrevista al semanario Brecha. Afirma que a lo que más tiempo le ha dedicado desde que asumió la primera magistratura ha sido a trabajar para apurar la clausura de la cárcel de mujeres de la calle Cabildo, con riesgo de derrumbe, y derivar a las reclusas a otro centro más seguro.
Es una señal curiosa. Una que da que pensar. Porque es importante que las mujeres que han delinquido no corran riesgos en un edificio ruinoso. ¿Pero no debería un primer mandatario destinar tanto o más tiempo a trabajar con sus asesores para que quienes no violan la ley puedan caminar por la calle sin miedo a ser asaltados? ¿No debería preocuparle más, por ejemplo, la ola de asaltos, algunos con resultado de muerte, que están asolando a los comerciantes de Montevideo? ¿No habría que inquietarse porque mientras la Policía tiene problemas para entrar al Marconi, los uruguayos tenemos cada día más miedo de no volver a nuestros hogares al regreso del trabajo o del estudio?
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