OPERATIVO POLICIAL

"Soy yo, me entrego": así fue la caída de Igor Machado cuando llevaba a su hijo al liceo

Un minucioso trabajo de inteligencia policial permitió la captura en Uruguay del delincuente más peligroso de Brasil, que llevaba 12 años prófugo.

El trabajo de inteligencia por parte de la Policía logró detener al brasileño y descubrir un laboratorio clandestino.
El trabajo de inteligencia por parte de la Policía logró detener al brasileño y descubrir un laboratorio clandestino.

El delincuente más peligroso de Brasil vivía en el barrio Carrasco con su esposa y sus dos hijos, de 11 y 15 años. Se movía en un auto gris marca Nissan que había alquilado luego de ingresar a Uruguay con dos documentos, uno paraguayo y otro brasileño, con el mismo nombre: Wanderley Ferreira Da Rosa. En ese auto, tanto él como su esposa llevaban a sus hijos a la escuela y el liceo. Algunos días, por la mañana, el delincuente manejaba desde Carrasco hasta la Ciudad de la Costa, donde tenía un laboratorio clandestino para producir marihuana.

Pero luego de 12 años escondiéndose de la Justicia brasileña, Igor Machado, de 47 años, y a quien solían llamar “Nené”, fue detenido gracias a un minucioso trabajo de inteligencia montado por el Departamento de Capturas Internacionales de Crimen Organizado e Interpol.

“Camaleao” fue el nombre de la operación que comenzó en marzo de este año para capturar a “Nené”. Cuando con el nombre Ferreira Da Rosa ingresó a Uruguay, la Policía comenzó a tener sospechas de que se podría tratar de un delincuente brasileño que se había especializado en el uso de explosivos y ametralladoras pesadas para asaltar blindados en su país.

Desde ese momento se empezó a recolectar la información para saber dónde vivía, cómo se movía y, en base a eso, elegir el momento justo para detenerlo sin que se diera a la fuga.

Ese momento fue el martes 29 de setiembre, cuando “Nené” conducía su auto para llevar a su hijo al liceo. Ese día se había montado una vigilancia discreta en las inmediaciones de su casa para poder capturarlo. El jefe de área de Interpol, junto al equipo que se montó, descendieron de sus autos con armas y pararon la marcha del Nissan que el delincuente había alquilado con dinero en efectivo para que no quedaran movimientos de tarjetas de crédito. “Soy yo, me entrego”, dijo el brasileño al jefe de área de Interpol, según indicaron fuentes de la investigación a El País. Los investigadores creen que el hombre no ofreció resistencia porque estaba en el auto junto con su hijo.

En el laboratorio de Machado se encontró una gran cantidad de droga.
En el laboratorio de Machado se encontró una gran cantidad de droga.

Según explicaron las fuentes, el trabajo para dar con su paradero fue “de campo”. No hubo escuchas telefónicas y el hecho de que el delincuente pagara en efectivo dificultaba aun más las tareas. Pero como la policía tenías sospechas de que Wanderley Ferreira podría ser Igor Machado, se trabajó en varias automotoras para dar con el registro de algún auto alquilado con el nombre ficticio. Al ubicar el auto, los efectivos comenzaron a seguirlo de forma encubierta y a analizar las cámaras de la zona para captar su imagen dentro del vehículo, lo cual les permitió individualizar al delincuente brasileño. Fue fundamental el intercambio de información entre Interpol Brasil, Uruguay y Paraguay.

La Policía primero dio con la casa de Carrasco donde vivía la familia. Ahí comenzaron a realizar operaciones encubiertas para determinar todos los movimientos que el delincuente realizaba durante el día y trazar su rutina. Así fue que la Policía logró detectar la segunda casa que, en realidad, era un laboratorio clandestino. Allí, distribuidas en ocho habitaciones del chalet, había 250 plantas de cannabis, 270 plantines, siete bolsas de cogollo, decenas de litros de fungicida y fertilizantes, 10 aires acondicionados, un revólver y una pistola de aire comprimido.

Laboratorio clandestino de marihuana en Ciudad de la Costa que tenía Machado.
Laboratorio clandestino de marihuana en Ciudad de la Costa que tenía Machado.

“Nené” se “movía como un padre de familia cualquiera”, contaron fuentes de la investigación a El País. Tanto él como su esposa hacían compras en supermercados y se turnaban para llevar a sus hijos a estudiar. Cuando lo hacía la mujer, él se iba al laboratorio en Ciudad de la Costa. El día en que lo detuvieron fue él quien llevó a uno de sus hijos al liceo. Lo que no sabía era que la Policía lo estaba esperando para dar fin a su vida clandestina.

Un criminal pesado para la Policía

Machado figuraba en la lista de los más buscados por Interpol, ya que organizaba grandes atracos. El comisario de la Sección Robos de Departamento Estatal de Investigaciones Criminales (DEIC) de la Policía brasileña, Joel Wagner, dijo al diario Zero Hora que Machado “es un delincuente importante” porque domina las técnicas de uso de armas pesadas y de explosivos, y tiene contactos que indican objetivos a atacar.

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