DANIEL ISGLEAS
La renuncia de Luis Alberto Lacalle al Directorio y el anuncio de que no irá por la candidatura en 2014, colocó a algunos en carrera por el liderazgo de la mitad del Partido Nacional, y a otros con la caña pronta esperando pescar en río revuelto.
Es que el paso al costado dado por el expresidente Lacalle (1990-1995) no solo tiene efecto en la interna de Unidad Nacional (UNA) -el bloque que fundó en 2008 para las elecciones de 2009 y que tiene como tronco principal al Herrerismo-, sino en su principal rival en la interna, Alianza Nacional, el sector liderado por el senador Jorge Larrañaga.
En Alianza Nacional piensan que este nuevo escenario puede beneficiar a su líder, porque mientras en UNA hay incertidumbre sobre la sucesión de Lacalle, el sector de Larrañaga ya tiene definido quién será su candidato en las internas de 2014: el propio Larrañaga.
"Queda despegado del pelotón" de los otros candidatos partidarios, resumió a El País un legislador de Alianza.
Así, Larrañaga afronta un frente interno tranquilo dado que su liderazgo y candidatura no están en discusión.
El senador Luis Alberto Heber, flamante presidente del Directorio blanco, la diputada Ana Lía Piñeyrúa -quien, según fuentes de UNA, contaría con la preferencia de Lacalle-, los senadores Gustavo Penadés, Juan Chiruchi y Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista), y los diputados Luis Lacalle Pou (Aire Fresco) y José Carlos Cardoso, entre otros, sin descartar a algún "outsider", se encuentran en una nómina primaria de aspirantes a disputar la candidatura de Unidad Nacional.
Incluso, en Alianza Nacional se piensa que Larrañaga podría llegar a recoger el apoyo de dirigentes de UNA en función de cómo se procese la interna en este bloque.
Coincidentemente con la salida de escena de Lacalle y la asunción de Heber en el Directorio, Larrañaga arrancó una gira por varios departamentos con el fin de escuchar la opinión de sus dirigentes. Tanto en Canelones como en Florida, donde estuvo el jueves y viernes pasado, Larrañaga ha comenzado a mostrarse como "la única alternativa" al gobierno del Frente Amplio y a la cabeza de lo que define como "un nuevo Partido Nacional".
Dirigentes blancos y analistas coinciden en interpretar que Lacalle decidió dar el paso al costado ahora, 36 meses antes de las internas de mediados de 2014, justamente para permitir la renovación de la cúpula de UNA y a fin de darle tiempo a su sucesor para consolidar su candidatura.
El inicio del año 2011 trajo al Partido Nacional el cierre de una etapa de reflexión sobre el resultado electoral de octubre de 2009 y la apertura de una nueva etapa, precisamente a partir de aquellas conclusiones. A Lacalle no le fue tan mal en la evaluación, dado que no recibió críticas profundas, aunque sí un pedido de reforma de funcionamiento de los organismos partidarios. Entonces, según los dirigentes consultados, el expresidente tenía dos caminos a seguir: liderar el proceso de cambios asumiendo el protagonismo con el consiguiente desgaste, o entregar el mando con la etapa de la reflexión y autocrítica concluida.
En UNA se espera que el alejamiento de Lacalle "incida poco" hacia la interna del sector, porque el expresidente seguirá "activo" manejando los hilos del Herrerismo. Sin embargo, los posibles aspirantes a la candidatura pertenecientes a la generación posterior a Laca-lle -entre ellos Gallinal, Penadés, Heber y Piñeyrúa- tienen "expectativas interesantes" porque "venían pidiendo cancha" y esperando que Lacalle "abriera paso a la renovación", dijeron a El País fuentes de UNA.
Sin embargo, advirtieron que no se debe confundir liderazgos con candidaturas. El liderazgo propiamente dicho lo va a seguir ejerciendo Lacalle y la candidatura será materia de disputa, precisaron.
"Ahora cada uno tendrá que demostrar hasta qué punto puede asumir la responsabilidad de ser candidato. Ahora empieza un tiempo diferente y, yo creo, era importante que empezara cuanto antes. Es un aporte más de Lacalle al Partido", dijo Gallinal a El País.
Heber, por su parte, dijo a El País que al ejercer la presidencia del Directorio del Partido Nacional tendrá la oportunidad de ocupar el espacio dejado por Lacalle en su doble condición de líder y candidato. Heber es de los que cree que UNA debe continuar como proyecto político-electoral, y reconoce que su eventual candidatura estará ligada a cómo le vaya al frente del Directorio nacionalista.
"Antes había alguien a quien culpar de lo que salía mal, era o Lacalle o era (Alberto) Volonté o era (Walter) Santoro. Pero ya no hay más. Ahora somos nosotros", dijo a El País un senador de UNA, que valoró la significación del gesto de Lacalle como "abono para la renovación" del Partido Nacional.
El escenario que se le plantea al Partido Nacional para las elecciones de 2014, explicó un legislador blanco, es con una candidatura nueva (Larrañaga o quién surja de UNA), frente a un Partido Colorado que casi seguramente llevará de nuevo al senador Pedro Bordaberry (Vamos Uruguay) y un Frente Amplio donde hoy todas las miradas se dirigen hacia el expresidente Tabaré Vázquez (2005-2010), que ha dejado la puerta abierta a su postulación tras tomarse un año sabático.
CUOTA FEMENINA. Dentro de Alianza Nacional no hay un cuestionamiento a Larrañaga, aunque ya se anticipa que habrá más de una lista al Senado, quizás encabezadas por él, que representen a todas las corrientes internas en su sector.
Está el grupo "Federación", integrado por los intendentes Sergio Botana (Cerro Largo), Adriana Peña (Lavalleja) y Dardo Sánchez (Treinta y Tres), además de algunos diputados como Pablo Iturralde y Daniel Mañana, que ya adelantaron tendrán su propia expresión al Senado.
Otros intendentes también presentarán su lista al Senado, como Omar Lafluf (Río Negro), Walter Zimmer (Colonia) y Guillermo Besozzi (Soriano), aunque es prematuro adelantar quien la encabezará. Todos ellos necesitan una proyección a cargos nacionales porque no podrán ser reelectos en 2015 debido a que ya llevan dos períodos consecutivos como intendentes en sus departamentos.
La multiplicidad de listas que se abrirá tiene otra explicación: la cuota femenina en los cargos electivos, que obliga a colocar en el tercer lugar al Senado a una mujer. Al no haber hoy una mujer claramente posicionada en Alianza Nacional, quien ocupe ese puesto desplazará a algún dirigente hombre que se considere por ello con derecho a presentar su propia opción al Senado.
Esta semana, algunos dirigentes de UNA han comenzado a valorar en forma pública el gesto de Lacalle y a comentar sus consecuencias.
"Ahora hay todo un movimiento donde se baraja y se da de nuevo", dijo a El País el diputado Ricardo Berois.
"Creo que es la hora de la dirigencia política que promedia los 50 años. Tenemos todo el derecho de salir a pelear en la cancha, lo que tantas veces hemos estado impulsando desde la trinchera", añadió, en referencia a la "nueva generación" que asoma "dispuesta a renovar al partido".
Lacalle cumplirá 70 años el próximo 13 de julio y Larrañaga 55 años el 8 de agosto.
En términos similares se pronunció Ambrosio Barreiro, ex intendente herrerista de Cerro Largo. "La ausencia de Lacalle abre un espacio interesante en el Herrerismo", dijo.
Incluso, es el primero en pronunciarse por un candidato en UNA: prefiere a Lacalle Pou, aunque no descartó las posibilidades de Heber, Chiruchi y Cardoso.
De centro izquierda mirando a la derecha
El senador Luis Alberto Lacalle dio un paso al costado "consciente de que su ciclo estaba cumplido", y dando "tiempo suficiente a su sector para que encuentre un reemplazo en el liderazgo", dijo a El País el analista Daniel Buquet, del Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República.
Buquet dijo que Lacalle ya había hecho algo similar antes de la interna de 2009, y que luego retornó al ruedo al llegar a la conclusión de que "no apareció quien diera la talla" para sustituirlo. "Eso indica que no hay figuras como Lacalle en el sector", indicó.
Respecto a Jorge Larrañaga, Buquet afirmó que "tiene que pensar que, como representante de un sector de centro o de centro izquierda dentro del partido, es importante que no le desaparezca la derecha porque en el futuro va a precisar de esos votos". Además, dijo que un Herrerismo debilitado tampoco le servirá a Larrañaga, porque podría ganar votos el colorado Pedro Bordaberry.