La exposición solar controlada

| La exposición al sol por trabajo o deporte es a veces más peligrosa que la que se verifica en la playa.

Dr. Eduardo Casanova | Médico Internista de UCM.

El color "tostado" de la piel y la absorción de vitamina D, que permite asimilación de calcio, son los efectos beneficiosos de la exposición solar, más allá de lo agradable de desempeñar actividades al aire libre y descansar en la playa. Pero estos objetivos deben procurarse de modo controlado para evitar diferentes consecuencias negativas sobre la salud, fundamentalmente el fotoenvejecimiento y el cáncer de piel.

Con frecuencia la exposición al sol tiene lugar en forma inadvertida, por razones de trabajo, y otras veces tampoco es del todo consciente cuando se practican deportes u otras actividades al aire libre.

En dichas circunstancias el riesgo es mayor que cuando se concurre a la playa con el propósito expreso de exponerse al sol, porque no suelen prevenirse sus efectos. De hecho, la frecuencia más alta de cánceres de piel en las zonas más expuestas, en la cara por ejemplo, deriva de esta circunstancia. Sin embargo, en todas las ocasiones, la exposición al sol debería controlarse adecuadamente.

La prevención se realiza teniendo en cuenta el mecanismo de la agresión, que se produce por acción de los rayos solares ultravioletas (UV) que actúan alterando la estructura molecular del ADN celular.

La radiacion solar. La luz del sol se compone de una mezcla de radiaciones de las que una parte están constituidas por las distintas tonalidades luminosas del arco iris; y por otras que no son visibles al ojo humano. El espectro de luz visible va del rojo al azul, pasando por el amarillo y el verde, según un aumento de frecuencia de ondas separadas por una longitud de onda progresivamente más corta.

La roja es la de mayor longitud que separa dos ondas, 750 nm, y la azul es la menor, 290 nm Por debajo del rojo, y por encima del azul, existen respectivamente los rayos infrarrojos y los ultravioletas, ambos no perceptibles para el ojo humano, pero son capaces de producir modificaciones biológicas.

Fundamentalmente la alta concentración de energía presente en la radiación ultravioleta (ondas de fotones más "concentradas", es capaz de dar más graves alteraciones en las estructuras moleculares de los seres vivos.

La atmósfera actúa como un filtro protector sin el cual no sería posible la vida en la tierra, sobre todo por acción de la radiación ultravioleta UV.

La atmósfera cuenta con características físicas que permiten "absorber" esta radiación UV, de modo que cuando llega a la superficie terrestre ha "dejado" gran parte de su carga de energía electromagnética, en los estratos más altos. La mentada capa de ozono es el componente atmosférico principal para cumplir con dicha finalidad. La disminución de su espesor preocupa en la medida que filtra menos radiación UV lo que permite un efecto agresivo sobre los seres humanos.

accion de años. La prevención de efectos morbosos agudos y crónicos, se relaciona con los hábitos, tanto respecto a la exposición prolongada como a la falta de protección. La exposición, puede ser determinada por razones laborales o deportivas, pero puede limitarse por hábitos de protección.

Importa también el "lugar" en que se produce la exposición solar ya que los materiales del entorno con efecto reflectivo, aumentan la concentración de radiación recibida. Es un efecto que se comprueba fácilmente al tomar sol embarcado, o sobre las rocas de la playa, debido al reflejo del sol en el agua. Es también un hecho conocido la necesidad de proteger los ojos en la nieve, que refleja la radiación más que el agua.

La reflectividad es menor en la arena, y casi nula en el césped (un 2%), 10 veces menor al agua, y 40 veces menor a la nieve.

Otras variables se refieren a la persona expuesta. El efecto morboso del sol suele ser peor en personas de raza blanca que de raza negra, y más grave en las edades extremas, del niño pequeño y el anciano. Otra condicionante personal es la genética, en individuos que están condicionados por caracteres heredados para sufrir más la radiación. La prevención debe extremarse en todas esas circunstancias.

Para las lesiones agudas otra condicionante importante es la falta de progresión en la exposición: una exposición intensa y prolongada desde el inicio causará los peores efectos a nivel de la piel. La exposición lentamente progresiva da lugar a la formación de melanina cutánea, que es un pigmento que absorbe la radiación solar. El color tostado de la piel asegura que existe la cantidad de melanina suficiente; pero de todos modos, deben recordarse los efectos acumulativos para producir enfermedades a largo plazo.

La insolacion. Las alteraciones agudas causadas por el sol se observan en la exposición prolongada, en horas de máxima incidencia de los rayos solares, y en ambientes en que se potencia la radiación reflejada por los materiales del entorno. La carencia de adecuada ventilación, por falta de brisa, agrava los efectos del calor sobre el organismo.

El síndrome llamado "coup de chaleur" (golpe de calor), se refiere a otras manifestaciones secundarias a una exposición intensa de sol. Fue una entidad que se describió fundamentalmente en soldados montando guardia: la exposición al sol estática en lugares y momentos que le sometían a una máxima irradiación, se sumaba al déficit de ventilación impuesta por el uniforme. La sintomatología principal son las alteraciones de conciencia que van de la simple somnolencia al coma, asociando a veces estados de confusión y agitación. Además de la radiación en sí misma, el mecanismo fundamental de esta alteración se produce por dificultades de la ventilación y sudoración, al impedirse la eliminación de calor por la superficie de la piel., respectivamente por mecanismo de convección y de evaporación del sudor o perspiración.

Este tipo de pacientes con frecuencia presenta síntomas que pueden confundirse con cuadros de meningismos, pues agregan a los trastornos de la conciencia, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, y registros altos de temperatura. Es frecuente que asocien un componente de deshidratación que agrava el cuadro, y que se relaciona con pérdidas de agua por sudoración que no han sido suficientemente repuestas por adecuada ingesta de líquidos. La depresión de conciencia puede colaborar para limitar esta ingesta.

En las edades extremas de la vida el "golpe de calor" puede ser especialmente grave. En los niños porque tienen un sistema de regulación térmica aún no maduro que les hace acompañar los cambios ambientales como si fuesen poiquilotermos. Los ancianos tienen habitualmente una alteración en el mecanismo de la sed, que los hace más propensos a no corregir las pérdidas de agua.

Es común en pacientes con patología cardiovascular, y fundamentalmente con hipertensión arterial, que el exceso de calor les produzca complicaciones. Una de las más frecuentes se observa en quienes están medicados con drogas vasodilatadoras que se potencian por efecto del calor. En dichos casos se produce un descenso de las cifras de tensión arterial que puede causar lipotimias, o isquemias cerebrales.

Disfrutar del sol con menos riesgo

Debe considerarse que a diferentes horas del día el efecto de "filtro de rayos UV" se modifica debido a que la incidencia de los rayos solares sobre la tierra, pues atraviesan distinta cantidad de atmósfera. Por ejemplo sobre las horas del mediodía, cuando los rayos llegan en forma más perpendicular a la superficie de la tierra, el espesor atmosférico que se interpone es mínimo; en tanto que al inicio y fin del día la incidencia más oblicua de los rayos, les hace atravesar un filtro mayor que "atrapa" más radiación UV. Por este motivo los efectos más nocivos de la exposición solar se observan entre las 10 y las 16 horas.

a tener en cuenta.Además de las horas de exposición solar, el elemento decisivo para dar efectos indeseables es el tiempo de exposición. Limitarla en su duración será el medio más eficaz de prevenir consecuencias morbosas. Es importante tener en cuenta que dicho tiempo de exposición influye de un modo no sólo agudo sino crónico, por los efectos de tipo acumulativo. Además de las consecuencias inmediatas o agudas, como la quemadura, el golpe de calor o insolación, para producir efectos diferidos como el cáncer de piel y los trastornos oculares de visión por fotoenvejecimiento, cuenta

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