LA MECA DEL CINE

| En el barrio más famoso de Los Angeles las estrellas no iluminan como antes

El País de Madrid

Poco después de poner los pies por primera vez en Hollywood, entré fascinada en una de las tiendas de camisetas que abarrotan Hollywood Boulevard y compré una postal para un amigo. Era una panorámica en la que podía verse la internacionalmente famosa señal instalada por encima de las colinas del lugar, que proclama con grandes letras metálicas: Hollywood.

Un mensaje sencillo, altivo y contundente que, la verdad, no siempre puede ser leído tan a las claras como en las bonitas fotos que ilustran los folletos turísticos o las postales de saldo, pues a menudo la contaminación incluso impide que se vea el verde alicaído de los cerros en los que está la célebre consigna (es más, la manifestación de un estilo de vida que un simple rótulo a modo de guía geográfica).

En un principio, cuando se colocaron esas grandes letras allá por 1923, sólo anunciaban lo que pretendía ser la construcción de una urbanización, y originalmente decían: Hollywoodland . Se perdió el land con el tiempo, pero se ganaron otros territorios. De hecho, el resto del mundo, como hemos podido comprobar hasta ahora. Le envié a mi amigo la postal, y escribí por detrás: Estoy en Hollywood. Todo lo que hay aquí es lo que ves en esta tarjeta. Besos.

Porque si algo es Hollywood, sin lugar a dudas, es los Estados Unidos enteros y verdaderos; Hollywood es la esencia destilada de América del Norte, que después ha salido de allí para darse a conocer urbi et orbi; que ha brotado de aquel barrio (que tiene aspiraciones segregacionistas con respecto a Los Angeles), de aquellas manzanas la mayoría sin gracia, abarrotadas de neones publicitarios.

solo un lugar de paso. Lo que ocurre es que cada día quedan menos astros vivos, y los pocos que pueden llamarse así, desde luego, hacen cualquier cosa excepto poner los pies en Hollywood, a no ser que se trate de asistir a la gala de los Oscar, dejar sus huellas estampadas en un trozo de cemento frente a la puerta del Teatro Chino de Mann, o descubrir una estrella con su nombre sobre las aceras de Hollywood Boulevard, repletas de tantas y tantas estrellas, por cierto, que una no sabe muy bien si a los componentes del star-system mundial realmente les importa tener allí una estrella con su nombre.

Los astros se refugian en sus mansiones de Beverly Hills, al oeste de Hollywood, una pequeña y extraordinariamente próspera ciudad independiente de LA, con la mayor concentración de palmeras, piscinas, guardas de seguridad, pistas de tenis, drogadicciones secretas y criados del país. Desde que Douglas Fairbanks y Mary Pickford se instalaron por encima del hotel Beverly Hills, éste es el único hogar posible para una estrella, bien a resguardo de la chabacanería decadente de Hollywood Blvd. y sus alrededores.

Reflejos del pasado. Hollywood es un barrio apreciado por los turistas, los homeless, los hispanos, los usuarios de cibercafés y las prostitutas que dejan fotos falsas por doquier. Valorado como si se tratara de una nueva tierra prometida. Quizá lo sea, o puede que lo haya sido, pero ahora este distrito es tal vez la papelera urbana donde se hacinan los restos de un montón de antiguos sueños. Especialmente, de fama, de gloria. Con todo, al igual que Las Vegas, Hollywood hoy día es un sitio auténtico, en el sentido de que está lleno de perdedores.

En Hollywood los malls parecen construidos con los restos de decorados, los bulevares se extienden a lo largo de kilómetros como interminables spots publicitarios y en un oscuro callejón puede uno encontrarse con la cabeza del pobre Godzilla, la misma que usaron para hacer la película, como para recordarnos que todos los sueños se desvanecen.

Huellas de la gloria

A principios del siglo XX, Hollywood no era más que un gran terreno que aglutinaba un conjunto de granjas que ni siquiera pertenecían a la ciudad de Los Angeles.

Hasta que llegaron los que serían grandes magnates del cine: Cecil B. De Mille y Samuel Goldwyn, que inventaron el star-system, al cual todos morían por ingresar. Muchas de las viejas glorias dejaron sus huellas frente al Teatro Chino de Mann, antes llamado de Grauman. Sid Grauman lo construyó en 1927 y cuentan que el día de la inauguración el cine no estaba terminado y Grauman se metió de bruces en el cemento fresco de la entrada; entonces se le ocurrió la idea de invitar a los dioses del celuloide a estampar allí sus huellas y firmas. Actualmente, todo Hollywood parece un gran mausoleo de huellas dactilares y de pies, que los famosos sólo observan mientras transitan en sus lujosas limusinas.

Datos útiles

Alojamiento

* * * * desde US$ 100

* * * desde US$ 80

* * desde US$ 60

Visitas Guiadas

Paramount Visitor Center , 5555 Melrose Avenue. Hollywood. Programas de televisión en vivo. Entrada gratuita.

Warner Bros Studios , 4000 Warner Boulevard. Burbank. De lunes a viernes, de 9 a 15. Tours de dos horas. 30 dólares.

Universal Studios , 100 Universal City Plaza. Parque temático. De 10 a 18. Entrada: 45 dólares.

En Internet

www.lacvb.com

www.hollywoodchamber.org

www.seeing-stars.com

GUIA

Teatros y museos que rinden tributo al cine:

El Teatro Chino de Mann (6925 Hollywood Boulevard; 001 323 464 81 11) y el Paseo de la Fama.

Es lo más emblemático; también, la zona más concurrida y conflictiva de Hollywood, con sus estrellas y nombres famosos grabados en latón.

Al lado está Hollywood Galaxy (7021 Hollywood Boulevard), un complejo dedicado exclusivamente al espectáculo.

En la North Vine Street, el edificio de Capitol Records, donde grabaron discos grupos como The Beatles o Pink Floyd, por mencionar algunos.

Los Universal City Studios. Un parque temático del cine donde uno puede jugar a sentirse protagonista de películas célebres (100 Universal City Plaza; 001 818 733 39 91. 45 dólares adultos y 35 niños).

Conviene pasear por Melrose Avenue: se destaca por su estilo y encanto bohemio y joven, y está llena de preciosas tiendas de prendas únicas, restaurantes agradables, anticuarios.

Fe de erratas

El sábado 9 de agosto en la nota titulada "¿Puedo entrar?" referida a los cambios en las políticas de visado norteamericanas se expresó incorrectamente el valor de la visa americana para los pasajeros en tránsito. El mismo es de $ 3.000 (pesos uruguayos) para todos los casos. Asimismo, la leyenda de la foto que acompañaba la nota expresaba ese valor en dólares. La visa debe ser abonada en pesos uruguayos

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