RENZO ROSSELLO
El juez letrado Pablo Misa, que investiga el accidente aéreo en el que murió el abogado Daniel Ferrere ordenará dos pericias paralelas a cargo de expertos de la Armada y de la Fuerza Aérea. Para el magistrado el caso aún no está cerrado.
"Yo tengo un accidente en el que murió una persona, tengo que saber qué ocurrió de la manera más científica posible", explicó el juez de la ciudad de Libertad, Pablo Misa a El País cuando se le consultó acerca de la marcha de la investigación.
La caída del helicóptero Bell 206 que pertenecía al prestigioso abogado Daniel Ferrere ocurrió el 29 de julio pasado, a unos tres kilómetros del balneario maragato de Kiyú.
Desde entonces la investigación del siniestro al que sólo sobrevivió el aviador Carlos Cano, copiloto del vuelo accidentado, se ha centrado principalmente en sus testimonios y en el de los empleados de un establecimiento rural que lo asistieron.
Paralelamente, la Comisión Investigadora de Accidentes de la Dirección de Aviación Civil procura establecer las causas del siniestro, aunque sus conclusiones no tienen el valor de una pericia técnica según el magistrado.
Los restos de la aeronave han sido recuperados prácticamente en su totalidad y permanecen en custodia de la Suprefectura Naval de Santiago Vázquez. Hasta ahora han sido examinados por los técnicos de la comisión de Fuerza Aérea.
"Yo estoy pidiendo que actúe una serie de peritos de la Aviación Naval de la Armada y de la Fuerza Aérea, ahora espero que los autoricen sus respectivas fuerzas", explicó por su parte el juez Misa.
El expediente fue examinado por el fiscal y volvió al despacho del magistrado el jueves pasado.
"En línea con lo que nosotros pensamos, la Fiscalía también pide que se realicen más pericias", explicó el juez letrado de Libertad.
A FONDO. El piloto Carlos Cano presentó su versión de los hechos el pasado lunes 2 de agosto, luego de ser dado de alta y recuperarse de la incursión que debió hacer para salvar su vida luego que la aeronave cayera al Río de la Plata.
Cano declaró entonces que en el momento de producirse el siniestro venía piloteando Daniel Ferrere, dijo que el abogado sufrió un desvanecimiento e incluso que llegó a pedirle que tomara los controles antes de perder conciencia.
Cano, empero, sólo pudo accionar los mandos para evitar que el helicóptero cayera en picada y consiguió volcarlo hacia la izquierda antes de que impactara en las aguas.
Ese jueves, Cano había llegado al helipuerto Los Horneros, en Camino de los Horneros (Canelones) bien temprano. Preparó la aeronave junto a su ayudante y se dispuso a aprontar el vuelo.
La mañana, fría, presentaba bancos de niebla y condiciones de visibilidad restringida. De acuerdo a las comunicaciones mantenidas por Cano con los controladores aéreos previo al despegue, el piloto debió esperar algunos minutos a que las condiciones mejoraran y su despegue fuera autorizado.
Con los elementos que por ahora tiene a la vista el magistrado que dirige la investigación cree poder afirmar que se trató de "un accidente". No obstante, Misa adelantó su intención de ir a fondo en el caso.
"No puedo esperar que todo quede sujeto al testimonio de una persona, si mañana tengo algún reclamo o un testimonio diferente, debemos tener informes técnicos buenos para tener una base científica a la que atenernos", explicó el magistrado al argumentar sobre la necesidad de profundizar la investigación.
El juez no piensa llamar a más personas a declarar en lo inmediato, ni siquiera al piloto. "Cuando me lleguen las conclusiones de los peritos veré si tengo que volver a citar a alguien o no", indicó.
ETAPAS. Cano salió de la cabina del helicóptero cuando este se sumergió en el Río de la Plata. De acuerdo a su testimonio, intentó sacar a Ferrere pero no pudo desabrocharle el cinturón ni abrir la portezuela del lado derecho, donde viajaba el abogado. Cano relató que se sumergió un par de veces y debió buscar al tacto a Ferrere ya que no veía nada abajo del agua.
Luego, el ex piloto de Fuerza Aérea e instructor de ejecutivos salió nadando hasta la playa vecina a Kiyú. Dejó algunos elementos en la arena para indicar el lugar del accidente, ya que no se veía nada del helicóptero.
Luego trepó un barranco y caminó por el campo hasta encontrar a dos peones que lo asistieron.
Cano estuvo varios días internado. Sufrió un cuadro de hipotermia y varios golpes.
El caso que conmocionó a la opinión pública a fines del mes pasado tiene varias etapas por delante todavía.
La cifra
150 Es la altura en metros a la que volaba el helicóptero en el momento en que comenzó a caer al agua, de acuerdo a Carno