ROLES EN LAS BANDAS

El narco de La Tahona, la organización detrás y una modalidad que se repite

Quién era quién en el grupo criminal que pretendía ingresar 409 kilos de pasta base a Uruguay. La parte local de la organización contaba con varias personas.

Barrio privado La Tahona. Foto: Archivo El País
Barrio privado La Tahona. Foto: Archivo El País

En 2011 había sido procesado por asociación para delinquir y en 2016 por delitos continuados de estafa. ¿Cómo podía ser que con su historial delictivo y habiendo salido de la cárcel hace poco, ya estuviera viviendo en un barrio privado y tuviera varios autos de alta gama? Una herencia y un negocio, argumentó él a través de su abogado. Pero la teoría de los investigadores policiales era otra: el hombre había crecido a nivel delictual y se había ido introduciendo, con una personalidad hábil y manipuladora, en el negocio ilícito de venta de droga.

Lo cierto es que la Administración para el Control de Drogas (DEA) informó a Uruguay que podía haber bandas criminales que pretendieran ingresar gran cantidad de droga a Uruguay. Fue una información general que los investigadores de la Dirección General al Tráfico Ilícito de Droga (Dgrtid) comenzaron a analizar.

En abril de este año la Policía puso el foco en el hombre que desde hace poco más de un año vivía en el barrio privado La Tahona. Bajo la conducción de la fiscal Mónica Ferrero la Policía se movió sin dejar huellas. Tenían que recolectar toda la información necesaria para desarticular al grupo criminal que ya tenía todo preparado para introducir 409 kilos de pasta base al país. Pero hacer caer al líder de una banda que se dedica al narcotráfico siempre es difícil. “El líder casi nunca toca a la droga”, explica una fuente del caso a El País. Y si el líder no toca la droga es difícil conseguir pruebas para incriminarlo.

Los grupos que comercializan droga a gran escala funcionan como empresas con servicios tercerizados que cuentan con “muchas manos” para desempeñar distintos roles.

La organización.

Luego de que la DEA pasara la advertencia, los investigadores uruguayos comenzaron a realizar un esquema para saber cómo operaban. Enseguida supieron, por ejemplo, que el hombre que vivía en La Tahona sería el líder en Uruguay. Y entonces comenzaron a trabajar en el antes y el después de que comenzara a residir en el barrio privado.

También detectaron a otros involucrados. Los investigadores notaron que este grupo paraba en Argentina y luego hacía un vuelo rápido a Uruguay. “Tienen un grupo muy bien organizado, mueven mucho dinero y eso les permite cambiar de logística de forma permanente”, relató una fuente policial.

Una vez que llegan a Uruguay para descargar la droga, con la logística ya preparada, la aeronave se queda en suelo apenas tres minutos. Y si es detenida en Argentina, ya no hay rastros de la droga y el narcotraficante solo podría ser juzgado por un delito aeronáutico. Esta modalidad dificulta a los policías poder capturarla, pero sí pueden detener el cargamento y a los demás involucrados de esa red ilegal.

Y eso fue lo que pasó en setiembre. La Policía logró incautar toda la droga que los delincuentes bajaron en un campo de Artigas y que pretendían ingresar a Uruguay, transformar en cocaína y colocar en Europa por una ganancia estimada en US$ 7 millones. Si bien esta es la hipótesis principal, aún no se ha detectado ningún laboratorio que lo confirme.

Incautación récord de pasta base en Artigas. Foto: Ministerio del Interior
Incautación récord de pasta base en Artigas. Foto: Ministerio del Interior

A los pocos días de caer la banda y llevar a ocho personas ante la Justicia, la Gendarmería de Argentina informó de la incautación de dos aeronaves que serían del grupo. Según supo El País, el martes la Policía local incautó una tercera avioneta en Bella Unión; estaría vinculada a algunos de los detenidos en el operativo que significó un récord de decomiso de pasta base.

La parte local de la organización contaba con varias personas. Además del líder se había contratado a otros dos para vigilar el campo donde debía aterrizar la aeronave. También había otro cuyo rol era encargarse de la logística para transportar la mercadería ilegal y que contactó a un empresario que se dedica a la esquila de ovejas, un hombre que se encontraba en “una situación económica difícil”, según narró una fuente. Luego, ambos fueron a vigilar el campo y supieron que allí solo había a cargo un capataz de unos 80 años.

Por otra parte, el encargado de la logística contrató a sus primos para que fueran de Montevideo a Artigas a ayudar en el traslado de la droga. Estas personas tenían dos camionetas acondicionadas para esconder la sustancia en distintas partes del vehículo. Pero todo el plan de los delincuentes se vio frustrado por la investigación de Ferrero y la Dgrtid.

Con tres avionetas incautadas, 409 kilos de pasta base, ocho imputados y el líder de la banda con condena de dos años de cárcel, la investigación sobre la banda recién comienza.

Golpe sorpresa y armas potentes

Además de decomisar droga, en los operativos la Policía se hace de armas. Y en algunos casos de armas potentes. Fuentes policiales contaron a El País que quienes están en el negocio se preparan para repeler a la Policía si los sorprende. Es por esto que los investigadores esperan dar un “golpe” sorpresa y en los grandes operativos nunca hubo ni delincuentes ni policías heridos.

Empresarios endeudados: el perfil que buscan para logística
Camioneta de la policía durante un operativo en zona rural. Foto: Estefanía Leal

Empresario y narcotráfico son dos palabras que a menudo se unen cuando se logra un golpe de incautación de droga. Los grupos grandes de narcotraficantes buscan personas con un buen pasar económico pero que, por alguna circunstancia, estén endeudadas. Así, dijeron fuentes policiales, se arriesgan a ser parte de la logística para entrar y transportar la droga a cambio de un buen pago. Los narcos se inclinan por el perfil de quienes “deben más de lo que tienen” y asumen riesgos. Y suele pasar que una vez que integraron el grupo y recibieron el dinero, repitan el ilícito.

En Uruguay hubo varios casos. El empresario Martín Mutio, por ejemplo, sigue siendo investigado en el marco de la incautación de 4,5 toneladas de cocaína halladas en Hamburgo (Alemania) y cargadas en Uruguay. También está el empresario sojero Gastón Murialdo, condenado a ocho años de penitenciaria en junio de 2020 por querer enviar a Europa 6 toneladas de cocaína.

“Los narcotraficantes buscan gente que pueda hacer la logística y a cambio pagan cifras bastante elevadas. Encuentran a personas con situaciones económicas comprometidas que terminan involucrándose para salir del mal momento”, dijo una fuente.

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