Una decena de personalidades de la cultura, la política y la educación responden al estudio presentado por el académico Ignacio Bosque sobre la visibilidad de la mujer en la lengua. A la Real Academia Española (RAE) le llamó la atención el uso de un latiguillo lingüístico en América latina: la Constitución de Venezuela habla de "venezolanos y venezolanas" y, según publica LA NACIÓN, la presidenta Cristina Kirchner comienza sus discursos dirigiéndose "a todos y a todas". En el informe de la RAE "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer", Bosque critica las nuevas guías sobre lenguaje no sexista elaboradas en España que proponen, por ejemplo, usar palabras como "la ciudadanía" en lugar de "los ciudadanos" o "el profesorado" en lugar de "los profesores" para hablar de grupos compuestos por hombres y mujeres.
A la Real Academia Española (RAE) le llamó la atención el uso creciente de un latiguillo lingüistico en América latina: un artículo de la Constitución de Venezuela habla de "venezolanos" y "venezolanas", y la presidenta Cristina Kirchner comienza sus discursos dirigiéndose "a todos y a todas". Sin embargo, los hispanohablantes no estan discriminando cuando usan el masculino para designar a hombres y mujeres; no necesitan modificar el uso de su idioma para huir del sexismo y tampoco estan obligados a pasar al género femenino el nombre de algunas profesiones.
`Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer`, es un informe que presentó el académico Ignacio Bosque y que fue respaldado por la RAE. En él Bosque critica las nueve guías sobre lenguaje no sexista editadas por universidades, comunidades autónomas, sindicatos, ayuntamientos y otras instituciones. Ellas proponen, por ejemplo, usar palabras como "la ciudadanía" en lugar de "los ciudadanos" o "el profesorado" en lugar de "los profesores" para hablar de grupos compuestos por hombres y mujeres. Bosque defiende que "el uso genérico del masculino para designar los dos sexos está muy asentado en el sistema gramatical" español y que no tiene sentido "forzar las estructuras lingüisticas".
"No es preciso, desde luego, ser lexicógrafo para intuir que la niñez no equivale a los niños", fustiga. Asimismo, "no parecen admitir estas guías que una profesional de la judicatura puede elegir entre ser juez o jueza", critica el académico considerando que las pautas propuestas por estas guías están únicamente pensadas para el lenguaje oficial.
Si bien Bosque reconoce la existencia de "discriminación hacia la mujer" en la sociedad, su análisis concluye que con el uso y tendencias aconsejadas en las guías "se extrae una conclusión incorrecta de varias premisas verdaderas", entre las que admite el uso de "comportamientos verbales sexistas en el idioma español". En las guías cuestionadas se suele llegar a "una conclusión injustificada que muchos hispanohablantes consideramos insostenible", añade.
El tema continúa debatiéndose y varias personas opinan:
ADELAIDA DE LA CALLE. Rectora de la Universidad de Málaga y presidenta de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas. "Es un auténtico trabajo de investigación con todo el sentido. La sociedad española ha funcionado normalmente con un lenguaje muy sexista y hay que cambiarlo, igual que hemos cambiado montones de actuaciones. La mujer debe contar en todo, y eso incluye el lenguaje. Es cierto que la lengua es algo vivo y se va adaptando a las circunstancias en cada momento y características, y que, hasta hace relativamente poco, la mujer no formaba parte de muchos aspectos y era difícil que contase en una estructura lingüística diferente a la que se había ido generando a lo largo del tiempo. Ahora somos conscientes y lo estamos intentando. Hay que poner a la mujer en valor y hacer el esfuerzo de cambiar el lenguaje, aunque no se puede lograr de la noche a la mañana. Debemos trabajar desde los primeros niveles de la enseñanza. También tengo claro que el genérico se debe seguir utilizando porque no se hace con tono discriminatorio".
INMACULADA MONTALBÁN, Presidenta de la Comision de Igualdad del CGPJ. "La profesora sustituta llegó a la clase de música de primaria y animosa exclamó: `Ahora vamos a cantar todos los niños`. La hija de mi amiga quedó callada como el resto de sus compañeras. No se dieron por aludidas. Su maestra de todos los días hablaba de niños y niñas. Es un ejemplo de la importancia del lenguaje en la formación de las personas y en sus actitudes. La utilización de un lenguaje no sexista es algo más que un asunto de corrección política, porque influye poderosamente en el comportamiento y en las percepciones. Nombrar algo o a alguien es darle presencia, visualizarlo. Mediante el lenguaje se nos llama y se nos ignora y todo ello condicionará la imagen de la realidad que nos construyamos y cómo la transmitiremos. Para existir todo debe tener un nombre. La utilización sexista del lenguaje implica la invisibilidad de las mujeres, tanto de su presencia como de sus logros. Así lo entiende la Ley de Igualdad, cuando fija como criterio general de actuación de los poderes públicos la implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo. Una prescripción respetada por el Consejo General del Poder Judicial que, a propuesta de su Comisión de Igualdad, aprobó unas Normas mínimas para evitar la discriminación de la mujer en su lenguaje administrativo".
PURIFICACIÓN CAUSAPIÉ. Secretaría de Igualdad del PSOE
"Valoramos positivamente que el informe reconozca la desigualdad y la discriminación de la mujer existente en nuestra sociedad; si bien considera que el lenguaje debe hacer visibles a las mujeres, contribuyendo de esta forma a erradicar esa desigualdad. El idioma es algo vivo y cambia para adaptarse a la sociedad y en este sentido el lenguaje debe servir para expresar también la igualdad entre hombres y mujeres. Debemos encontrar un consenso".
ENRIQUE VILA-MATAS. Escritor
"Me es imposible verlo de un lado distinto al de la Real Academia. El lenguaje está hecho esencialmente para entenderse. Por tanto, todo lo que se aparte de esto es un despropósito. Y despropósito es creer que siempre hay discriminación en las expresiones nominales construidas en masculino con la intención de abarcar los dos sexos. Y aún mayor despropósito es que, siguiendo las recomendaciones de una guía no sexista, creamos que hay que decir `personas sin trabajo` en lugar de algo que todos comprendemos muy bien: `Parados"