P. DEL ESTE | CESAR BIANCHI
La feria artesanal de la Plaza Artigas de Punta del Este es un "pulmón" del balneario para decenas de trabajadores, además de un paseo atractivo, de los muchos que ofrece el balneario.
Pero a juicio de los comerciantes los días de gloria quedaron atrás. Entre denuncias de irregularidades, falta de higiene, acusaciones de competencia desleal, peleas entre feriantes y cierta identidad perdida, los comerciantes en regla reclaman que la feria vuelva a ser "la de antes".
El secretario de la división Turismo de la Intendencia de Maldonado, Martín Laventure, dijo a El País que en marzo está prevista la marcha "proyecto definitivo" para remozar la feria artesanal de la Plaza Artigas de Punta del Este.
Laventure dijo que se procurará anexar "atractivos complementarios" como mayor y mejor oferta gastronómica, baños en buenas condiciones y otros servicios que potencien a la plaza como atractiva para los turistas.
"También queremos mejorar y destacar el trabajo puramente artesanal, revalorizar los espacios verdes, y mejorar la circulación de la gente por la plaza, que hoy no es buena", añadió el jerarca comunal.
El director fue más enfático aun: "No estamos conformes con lo que ha sido la feria este verano", dijo.
DESOCUPADOS. Laventure opinó que quizás haya que acotar los juegos electrónicos para niños o zonificar a los comerciantes que hacen tatuajes o trencitas en el pelo.
En este sentido, dijo que las remodelaciones dejarán sin trabajo a muchos feriantes, al menos por unos meses.
"Estamos buscando soluciones. Muchos artesanos viven de esto también en el invierno, y si empezamos con las obras y las refacciones, quedarán sin trabajo un tiempo. Veremos cómo lo solucionamos", sostuvo Laventure.
Algunas voces pasan facturas a la Intendencia por la demora en encarar los problemas en la plaza. El edil colorado Eduardo Elinger se hizo eco de los artesanos molestos y realizó un pedido de informes a la Intendencia Municipal de Maldonado.
"En 1999 la comisión de artesanos acordó con la comuna una remodelación de la feria. Han pasado cuatro años de esta administración municipal y no ha pasado nada", dijo Elinger.
El legislador comunal del Foro Batllista asegura que los cambios son imperiosos dado que la plaza perdió la idiosincrasia por la instalación irregular de comercios que no son del perfil original de la plaza.
UN DESASTRE. Como cofundador de la emblemática feria artesanal puntaesteña, Walter Rodríguez se entusiasma al recordar viejos tiempos, pero tiene reservas respecto a su actual situación. La plaza ya no luce como la recuerda Rodríguez.
Muchos piensan como él, aunque no se animan a decirlo por miedo a represalias. "Esto es un desastre. Acá hay carritos de panchos, carpas de gente haciendo trencitas, hay drogadictos, delincuentes, gente que no paga hace mucho tiempo y sin embargo está sin ningún problema. Hay revendedores en un estado higiénico que no es el mejor", dice por su parte otro artesano que prefiere mantenerse en el anonimato .
Se señala que los puestos de venta de crèpes, carritos de panchos, una carpa donde se hacen candelabros, otro de venta de quesos y los puestos donde se hacen trencitas están todos en situación irregular.
Enrique (43) es un artesano con 16 años de antigüedad en la feria. Hace cuadros con flores secas y moldea yeso, para venderlo en forma de portallaveros, cuyos precios oscilan entre $ 30 y $ 200.
Tiene un problema particular. Denunció ante el comisariato de la feria, dependiente de la Intendencia de Maldonado, a una trabajadora de la plaza que está usufructuando un stand en posición privilegiada, sin contar que además no aprobó la prueba de admisión que le tomaron los cinco jueces del jurado integrado por tres feriantes y dos representantes de la comuna.
Por el momento, la Intendencia no ha realizado ninguna investigación administrativa.
La relación entre los artesanos legales y los irregulares ha abierto aguas, lo que tensiona el clima de la plaza. Las peleas, las amenazas y los insultos entre los artesanos están a la orden del día.
La artesana Milka Carluccio hace 14 años que está en la feria vendiendo bijouterie de plata con piedras preciosas. Ella denunció al comisario de la feria artesanal, Orlando Castillos, tanto en la seccional policial, como en la propia Intendencia de Maldonado y en la Justicia.
Lo acusa de haberla "insultado" soezmente en frente de los compañeros y los clientes.
"Castillos incluso me acosó", dice. "Hice la denuncia penal. Pero me dijeron que tenían que archivar el caso porque no había pruebas. O sea que puede volver a hacerlo", se lamentó Carluccio, quien dice que su marido artesano, con 18 años en la feria, está convaleciente en su casa, muy enfermo.
Otros artesanos que prefieren no identificarse, también se refirieron en malos términos sobre Castillos, al frente del comisariato de la feria, aunque permanezcan en el anonimato por propia voluntad.
Orlando Castillos, empleado municipal de grado 4, también fue consultado y desmiente cualquier situación irregular.
"No sé de qué malos tratos, amenazas y persecuciones se habla. He tenido discusiones y roces con algunos artesanos y delegados, sí, pero todo dentro de los carriles normales", dijo.
Castillos cree que se trata de una campaña en su contra: "He oído al edil (Eduardo) Elinger hablando mal del comisariato de la feria. En todo caso que me investiguen".
Más allá de las desavenencias, casi todos los artesanos están de acuerdo que por primera vez en años la Intendencia se ha ocupado de algunas cuestiones relativas a la feria.
Un ejemplo es la instalación de un baño químico para uso del público, el único que existe sobre Gorlero y que junto al del Puerto son los únicos que existen en la península.
Una buena temporada, mala venta
En verano, la plaza cuenta con unos 220 stands de artesanos y en invierno entre 100 y 150. En una buena temporada como la actual, la feria de los artesanos no funcionó al mismo ritmo de expectativas.
Eduardo Antonini (38) es uno de los cinco delegados electos por voto secreto entre los artesanos que tiene la feria de la Plaza Artigas ante la comuna. Hace siete años que llegó aquí y vende juegos de madera como ta-te-ti, ludo, damas y otros que van desde $ 150 a $ 500.
"Hubo muchísima gente este verano, pero la verdad es que no repercutió en las ganancias, porque hubo compañeros que vendieron lo mismo o menos que el verano pasado, que fue muy malo de por sí", analizó Antonini.
El artesano dice que la feria fue declarada en el Parlamento de interés turístico y cultural.
"La respuesta de la Intendencia fue armar acá un gran circo", dice y señala los juegos electrónicos para niños que están precisamente detrás de su puesto.
El año pasado la feria se empezó a derrumbar. La Intendencia hizo caso omiso y apenas se trajo unos palos de eucaliptus para sostener los stands.
Antonini muestra a El País el recibo que acaba de pagar para poder permanecer en la feria con los servicios básicos: es de 9.014 pesos por toda la temporada.
El edil Elinger señaló que hay un proyecto municipal incumplido acerca de tres nuevos predios para artesanos, que permitirían darle trabajo a muchos comerciantes. Además permitiría derivar a algunos de los permisarios y de los ocupantes irregulares, a efectos de preservar el carácter estrictamente artesanal que tenía la feria de Plaza Artigas.
Uno de los predios previstos para otras ferias sería en la calle Joaquín de Viana y camino Lussich, otro en la plaza del barrio La Loma y un tercero en San Carlos.
La quijotada evitó parking subterráneo
Walter Rodríguez Busciolano (77) es uno de los fundadores de la feria artesanal de Plaza Artigas. Se dice orgulloso por esa condición, y confiesa haber "salvado" a la feria como tal cuando jerarcas municipales quisieron hacer allí un parque de estacionamiento subsuelo con galerías comerciales sobre él.
Rodríguez hace 36 años que está en la feria, siempre haciendo canastas, leñadores y otros artículos de mimbre.
Cuenta que todo surgió en 1968 sobre Gorlero, con una idea quijotesca que compartió con cuatro artesanos más.
Fue una muestra de artesanos capitalinos con otros colegas de San Carlos. "El éxito fue tan grande, dice, que al poco tiempo la Intendencia y el Estado se encargaron de oficializar la feria".
Para el artesano, esta plaza existe porque cuatro locos lucharon para que exista. "Acá querían hacer un parque de estacionamientos y arriba galerías. ¿Sabe quién? El "Bala" (Domingo) Burgueño. Pero el coronel Sequeira (entonces intendente) nos atendió y la defendió".