La mala praxis y el error de diagnóstico

Situaciones que pueden confundirse pero son diferentes

El error en medicina es, desde la más remota antigüedad, objeto de investigación en esta ciencia.

Los médicos del antiguo Egipto podían perder la vida si causaban la muerte de un paciente. El código Hammurabi -aproximadamente 1.800 antes de Cristo- penalizaba al médico que hiciera perder la vista a un paciente, según se tratara de un señor, hombre libre o esclavo, con la pérdida de su ojo, o con una indemnización decreciente. Lo mismo al que hiciera perder un diente a un enfermo. De ahí la famosa ley del Talión, que reza: "Ojo por ojo, diente por diente".

En la actualidad, y con el progresivo avance de los conocimientos médicos, el error clínico se logró diferenciar en dos situaciones bien diversas: la mala praxis y el error de diagnóstico.

En la fórmula legal uruguaya, la mala praxis médica es una situación de impericia profesional donde el facultativo produce, con su conducta terapéutica o asistencial, un resultado que no previó, que no anticipó y que, sin embargo, era anticipable, representable y objetivamente previsible.

Cuando un médico resulta responsable en un juicio por mala praxis, no pierde su doctorado ni su permiso para ejercer la profesión, salvo que el procesamiento sea con prisión. Durante ese período no está autorizado a atender pacientes.

En caso que el procesamiento sea sin prisión podrá seguir haciéndolo, mientras la Comisión Honoraria del Ministerio de Salud Pública analiza el caso. Si se le encuentra responsable del acto médico cuestionado, la comisión podrá suspender la licencia al profesional.

Las intervenciones quirúrgicas son las que más lesiones causan. Por ejemplo provocan la muerte del paciente, tetraplejias, paraplejias, parálisis, disfunciones nerviosas, atrofia de órganos, lesiones vasculares o pérdida de la visión.

Otros hechos usuales de mala praxis son las prescripciones de medicamentos equivocados que derivan en fallecimiento, lesiones graves y reacciones alérgicas severas del paciente.

Por otra parte, el error de diagnóstico es un acto médico no intencionado, por omisión o comisión, que resulta inadecuado para el resultado que se pretende. En este caso no existe negligencia o impericia y se considera dentro de la natural falibilidad humana.

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