Los hábitos alimenticios vienen cambiando. Un estudio propiciado por el Mercado Modelo revela un consumidor más exigente y más atento a productos elaborados. Ello ha disminuido, por ejemplo, el consumo de papa.
"En muchos aspectos el consumidor uruguayo sigue siendo muy tradicional, con hábitos de compra arraigados, que le gusta elegir el producto que va a comprar y desconfía de las presentaciones cerradas o en bandejas", dice el ingeniero agrónomo Pablo Pacheco, del Mercado Modelo.
El centro mayorista presentó ayer las primeras conclusiones de un trabajo en focus group (grupos de consulta), que serán la base de un informe más completo sobre consumo de frutas y hortalizas que se presentará el próximo 5 de junio. Pero las primeras conclusiones revelaron algunos cambios en productos muy tradicionales como la papa. Los consumidores revelaron su disconformidad con lo que se ofrece en ferias y comercios y reconocieron apelar muchas veces a productos preparados, como el puré instantáneo o las papas fritas precocinadas.
"Esto viene asociado al fenómeno de los supermercados, donde se ha comenzado a verificar la compra de productos como las papas congeladas o la papa en escamas o puré instantáneo, que han venido sustituyendo el consumo de papas frescas", indicó Pacheco.
Este cambio ha ocasionado resultados bastante drásticos para la producción nacional. Según la información de la que dispone Mercado Modelo, actualmente se importan unas 17.000 toneladas anuales de productos elaborados. "Esto equivale a unas 45 mil toneladas de papa fresca", apuntó Pacheco. Según estos cálculos la sustitución del producto fresco por el elaborado supone una disminución del 30% en las ventas de papas frescas.
"En este momento no hay conformidad con los productos que hay disponibles en el mercado", señala una de las conclusiones del informe.
Otros productos, como la manzana revelan también a un consumidor más exigente. Según las opiniones relevadas a los grupos de consulta, uno de los aspectos más cuestionados es el uso de cámaras de frío ya que se entiende que ello provoca "menor durabilidad del producto, el menor sabor y la pérdida del jugo y de la firmeza", cualidades particularmente apreciadas en la manzana.