Un fuerte aplauso de los periodistas del semanario Brecha presentes a la sentencia del juez Sergio Torres, puso fin ayer al largo juicio que el secretario privado del intendente de Montevideo, Mario Areán, había iniciado contra el periodista Sergio Israel.
Si bien Areán ya adelantó que apelará el fallo, el juez absolvió al periodista acusado de cometer difamación, porque entendió que publicó la información con la íntima convicción de que era oportuna, veraz e imparcial, que "respetó escrupulosamente las reglas de los comunicadores, ya que intentó sin éxito chequear la información" con el propio Areán y con el intendente Mariano Arana, y publicó en el semanario los desmentidos que llegaron de jerarcas municipales.
Durante la hora y media que duró la audiencia de ayer, la actuaria Alejandra Franchi leyó la sentencia de 70 páginas redactada por Torres en la que consideró que "la noticia no fue producto de una "invención", sino que el periodista frente a "una determinada situación, respecto de la cual obtuvo datos concretos que a su juicio resultaban razonablemente creíbles, no hizo otra cosa que lo que todo periodista que se precie de tal tiene la obligación profesional de hacer: investigarla".
CORRUPCION. Torres afirmó que el periodista abordó el tema de la corrupción "materia que constituye sin la menor duda un tema de interés público, por lo que su tratamiento interesa a toda la sociedad. Agregó que por el interés despertado, esa información debe catalogarse como de "útil para la vida de participación de los ciudadanos en la comunidad social".
Citando numerosa jurisprudencia nacional e internacional y recorriendo los derechos en juego de honor y libertad de expresión, Torres aseveró que Israel publicó las noticias porque "tuvo la íntima convicción de que ella era oportuna, veraz e imparcial"
El juez desestimó, dando razón a la fiscal Mirtha Guianze, cualquier intencionalidad del periodista de perjudicar a Areán.
Agregó que la información publicada no se refirió a "épocas pretéritas, sino a situaciones actuales o del pasado reciente, y a personas que se vienen desempeñando o se desempeñaron en cargos públicos por lo que la "actualidad de la información brindada es a nuestro juicio, incuestionable".
Consideró además que la noticia fue acompañada de un pie de página en el que se aclaraba "que no habían pruebas documentales, y que, además, habíamos consultado a esas fuentes, que nos daban elementos serios para publicar lo que publicamos finalmente", y la declaración de Israel en la que afirmó que luego de publicada "recibió 40 o 50 llamadas y tuvo más fuentes nuevas que en el último ano de trabajo en Brecha".
VICTORIA. El quinto piso del juzgado de Bartolomé Mitre y Buenos Aires, estaba repleto de periodistas, de Brecha y de otros medios, también estaba el presidente de la Asociación de la Prensa Uruguya, Manuel Méndez.
Acompañando a Areán el único funcionario municipal presente fue el director de Ejecución Presupuestal de la Intendencia de Montevideo, Enrique Cabrera, quien declaró como testigo en el juicio.
Al finalizar la audiencia, Arean dijo que ganaron todos y que no piensa renunciar a su cargo. Su abogado, Carlos Freira, insistió en que quedó probado que las dichos vertidos sobre su actuación eran falsos. "Desde ese punto de vista estamos muy contentos", afirmó.
Israel dijo que ganó el, ganó Brecha, ganaron los periodistas y ganó la sociedad. También expresó su satisfacción porque quedó probado que no existió ninguna campaña de difamación como se le adjudicó sino que tanto la fiscal como el juez entendieron que hubo un trabajo periodístico serio.
"Persecución" de Areán
El abogado Juan Fagúndez, defensor del periodista de Brecha, dijo que la publicación considera contra demandar a Mario Areán en la materia civil. En ese ámbito judicial, el secretario del intendente de Montevideo reclama 85 mil dólares por daños y perjuicios.
"Luego de una sentencia de este estilo, insistir en continuar con esto es más una persecución al periodista que el interés por defender el honor de Areán", consideró Fagúndez.
Más allá del delito invocado por el denunciante, lo que estuvo en juego en este juicio fue la insistencia de Areán en ser víctima de una campaña realizada por Brecha para manchar el honor del secretario de Arana y a éste también. De parte del semanario, se defendió el trabajo realizado por el periodista invocando el interés público de la información en virtud de que se trataba de un funcionario público, aunque no existían pruebas documentales de los hechos.
Luego de que la fiscal y el juez le dieron la razón al periodista, Fagúndez subrayó que esto "da una certeza muy contundente al trabajo de los periodistas".
Agregó que deja claro "que no se tienen que ver coaccionados, ni previamente censurados por el temor a ser llevados ante los tribunales".