Advertencia al lector: el tema de esta fotografía es la última moda en lentes de sol. No se confunda. Hecha la aclaración, sepa usted que las chicas de la foto son apenas dos ejemplos de la nueva onda en gafas protectoras del sol. Por lo visto este verano cuanto más grandes los lentes, mejor. La moda se extiende tanto a hombre como a mujeres, y predomina entre los más jóvenes. Esos mismos jóvenes que antes se burlaban del look de la madre en aquella foto del verano de 1960, hoy visten modelitos similares sin el menor remordimiento. Tal es la semejanza que de no ser por los bikinis, cualquiera podría decir que esta foto es vieja.
A ver cómo estoy. Quién no dijo eso alguna vez a alguien que usa lentes espejados. Los lentes de la señora son más que útiles para eso. Y si no mire ese reflejo. A través de sus anteojos podemos ver lo que ella está viendo y más aún. Y parece mentira ver cómo un estilo de gafas que había caído en la desgracia durante varios años ha resucitado como por arte de magia. ¿Se acuerda que un par de años atrás sólo los usaba algún que otro funcionario de la ley? Pues bien, las cosas cambiaron y ahora los espejados están de nuevo entre nosotros.
Caballero rojo. Otro ejemplo que puede confundir al lector distraído. No estamos de nuevo en los ochenta, y no estamos en una disco diurna. Es el verano de 2007 en la playa Bikini (es cierto que el corte de pelo es indiscutiblemente actual). Teniendo en cuenta el rojo de los cristales, vale preguntarse de qué color ve la vida este joven. A juzgar por su barba, el rojo es su color. Lo que no es tan natural es el rojizo de su piel. ¿Será su primer día de playa? En cualquier caso habría que advertirle que además de la vista, hay que protegerse la piel.