"Las fronteras son muy permeables"

| Abogado, se ocupa de realizar tareas de inteligencia por encargo de las destilerías escocesas para detectar en qué comercios se vende whisky adulterado o falsificado

 portada ciudades 20030929 200x140

ALVARO J. AMORETTI

Un grupo privado, liderado por un abogado y un contador e integrado por ocho personas, algunas de las cuales son ex policías, realiza en Uruguay tareas de inteligencia por encargo de las destilerías de Escocia para detectar en qué comercios se vende whisky adulterado o falsificado, establecer quiénes manejan ese negocio y entregar a las autoridades la información que permita incautar la mercadería en infracción.

En una entrevista concedida a El País, el director del denominado Grupo Norte, el abogado Walter Pritsch, admitió que el equipo que lidera paga a informantes para obtener datos de los locales nocturnos, bares y supermercados en los se comercializa whisky adulterado o falsificado y realiza operaciones encubiertas y seguimiento de vehículos y personas para obtener pruebas y establecer cómo llega esa mercadería a los puntos de venta.

Pritsch dijo que en Uruguay "todos saben" que el whisky de contrabando ingresa a través de las zonas francas, los free-shops y el puerto de Montevideo, y que la adulteración se realiza en establecimientos muy chicos o casas, principalmente en el interior del país, y advirtió que el negocio de la falsificación de whisky es manejado por "cuatro o cinco personas" que "se dividen las zonas" y "viven en barrios en los que no resulta fácil entrar".

—¿Qué fue lo que determinó que un estudio que originalmente se había fundado para ofrecer un asesoramiento jurídico, contable y administrativo a clientes locales e internacionales, se transformara en un grupo especializado en diseñar y ejecutar operaciones de inteligencia?

—(Se ríe) Y... todo empezó casi por casualidad. Nosotros teníamos como cliente a una empresa muy conocida de vestimenta que vendía en el circuito formal y que un buen día no soportó más la indignación que le provocaba la competencia desleal de las ferias, en especial la de Villa Biarritz. Y ese cliente nos pidió ayuda.

—¿Qué tipo de ayuda?

—Nos pidió que le ayudáramos a establecer cómo se abastecía esa feria, cómo ingresaba al país la ropa que se vendía en los puestos y quién o quiénes estaban detrás del negocio.

—¿Y ustedes qué hicieron?

—Formamos dos equipos, integrados cada uno de ellos por tres personas, y comenzamos a trabajar. Básicamente reclutamos a ex policías. Tenía que ser gente que conociera el oficio.

—¿Y cómo realizaban esos equipos el trabajo de inteligencia?

—Depende. En la primera fase se limitaban a recorrer la feria, de arriba a abajo. Miraban mucho, revolvían mucho, anotaban todo y sacaban fotos. La clave era reunir la mayor cantidad posible de información sin despertar sospechas. Después hubo que determinar cómo llegaba esa mercadería a esos puestos, quién la distribuía, por dónde entraba al país.

—¿Pudieron hacerlo?

—Sí. Detectamos quiénes abastecían los puestos, en qué vehículos se hacía la distribución, dónde vivían los que manejaban ese negocio.

—¿Por ejemplo?

—Y... detectamos que una empresa textil, que operaba en el circuito formal, vendía también a través del circuito informal. Algunas boutiques de renombre, cuando vieron la oportunidad, comenzaron a vender en el circuito informal lo mismo que comercializaban, aunque mucho más caro, en los shoppings.

—¿Llegaron a determinar quiénes eran los grandes capitalistas que manejaban el negocio de la distribución de ropa en las ferias?

—No. Nuestra tarea se enfocó siempre a la entrada y a la distribución de esa ropa.

—¿Y qué hicieron con la información que obtuvieron?

—Nos pusimos en contacto con la gente de Inteligencia de la Policía y con gente en la Aduana.

—¿Qué respuesta tuvieron?

—Y... digamos que en los meses que siguieron hubo varios procedimientos en algunas ferias, algunos de los cuales generaron líos bastante importantes que salieron incluso en los diarios.

—Cuando en octubre de 2000 el gobierno le declaró la guerra al contrabando y ordenó al Ejército custodiar la frontera, ¿percibió un cambio en el flujo de mercadería que ingresaba ilegalmente al país?

—Sí, claramente. Ahí se cortó el grifo durante varios meses. Pero lamentablemente después las fronteras se volvieron cada vez más permeables, hasta que después de algunos meses volvió a entrar lo mismo que entraba antes. Y bueno, de alguna forma eso fue lo que nos llevó a no seguir trabajando en el tema del contrabando.

—¿Por qué?

—Y... porque uno no puede trabajar para un cliente, reunir la información, establecer cómo entra la mercadería y quién la entra, y hacer la denuncia porque, en definitiva, si no está la famosa "voluntad política" o si hay presiones sobre la Policía para que mire para el otro lado, ahí se termina todo. Y entonces el cliente nos dirá "muchachos, muy lindo todo, pero el problema sigue". Por eso hemos dejado el tema del contrabando y nos hemos especializado en el tema de la falsificación y adulteración de whisky.

—¿Para quién investigan la falsificación y adulteración de whisky en Uruguay?

—Nuestro cliente son las destilerías escocesas. Ellos tienen, en cada país, una empresa o un equipo como el nuestro que se encarga de auditar estos temas.

—¿Y cómo trabajan?

—Nosotros recibimos información de que en tal o cual centro nocturno o bar se está vendiendo whisky falsificado o adulterado.

—¿Cómo reciben esa información?

—Le pagamos a alguna gente para que nos diga quién vende whisky adulterado o falsificado. Es gente de la noche. Y por lo general no le erran.

—¿Y qué hacen con esa información?

—Con esa información sacamos a nuestra gente a recorrer locales. Van a la barra, piden un whisky sin hielo, y sin que nadie los vea vierten el contenido en una botellita de plástico. Después, la clasifican con el nombre del boliche, y van al siguiente. Y también van a supermercados, compran y nos traen lo que compran.

—¿Y qué hacen con esas muestras?

—Las mandamos a Escocia, para que las analicen.

—¿Y cuando les llega de Escocia el resultado de ese análisis?

—Le entregamos la información a Ancap, que tiene el monopolio del contralor de este tema, para que si lo entiende pertinente actúe en consecuencia.

—¿Y Ancap actúa frente a una denuncia de ustedes?

—Ancap tiene una repartición que se ocupa de estos temas que tiene a su frente a una persona excelente y muy honesta, a la que no siempre le dan lo que necesita para trabajar. Y con los elementos que nosotros proporcionamos, ellos por lo menos pueden citar al comerciante, tomarle declaración y ejercer, de alguna manera, una presión para que desista de lo que está haciendo.

—¿Pero Ancap no hace operativos para comprobar si lo que ustedes denuncian es real?

—Sí. Ellos hacen procedimientos e incautan botellas para realizar análisis en su laboratorio.

—¿Y qué hace Ancap cuando detecta que un local vende whisky adulterado o falsificado?

—Aplica multas.

—En el caso de la adulteración y falsificación de whisky, ¿realizan ustedes un seguimiento de personas y vehículos para detectar a las organizaciones que manejan el negocio?

—Sí. Hay vehículos, que por lo general son camionetas, a las que tenemos "marcadas".

—¿Camionetas que pertenecen a las organizaciones que manejan este negocio?

—Algunas sí. Otras son camionetas de reparto de galletitas, o de otras cosas, cuyos choferes —muchas veces sin que el dueño de la empresa a la que pertenece el vehículo lo sepa— cargan whisky, transportan y distribuyen.

—¿Y a través de ese seguimiento de vehículos ustedes pueden determinar qué establecimiento comercial, boliche o bar compra whisky adulterado o falsificado?

—Sí. Sobre todo en el caso de los autoservicios de mediano porte.

—¿Y cómo operan las organizaciones que distribuyen el whisky adulterado falsificado?

—Llega una persona, con una camionetita y un número de celular, y ofrece whisky de marca a muy buen precio. Por lo general dicen que se trata de un decomiso de Aduana. Y el comerciante compra, porque ve que puede hacer una diferencia. Empieza comprando dos cajas. Después compra más. Y a veces el comerciante no sabe que está comprando whisky falso. Otras veces sí.

—¿Es verdad que en Uruguay todos saben quién vende whisky legal y quiénes comercializan whisky adulterado o falsificado?

—En este país todos saben quién vende whisky falsificado o adulterado.

—¿Y todos saben por dónde entra el whisky de contrabando y los insumos para adulterar o falsificar whisky?

—Y... el whisky de contrabando entra mayoritariamente a través de las zonas francas y los free-shops. Y por el puerto de Montevideo. Nosotros hemos detectado que hay camiones que tienen habilitación para transportar mercadería que no debería estar en el Uruguay. Y deja diez cajas allá, veinte allá, y llega al free-shop con quince cajas.

—¿Y dónde se adultera el whisky?

—En una época se adulteraba mucho más en Montevideo que en el interior. Ahora eso cambió, y se está adulterando más que nada en el interior, en establecimientos muy chicos o casas. Nosotros sabemos que hay camiones que salen de Montevideo con botellas de whisky vacías, llegan a Rivera, cruzan la frontera, se llenan del lado brasilero y vuelven a entrar al país de contrabando.

—¿Y de dónde sacan esas organizaciones las botellas y las cajas de whisky?

—Las compran a los mozos y a los empleados de algunos supermercados. Por cada botella se pagan entre siete y ocho pesos.

—¿Y cómo se rellenan esos envases?

—Las que tienen tapón gotero se rellenan con jeringas y para los que no tienen, hay tapones goteros que entran de contrabando desde Paraguay. Y las etiquetas también vienen de Paraguay.

—¿Y quién maneja o controla el negocio de la falsificación y adulteración de whisky en el Uruguay? ¿Una persona? ¿Varias?

—Estimamos que son cuatro o cinco. Conocemos hasta sus apodos. Y sabemos que se dividen las zonas.

—¿Le dieron esa información a la Policía?

—Sí.

—¿Son gente de gran poder económico?

—No, porque no estamos hablando de un mercado grande. Son personas que hacen un dinero que les permite vivir como si fueran los dueños de un autoservicio o de un restaurante. De hecho, la mayoría de ellos viven en barrios en los que no resulta fácil entrar.

"Salen corriendo con las botellas"

—¿Acompañan los miembros de su equipo a los cuerpos inspectivos de Ancap en algunos procedimientos?

—Sí. Es más, nosotros pagamos el servicio policial 222 para que los inspectores de Ancap puedan trabajar seguros, sobre todo en los locales nocturnos.

—¿Y cómo reaccionan los propietarios de los locales nocturnos cuando llega una inspección de Ancap para controlar el whisky que se sirve en el lugar?

—Y... a veces hay problemas.

—¿Qué tipo de problemas?

—Bueno, algunos intentan de inmediato minimizar lo que se detectó y dar a entender que no se va a llegar a nada. Y hemos tenido casos, en boliches conocidos con tres y cuatro barras, de entrar a inspeccionar una barra y ver a un empleado que de otra barra sale corriendo con tres o cuatro botellas bajo el brazo.

—¿Tan así?

—Sí, ha pasado. Y la Policía los ha corrido y los ha agarrado. Después viene el dueño del boliche y dice que no sabe por qué el empleado corrió, y hasta promete que lo va a despedir. Y uno sabe que ningún empleado corre por las suyas si el dueño no le dio antes instrucciones claras de hacerlo, ¿verdad?

Argentinos estafadores se buscan

Además de las tareas de inteligencia que hoy desarrolla para empresas extranjeras preocupadas por la falsificación, adulteración y contrabando de whisky en el Uruguay, el "Grupo Norte" desarrolla una actividad paralela, reuniendo información sobre ciudadanos argentinos que residen u operan en el país y se encuentran directa o indirectamente vinculados con episodios de fraude en su tierra natal.

"Trabajamos para una consultora estadounidense que nos da el nombre de una persona y las pistas que tiene. Y nosotros nos encargamos de investigar si tiene propiedades en Montevideo o en Punta del Este, si tiene otros bienes o empresas, y cómo se mueve en Uruguay", explica el director del "Grupo Norte", Walter Pritsch.

Para obtener esa información, el personal contratado por "Grupo Norte" recorre oficinas públicas, realiza seguimientos de personas, paga a informantes y hasta revisa las bolsas de la basura de individuos o empresas.

"Revisando una bolsa de basura uno se entera lo que se come en una casa, pero también encuentra boletas, notas y datos que permiten reconstruir la vida de una persona o de una familia. Y eso se hace", admite Pritsch.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar