Eduardo Casanova
Médico de UCM
La tos, considerada como un síntoma molesto, es también un mecanismo fisiopatológico para mantener la vía aérea despejada de cuerpos extraños y secreciones. Consiste en un arco reflejo complejo, que parte de receptores bronquiales y/o pleurales, que envían señales nerviosas al cerebro para activar de modo sincronizado músculos respiratorios y laríngeos, que causan la tos. La presión aumenta en la vía aérea luego de una inspiración profunda, seguida de una espiración a glotis cerrada. Con la súbita apertura de las cuerdas vocales, se provoca, con "el golpe de tos", la salida del aire a presión, que arrastra cuerpos extraños y/o flemas presentes en la luz de traquea y bronquios.
La llamada tos irritativa puede tener un origen pleural y/o bronquial, por inflamación de esas estructuras, con pleuritis y/o bronquitis. En la bronquitis aparece una sensación de hormigueo en la vía respiratoria alta, causante al inicio de una tos seca. En las pleuritis la tos suele acompañarse de un dolor torácico, llamado puntada de lado, que aumenta al toser.
La tos productiva es la que se acompaña de expectoración, con flemas originadas en secreciones de la mucosa bronquial, que tienen la finalidad de englobar cuerpos extraños y gérmenes. Las flemas, al inicio incoloras, cuando adquieren un color amarillento sugieren la existencia de una infección bacteriana. La viscosidad del esputo puede ser mayor o menor, causando respectivamente una mayor o menor adherencia a la mucosa bronquial, inversamente proporcional a la mayor o menor dificultad para expulsar la flema con la tos y la expectoración.
El manejo de la tos. Existen múltiples fármacos "antitusígenos", pero su utilización debe ser criteriosa, procurando una finalidad e indicación específica, teniendo en cuenta el rol que cumple la tos para preservar la permeabilidad de la vía aérea. Puede estar contraindicado deprimir el reflejo tusígeno en pacientes que dependen de él para mantener sus bronquios libres de secreciones. Es riesgoso utilizar antitusígenos derivados de opiáceos (como la codeína) en pacientes con bronquitis crónica, o con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), dado que deprimen la vigilia junto con la tos. Lo mismo ocurre con diversos psicofármacos, utilizados para "poder dormir" cuando la tos dificulta el sueño. Los antitusígenos deben reservarse para casos de tos seca, persistente e improductiva, en ausencia de las contraindicaciones antes citadas.
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Cómo tratar la tos.
Es imprescindible el tratamiento de la causa que produce la tos, que suele ser de tipo infeccioso. Si existe infección bacteriana será necesario usar antibióticos, seleccionados y dosificados por el médico. Si existe limitación de la tos por dolor, deben administrarse analgésicos.