Durante los primeros cuatro meses de este año, en las calles de Montevideo ocurrieron un promedio de 16 accidentes diarios. De mantenerse estos guarismos, en diciembre los siniestros totalizarán 5.840 y provocarán 132 muertos y unos 5.475 lesionados.
Sin embargo, poco puede hacer la Policía de Tránsito para revertir tal situación. Esta repartición ha perdido el respeto de parte de la población desde que se le quitó la potestad de multar. A lo que hay que agregar que hace ocho años contaba con 360 efectivos y hoy apenas son 176.
"Sufrimos una carencia enorme de personal. Parecería que la Policía de Tránsito ya no tiene razón de ser. Se le quitó importancia", dijo a El País el jefe de este cuerpo, Alberto Toscanini dos Santos.
Los efectivos de esa dependencia realizan tareas que no son específicas a su función de contralor del tránsito, como la intervención en hurtos y otros delitos.
Según Toscanini, "nunca en su historia la Policía de Tránsito asumió tantos procedimientos" como en los últimos años.
Durante el 2003, esta fuerza realizó 33 procedimientos que terminaron en procesamientos de personas, mientras que el número de detenidos supera el centenar.
En lo que va de este año, lograron el procesamiento de 20 personas interviniendo en casos que nada tienen que ver con el tránsito. Se trata de hurtos, rapiñas, arrebatos y atentados violentos al pudor.
En coordinación con otras fuerzas, efectivos de este cuerpo efectúan patrullaje preventivo en bancos, cajeros automáticos y cambios de la Ciudad Vieja, Centro y Pocitos.
Además, el personal de la Policía de Tránsito realiza tareas que van desde los controles de espirometrías en las calles, educación vial y control frente a escuelas y liceos. También le compete la creación de zonas de exclusión en estadios y el corte de calles o custodia en eventos protocolares, gremiales y políticos. En un solo año, los agentes realizaron 4.902 servicios que totalizan unas 85.500 horas hombres.
DESOBEDIENTES. Según se desprende de las estadísticas de la Policía de Tránsito, el tráfico vial de Montevideo es caótico, desordenado y el parque automotor superó la capacidad de la ciudad para absorber el flujo de tránsito.
El 90% de los accidentes es provocado por fallas humanas. Es decir, imprudencias, exceso de velocidad y la violación de normas de tránsito.
Según Toscanini, la crisis ha influido en los uruguayos y se ha transformado en una causa de accidentalidad, ya que estos "van mirando hacia adentro y no atienden a su entorno". Agregó que una situación similar ocurre con el uso del celular mientras se maneja.
A partir de setiembre del 2000, por una orden del Ministerio del Interior, la Policía de Tránsito no aplica multas a aquellas infracciones a la ordenanza vial. En tanto que, desde setiembre del 2003, ni siquiera tiene la potestad de entregar una observación escrita a los conductores infractores.
Según Toscanini, esa decisión ministerial motivó que "se le perdiera el respeto" a la Policía de Tránsito y agregó que, en varias ocasiones, los conductores detectados tomando mate o hablando por celular, se limitaron a saludar al agente y a seguir su camino.
Esa situación, agregó, desembocó en una liberalidad en el tránsito, ya que los accidentes "aumentaron después de que comenzó a regir esa ordenanza. Cuando la autoridad pertinente disponga que se apliquen multas, comenzaremos a hacerlo otra vez".
A su juicio, las soluciones para este fenómeno son dos: mayor rigor para los conductores adultos e incorporar materias viales a las escuelas para generar en los niños la responsabilidad de conducir en el tránsito y que capten valores.
Peligrosas
Las avenidas 18 de Julio, Italia, General Flores, 8 de Octubre y la rambla son las vías de tránsito con mayor accidentalidad de Montevideo, por la elevada velocidad de los vehículos que circulan por ellas. El jefe del Cuerpo de Policía de Tránsito, Alberto Toscanini explicó que son raros los accidentes mortales en el centro capitalino por la alta densidad de su tránsito.