La tradición que sólo los veteranos mantienen

| Cada vez menos gente visita los cementerios el 2 de noviembre; los que brillan por su ausencia son los jóvenes

La tendencia se repite. Cada vez menos personas visitan los cementerios el 2 de noviembre, el Día de los Difuntos. Así lo afirman los capataces de las necrópolis y lo confirman los vendedores de flores y hasta los taxistas, que ayer esperaban pacientes algún viaje.

La razón es clara. Los jóvenes brillan por su ausencia y solo los más veteranos hacen honor a esta fecha.

Las personas que caminaban ayer por el cementerio Central eran en su mayoría mujeres de más de 60 años. En general iban solas y llevaban ramos de flores. Casi todas repetían el mismo ritual: limpiar un poco el panteón, remover la tierra, colocar flores nuevas y rezar una oración.

Washington Inzúa, capataz del cementerio, no supo estimar cuánta gente pasó por allí. Sí dijo que "año a año disminuye" la cantidad y que los jóvenes no vienen. Lo mismo opinó Julio Larrosa, capataz del cementerio del Buceo, que trabaja allí desde hace 27 años. "Antes esto (el cementerio) se llenaba de gente; tanto que ni se podía caminar. Ahora deben venir unas 2.000 personas en todo el día".

Para los funcionarios del cementerio Central, los extensos horarios laborales, la negación de la muerte y el costo de los traslados, alejaron a las personas de los cementerios.

"Hay muchos panteones abandonados. Y el 90% de los sepulcros existentes tienen problemas de sucesión", dijeron.

Afuera de ese cementerio, seis taxistas se aburrían dentro de sus autos. Uno de ellos, Sandro Pintos, comentó: "se fue todo el mundo para afuera. Trabajamos peor que un día corriente".

PELIGRO. Además de la tendencia a que se reduzca la cantidad de visitantes, también se repiten las quejas por limpieza y, sobre todo, seguridad. Los cementerios se preparan especialmente para el 2 de noviembre, aunque cada capataz dice que su cementerio siempre está aseado. Previo al Día de los Difuntos siempre hay una limpieza fuerte el día anterior. También se renuevan instalaciones. Ayer el cementerio del Buceo tenía 40 escaleras nuevas a disposición del público para alcanzar los urnarios más altos.

Pero los reclamos más comunes son en materia de seguridad.

Ayer una mujer se "plantó" en la puerta del capataz del cementerio del Buceo. Estaba irritada por la situación: había encontrado abierto el urnario donde están los restos de su padre. "No me voy hasta que no lo cierren", dijo. Minutos después lo cerraron.

"Estos problemas pasan siempre. Hay urnarios que están en zonas ventosas y que por eso se terminan abriendo. Pero también están los que entran a robar", dijo el capataz Julio Larrosa.

El cementerio tiene 20 hectáreas y solo un policía para custodiarlo. El material preferido por los ladrones es el bronce. Para eso se roban manijas de los urnarios y las letras de los panteones.

Pero problemas como el de esta mujer son más frecuentes en el Cementerio del Norte. Allí aparecen urnarios abiertos y rotos. Y varios. Ese es el cementerio más grande de la ciudad y, por lo tanto, el más difícil de cuidar.

Ayer por la mañana los funcionarios se sorprendieron con el arribo de un grupo de policías a caballo y a pie. Según fuentes policiales, la Dirección de Seguridad y la Intendencia de Montevideo acordaron reforzar el patrullaje dentro de los cementerios para prevenir robos y arrebatos.

"Tenemos mucha seguridad hoy, pero mañana volveremos a lidiar solos con los delincuentes. Acá todas las noches se escuchan disparos", comentó uno.

Los serenos de ese cementerio plantearon que implica un gran riesgo recorrer el predio de varias hectáreas. Una gran parte de ellas se encuentra a oscuras o escasamente iluminada.

"La otra noche caminaba rumbo a los tubulares y me encontré con un negro inmenso. El tipo atinó a empujarme y se fue. Lo peor es que andamos regalados, porque no nos permiten llevar armas", relató el sereno.

Agregó que cada noche "desaparecen unas 20 tapas de nichos" del cementerio Norte. "La pasta base impera en los barrios cercanos y eso genera aún más riesgo a nuestro trabajo".

Según otro funcionario, los adictos a esa droga roban las flores y luego las revenden por un 30% más.

El mismo problema ocurre en el Central.

flores. María del Carmen Carracedo, propietaria de la Florería Yaguarón, dijo que clientas suyas se quejaron de que les robaron las flores que depositaron en los panteones. "Sin embargo, jamás observé a un funcionario salir de la necrópolis con flores en la mano", explicó.

La mayoría de las florerías ubicadas sobre la calle Yaguarón quebraron. Sólo subsisten dos, cuyos propietarios son titulares de los locales donde funcionan sus negocios.

La venta de flores para colocar en panteones o nichos del cementerio no es el primer canal de venta de la Florería Yaguarón, según señaló su propietaria.

"El Día de los Difuntos vendemos un 30% más que los días normales. Pero nuestra principal clientela gira en el rubro regalos, cumpleaños y bautismos", señala Carracedo.

Los vendedores con puestos en los alrededores de los cementerios del Buceo y Norte también esperan este día para hacer su zafra. Y coinciden que venden menos que antes.

Por otra parte, en la Florería Central, ubicada a pocos metros del cementerio homónimo, la venta de flores ayer aumentó 40% en comparación con días corrientes, dijo Jenifer García, familiar del propietario del comercio.

El día de los difuntos "es una fecha que esperamos porque se vende más. Pero la clientela viene cayendo año a año".

Hubo misas en cementerios parque

En los cementerios privados también hubo un fuerte movimiento de público. Por ejemplo, al Parque del Reencuentro llegaron unas 1.500 personas y al Parque del Recuerdo unas 1.000.

Ambos cementerios pertenecen a una misma empresa. Para la jornada de ayer, colocó un servicio de transporte especial para los clientes interesados en participar en el día de los difuntos. Estos debían anotarse previamente. Los ómnibus establecieron un recorrido y paradas. Los clientes se acercaron a la más cercana y se subieron. El pasaje fue gratuito. Luego hicieron el viaje de regreso. Entre los dos parques llegaron 11 unidades de transporte.

En los cementerios hubo una misa en la mañana. Lo mismo ocurrió en el cementerio Parque Martinelli, sobre la ruta 102. Allí se realizó una celebración en memoria de los difuntos, con un coro especialmente contratado para la ocasión. Asistieron unas 800 personas, sin contar aquellas que sólo recorrieron las parcelas del parque. Hasta la tarde de ayer aún no estaba calculado el ingreso de público.

A Jardines de Mater Terra -en el kilómetro 30 de la ruta 1- entraron unas 3.000 personas a recorrer las parcelas. Allí no hubo ninguna misa, aunque la capilla estuvo a disposición de los clientes de la empresa.

En ese parque, por el día de los difuntos, se colocaron flores en todas las parcelas, fueran o no visitadas. Lo mismo se hace los 25 de diciembre.

En el Central

MARTA ROVIRA | JUBILADA

"Al Cementerio Central vengo varias veces al año. Noté que le falta mucha limpieza. Es un desastre y una lástima. El Cementerio del Buceo está mejor. ¿Nadie se da cuenta que hay panteones en el Cementerio Central que son patrimonio del Estado?".

MARTA MONTAÑO | RECEPCIONISTA

"Aprovecho para venir el Día de los Difuntos. No lo hago otras fechas porque tengo miedo por la inseguridad. El cementerio está un poco abandonado. No hay flores en las tumbas".

G. SCARLATTO | JUBILADA

"Vengo a orar por el descanso de las almas de mis familiares. Así les doy paz y yo siento lo mismo. Para los creyentes, acá es el comienzo de un camino".

MARIA MACHIN | EMPLEADA

"Lo vi muy bien a este cementerio en comparación con otros años. Me llamó la atención lo ordenado que está. Siempre vengo con mi hija, quien quiere ponerle flores a su papá".

PEDRO | ARQUITECTO

"Acá tengo a mis padres. No los vengo a ver muy seguido. Las preocupaciones del trabajo y la falta de tiempo no lo hacen posible".

FLORES Y LLANTOS

Mascotas también fueron visitadas

Ayer no sólo se le rindió un homenaje a los seres (humanos) queridos que fallecieron: las mascotas también recibieron la visita de dueños acongojados por la pérdida.

En Jardín de las Mascotas (Avenida Pedro de Mendoza 5712) fueron cerca de 60 personas a dejar una flor, encargar una placa recordatoria o un cerco para la tumba de un animal querido.

Ricardo Graña, encargado de la administración del cementerio, dijo que vio a abuelas con sus nietos, parejas y familias enteras que, con una flor en mano, lloraban. "Algunos hasta le arreglaban la tumbita al bicho", agregó.

Según contó, también fue al cementerio una señora que habitualmente visita a su perro pequinés y que en la placa recordatoria pidió que grabaran un poema de Pablo Neruda, que la "emocionaba mucho".

En ese cementerio hay cerca de 10.500 mascotas sepultadas y más de 10 mil afiliadas al servicio de cobertura fúnebre.

En otros cementerios de mascotas, el Día de los Difuntos también se vivió con tristeza y pesar.

En Parque del Este, según el funcionario Enrique Rotela, hubo un "movimiento inusual" de personas. "Quizá a uno le llama la atención que sufran tanto la pérdida, pero los afectos son los afectos y hay que tener respeto", consideró.

POR LOS 250 AÑOS

En Salto rindieron homenaje especial

salto El memorial Ecuménico celebrado ayer en el Cementerio Central de la capital salteña comenzó con el toque de clarín llamando a silencio.

La oratoria estuvo a cargo del presidente de la Unión de Inmigrantes, Diego Tomás, y del intendente Municipal Ramón Fonticiella.

En su discurso Tomás dijo que "este año, por circunstancia de los 250 años de Salto, queremos rendir un homenaje especial, ecuménico y abierto al futuro, en memoria de aquellos inmigrantes -bisabuelos, abuelos, padres, hermanos, hijos y amigos- que yacen aquí. Recordamos que para ellos América era un sueño y una esperanza".

Luego de los discursos, dos integrantes de la Comisión de los Festejos de los 250 años de la fundación de la ciudad, José Luis Pereira y María Carmen Giménez, plantaron un árbol nativo en el sitio preestablecido del cementerio y descubrieron una placa que dice: "homenaje a los salteños que hicieron nuestra historia". Y se mencionan los festejos de los 250 años de Salto.

Finalmente los pastores y dirigentes laicos de las iglesias que participan del movimiento ecuménico salteño oraron por las personas que fallecieron en la región.

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