La importancia del apego paterno

| El niño tiene presente a su padre desde la concepción. Un buen vínculo ayuda a manejar estrés y ansiedad.

Ana María Abel

Lic. Ciencias Familiares

Luis Pedro explica: Rosina dice que tengo que ayudarla y me desespero pues no sé cómo agarrar al bebé, no sé lavarlo ni cambiarlo. Su amigo Pancho, con tres hijos en su haber lo tranquiliza: nadie sabe sin que algún bebé se lo haya enseñado, relajate, tu hijo será precisamente tu maestro.

Luis Pedro y Pancho pertenecen a la nueva generación de papás que ni se plantean que el cuidado material del bebé sea exclusiva tarea de la madre. Simplemente unos lo hacen con mayor habilidad que otros. A medida que al sentido común le añaden buena voluntad y práctica, adquieren seguridad para atender a ese indefenso ser que precisa de los cuidados materiales de ambos progenitores para lograr un óptimo desarrollo físico, afectivo e intelectual.

Existe además una razón científica que a veces se pasa por alto: el niño ha tenido presente a su padre desde el momento de la concepción. En la íntima y constante colaboración que produce su aporte celular al óvulo fecundado, en la rápida y progresiva multiplicación celular que lo convierte en cigoto, en embrión y luego en feto anidado, ya está el padre actuando con su aporte genético: él ha hecho posible la incipiente vida.

Tener presente esta realidad ayuda a los papás a sentirse más seguros a la hora de cuidar materialmente al recién nacido y repartir responsabilidades con su esposa según las preferencias de cada uno.

Investigadores de la California State University han presentado las conclusiones de la Convención Anual de la Sociedad Americana de Psicología. Entre ellas, destaca la que afirma que los hombres que han tenido un mayor apego paterno manejan mejor su estrés y ansiedad. Los que tuvieron relaciones paternas pobres, tendrían un 4% más de riesgo que el resto de hombres de tener mal genio.

A un bebé no se lo conoce bien si no se le ha tenido mucho en brazos, si no se le ha cambiado, bañado, si no se ha jugado con él a esos infinitos juegos que provocan risas, balbuceos y grititos de felicidad. Esas actividades alimenticias, higiénicas y lúdicas aunque parezcan triviales, le permiten aprender a ser uno más de nosotros y a la vez alguien individual y diferente a todos: único.

Los dos primeros años son cruciales en la vida de una persona. Es cuando incorpora la mayor cantidad de información acerca de lo que sucede a su alrededor. Si el padre no está por ahí, no figurará entre sus adquisiciones tempranas y perderá la oportunidad de tener la impronta paterna en sus matrices originales (las que graba en los primeros días e incluso en las últimas semanas de su vida intrauterina). Cuando el padre está activamente presente también sale ganando él, pues no se pierde esa maravillosa e irrepetible etapa de su hijo.

flia@iuf.edu.uy

El cerebro infantil.

Carla Shatz, neurobióloga de la Universidad de Berkley afirma que al nacer, el cerebro de un bebé contiene 100 mil millones de neuronas. Por un proceso similar a la competencia de Darwin, el cerebro elimina conexiones dejando en él marcos de referencia de emoción únicos.

Obesidad infantil.

Investigadores de la obesidad infantil aconsejan utilizar platos de tamaño adecuado para servir la comida a los niños. Muchas veces llenar excesivamente el plato o utilizar cucharas más grandes para que termine antes, hace que coma más de lo debido.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar