"La historia nueva será una historia sin jefes"

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"Chico" Whitaker

En 2011 se cumplieron 10 años de la fundación del Foro Social Mundial, que se ha desarrollado en varias ciudades del mundo: Porto Alegre, Bombay, Bamako, Caracas, Karachi, Nairobi, y Dakar. En esas diversas sedes se abordaron temas como el desarrollo sustentable, la afirmación de la sociedad civil, la ética en sociedad, el orden mundial democrático, medio ambiente y economía, exclusión social, socialización de las tecnologías o combate contra el racismo. Uno de sus fundadores, el arquitecto Francisco "Chico" Whitaker estuvo en Montevideo para asistir al Encuentro de la Red Internacional de Desarrollo y Civilizaciones realizado en el Claeh.

CARLOS CIPRIANI LÓPEZ

-En estos tiempos abundan las redes sociales en Internet. El Foro se fundó hace diez años, también para generar redes. ¿Qué se buscaba?

-Se buscaba una intercomunicación presencial, que la gente se encontrase y evaluase convergencias. El momento era propicio, porque ya había un buen número de organizaciones no gubernamentales pero no existían espacios de reunión. Había encuentros de partidos o de gobiernos pero no de la sociedad civil.

-Ya se hablaba de globalización, ¿no? Y había corrientes opositoras.

-Sí, pero el movimiento antimundialización fue una locura. Nada se proponía, lo que se hacía era contestar. Se debía entrar en una fase propositiva: si no queremos esto, ¿qué queremos?

-Usted es arquitecto. ¿Durante cuánto tiempo ejerció?

-Sólo hice algunas casitas para amigos.

-¿Esa profesión influyó en su trabajo social?

-En un pensamiento: mostrar que podemos concebir y construir un mundo distinto.

-¿De dónde procedían los creadores del Foro que se reunieron por primera vez en Porto Alegre?

-Todos de Brasil, representantes de ocho organizaciones bien diferentes. Estuvieron el Instituto de Análisis Sociales y Económicos, el Movimiento de los trabajadores rurales Sin Tierra, la Comisión Justicia y Paz -que es un organismo vinculado a la Conferencia Nacional de Obispos-, la red social de Justicia y Derechos Humanos, la Central Única de los Trabajadores, la Asociación de Empresarios por la Ciudadanía, la Asociación de Organizaciones no Gubernamentales y el Attac, que se fundó en Francia y tuvo representación en varios países, entre ellos Brasil. Ahí sí hubo un apoyo por vínculos con Le Monde Diplomatique, que por esa época promovía la tasa Tobin a las transacciones financieras. Un amigo, Oded Grajew, me propuso la idea en Francia y la llevamos al director de Le Monde, Bernard Cassen, que era presidente de Attac. Él se interesó mucho y propuso que el Foro se realizara en Brasil.

-Por acá hay una idea de que las redes sociales más poderosas crecen en el mundo desarrollado. Por ejemplo, en materia ambiental, como otras redes francesas que se oponen a la privatización del agua. ¿Es así?

-No, hay una gran diversidad. Porque es amplísima la problemática en todo el mundo. Un movimiento que se desarrolló mucho a partir de los encuentros del Foro es el de los campesinos Sin Tierras. Los ecologistas entraron en el proceso sobre todo desde el 2009. Aunque Greenpeace participó sí en muchos foros, desde el principio. En aquel año el Foro convocó a 150.000 personas, la temática ecológica pesaba mucho, por el asunto del cambio climático. Por eso decidió hacerse en Belem; la Amazonia es bien simbólica de los riesgos ecológicos que corre el mundo.

-¿Cuál fue la mayor innovación del Foro?

-Que no se dirige de arriba hacia abajo. Es un espacio abierto, que se realiza aquí o allá, donde la gente se inscribe para discutir distintos temas, por ejemplo la economía solidaria, o la problemática del agua que usted mencionó, pero que en realidad no tiene que ver con los ecologistas sino con los bienes comunes de la humanidad. Es un proceso cultural que la gente va descubriendo poco a poco. Los indígenas de Bolivia dicen que vivimos una crisis civilizatoria, no financiera. Todo ese tipo de cosas surge en el Foro, que es una mezcla total de personas, sin líderes.

-La idea de una tribu de indios sin caciques, en principio suena extraña, no parece muy productiva. ¿Qué influencia reconoce el Foro en esa concepción?

-Pensadores como Paulo Freire, que dice: todos nosotros enseñamos a otros y aprendemos. O sea, la horizontalidad en las relaciones, la inexistencia de jefes, el cuestionamiento de los partidos como fórmula única de participación política. Y como le dije, la construcción de espacios propios para superar dependencias.

-¿No tenían un líder los ocho grupos que crearon el Foro?

-Sí, pero como orientadores, y además no éramos únicos. Hubo organizaciones que mandaron a dos o tres personas. Era una combinación de la representación con el compromiso personal, con la responsabilidad de cada uno según los tiempos que tenía disponibles. Aprendimos que no podíamos hacer lo que pretendíamos si creábamos una pirámide de poder entre nosotros. Y aprendimos a escuchar, unos con otros, para construir una tercera verdad. Es una escuela de nueva cultura política.

-¿No es anarquismo eso?

-Tiene que ver con las teorías anarquistas, pero es más que nada un proceso, un modo de existir que necesita la horizontalidad. La idea de no decidir por votación vino después del primer Foro. Para que la minoría no se vaya, hay que escucharla.

-Con el clima social que hay en Latinoamérica, ¿cómo se da la relación del Foro con los líderes que gobiernan?

-Mire, hay foros mundiales, nacionales, regionales y locales. En muchos de estos se piensa que la única manera de cambiar las cosas es tomar el poder, elegir gobiernos. Muchos se involucraron en las elecciones de América Latina y ayudaron a elegir a gente como Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, y a Lula en Brasil, evidentemente. Pero de lo que uno se debe dar cuenta es de que no va a tomar el poder. La historia de la humanidad no es una historia de los pueblos, es una historia de los jefes. La historia nueva será una historia sin jefes. Pero claro, pasar de una cosa para otra no es fácil. El Foro no quiere formar parte de las campañas electorales de unos o de otros. El Foro no tiene nunca un documento final, salvo que sea aceptado por todos, por consenso.

-¿Qué han esgrimido quienes se alejaron del Foro? ¿Que es una utopía?

-No, nunca. El tema es que no es tan eficaz como gustaría. Pero utopía, no. No hubo gente que en realidad se haya ido, sino que disminuyó su participación.

-Quienes organizan Río+20 para 2012 dicen que la sociedad civil no debería protestar en una contra-cumbre, que le falta una concepción clara para presentar pocos problemas pero conectados entre sí.

-Ese gran encuentro de Naciones Unidas va a tener sí a su lado otro gran encuentro de la sociedad civil, en el que participará mucha gente de esa que aportó un poco al Foro y de pronto se distanció. Le reitero, estamos seguros de que no se trata de una utopía. Se trata de aumentar la conciencia de la gente; el hecho de que se haga un encuentro paralelo al Río+20 oficial es muy importante, y que de ahí salgan propuestas nuevas, mucho más.

Perfil

Nombre: Francisco Whitaker Ferreira.

Nació: San Pablo (Brasil)

Edad: 80 años.

Activista social

Whitaker nació en 1931, fue concejal en la Cámara Municipal de San Pablo desde 1989 a 1993. Recibió el Premio Nobel Alternativo honorífico en 2006, en el Parlamento sueco, por haber dedicado gran parte de su vida a reivindicar la justicia social en Brasil y por su colaboración en el nacimiento del Foro Social Mundial. En 2006 también mereció el Righ Livelihood Award. En los años `50 fue el presidente de la Juventud de la Universidad Católica de Brasil. En los `60 asesoró a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil y en los `80 a la Arquidiócesis de San Pablo. Estuvo 15 años exiliado, entre 1966 y 1981. Vivió entonces, con su esposa y cuatro hijos, en Chile y en Francia.

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