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Caía la noche del 9 de abril del 2021. El auto marca chevrolet modelo Aveo, de color azul, salió de un asentamiento ubicado en el barrio La Unión. En el coche iban “el Gordo” -un sujeto de familia adinerada que es sindicado de traficar drogas en la zona-, “el Moco” y otros tres individuos no identificados.
El auto se detuvo en la esquina de Félix Laborde y Tibidabo. Portando armas de grueso calibre, “el Gordo” y “el Moco” ingresaron en un pasaje hasta la casa de un sujeto llamado “el Boniato”. Allí le gritaron: “Que salga el Sebi (por Sebastián); a él lo queremos”.
El problema entre la banda del “Gordo” y “el Sebi” se había originado poco tiempo antes en un partido de fútbol jugado en el barrio y luego continuó con comentarios insultantes en las redes sociales. Según relató la jueza Blanca Rieiro en una audiencia realizada el lunes 12, “el Boniato” salió afuera de la casa a hablar con los dos hombres. Recibió varios golpes con armas en el rostro por parte del “Gordo”.
El herido gritaba: “Mi hijo no está acá; salió hace un rato”. “Traelo que lo queremos matar”, le replicó uno de los amenazadores.
Luego, los recién llegados iniciaron una balacera contra la casa del “Boniato”, según relató una testigo a la fiscal de Homicidios, Mirta Morales.
“‘El Moco’ disparaba con una mano y con la otra me hacía seña que me corriera”, dijo una familiar de Nadia Morales que había salido hasta un portón para ver qué sucedía en la casa de su vecino.
A pocos metros de allí, dentro de su casa, Nadia Morales, de 12 años, hacía los deberes en una mesa. Su madre gritó: “¡Todos al fondo de la casa y a tirarse al piso!”.
En la audiencia, Rieiro explicó que ese era el lugar más seguro de la casa que tenía paredes muy delgadas.
“Nadia estaba haciendo sus deberes. Se levantó cumpliendo la orden de su madre. Un proyectil atravesó las precarias paredes de su casa e impactó en su tórax derecho”, relató la magistrada.
Nadia se acercó al comedor de su casa. A un hermano le dijo: “Me dieron”. El hermano la cargó en brazos y junto con otros familiares salieron al exterior a buscar un auto que los llevara al Hospital Pasteur.
Según la jueza Rieiro, en la calle vieron estacionado al Chevrolet Aveo azul donde se encontraban los imputados “el Gordo” y “el Moco”.
La magistrada dijo: “Los familiares de Nadia les pidieron ayuda y estos, mediante señas con los dedos, se negaron a trasladar a Nadia. Luego huyeron del lugar”.
Rieiro contó en la audiencia que Nadia fue trasladada al Hospital Pasteur donde falleció poco después por una anemia aguda.
El dictamen
En la audiencia, la jueza Rieiro señaló que la fiscal Morales acusó a ambos imputados de incurrir en los delitos de lesiones graves, violencia privada y un homicidio muy especialmente agravado en calidad de coautores.
En la audiencia, se encontraba la fiscal Morales (Homicidios), la abogada de la familia de Nadia, Camila Facal (Consultorio Jurídico de la Udelar) y los defensores de los imputados, Diego Etcheverrito, Lorena Mercurio y Cristóbal González.
La jueza relató a los imputados y a sus defensas que la fiscal de Homicidios pedía para ambos una pena de 23 años y seis meses de penitenciaría por la balacera y posterior muerte de Nadia.
Las defensas de los imputados cuestionaron pruebas presentadas por la fiscal.
Según la sentencia leída por Rieiro, uno de los abogados de los imputados señaló que había carencias probatorias sobre la existencia de armas.
Otro defensor, dijo Rieiro, calificó de “elementos inexactos” y “equivocados” los manifestados por la Fiscalía y también se opuso a la calificación jurídica y a la pena. De todos modos, la jueza hizo lugar al pedido fiscal y condenó por 23 años y seis meses de cárcel a ambos imputados.