INVESTIGACIÓN SOBRE ESPIONAJE

Inteligencia militar se infiltró en movilizaciones sindicales en democracia

Exjerarcas castrenses reconocieron que se realizaban infiltraciones en marchas sindicales y que contaban con informantes en plena democracia.

Inteligencia militar apuntaba a cuatro campos: político, sindical, psicosocial y economía. Foto: Fernando Ponzetto
Inteligencia militar apuntaba a cuatro campos: político, sindical, psicosocial y economía. Foto: Fernando Ponzetto

Exjerarcas castrenses, que ocuparon cargos de dirección en inteligencia militar, reconocieron ante el fiscal de Delitos Económicos y Complejos, Enrique Rodríguez, que se realizaban infiltraciones en marchas sindicales y que contaban con informantes en plena democracia.

En marzo de este año, el fiscal Rodríguez interrogó a quien fue jefe (entre 1994 y 1998) del Departamento 1 de Inteligencia Militar, capitán de navío retirado Jorge Aníbal Saravia, sobre si las autoridades de esa área enviaban a alguien a manifestaciones políticas o gremiales.

Tras aclarar que nunca se infiltró en una marcha, el capitán (R) Saravia explicó que su tarea era realizar análisis de informaciones y luego derivarlas al departamento de Operaciones.

“Presumo que en algunos casos (movilizaciones) ellos irían y que en otros, no”, respondió Saravia en Fiscalía, según supo El País.

Tras ser indagado por el fiscal Rodríguez sobre si se utilizaban informantes de partidos políticos, personas de la calle o sindicatos, Saravia dijo que desconocía tal extremo, aunque reconoció que había escuchado y leído sobre su existencia a través de la prensa.

Una opinión distinta dio en febrero de este año el jefe de la Dirección Nacional de Información de Defensa (entre febrero de 1998 y agosto de 2000), el general retirado del Ejército Francisco Wins.

Según el exjerarca, inteligencia militar contaba con dos fuentes de información: fuentes abiertas (prensa en general) y datos brindados por informantes. “Lo que sí existía eran aportes de informantes. Increíblemente, la abundancia de gente que se acerca a brindar información es alta”, expresó en la Fiscalía.

Asistido por el abogado Enrique Moller, Wins negó que esos informantes fueran pagos y explicó que se trataba de personas que tenían cargos en la administración pública.

Rodríguez investiga eventuales casos de espionaje en democracia, luego de que la Cámara de Representantes resolviera, el 19 de setiembre de 2018, elevar a la Fiscalía todos los antecedentes de la comisión investigadora sobre el espionaje militar y policial en democracia a partidos y dirigentes políticos, sindicatos y organizaciones sociales de distinto tipo.

En los últimos dos años, Rodríguez analizó toda la documentación entregada por la Cámara de Representantes y ya interrogó en calidad de testigos a 16 exjerarcas castrenses. Antes de fin de año se expedirá o solicitará más pruebas.

Las fuentes.

El capitán Saravia, asistido por el abogado penalista Andrés Ojeda, dijo en la Fiscalía que, en teoría, la tarea de su departamento era realizar una evaluación de la situación del interior dentro de fronteras, buscando amenazas.

Desde el punto de vista práctico, Saravia señaló que lo que hacía era recopilar información de fuentes abiertas (básicamente, medios de prensa). “El 90 y pico por ciento de la información que yo manejaba era de fuentes abiertas”, dijo, según expresó la fuente. Así, dejó entrever que se usaban fuentes cerradas (es decir, espionaje).

El archivo de la dirección de Inteligencia Militar tenía cuatro campos: política, economía, psicosocial y militar.

Según Saravia, se intentaba identificar amenazas externas, ya que en esos años ocurrieron en Argentina los atentados a la embajada de Israel en 1992 y a la mutualista judía AMIA, ocurrido en 1994.

El capitán de navío retirado reconoció, además, que se recibía información de “otras agencias”, aunque no especificó si eran nacionales o extranjeras.

Agregó que se recibía “mucha información” de la Dirección de Información e Inteligencia del Ministerio del Interior que llegaba “por escrito”.

Saravia explicó que, como cualquier comunidad de inteligencia de un país, “se intercambia información” entre ambas reparticiones de interés de uno o de otro. Esas informaciones referían, por ejemplo, a policías que realizaban tareas políticas o qué cantidad de personas iba a una manifestación.

En otro tramo de su declaración, Saravia dijo que su departamento se dedicaba solo al análisis y por ende no debía conocer los canales de información ni “a los informantes”.

Los temas que interesaban a inteligencia militar en los 90 eran noticias sobre actos del 1° de mayo organizados por el Pit-Cnt, visitas de Fidel Castro y declaraciones de organizaciones a favor y en contra del arribo del mandatario cubano, y el eventual arribo a Uruguay de los Sin Tierra.

José Mayo: en la democracia el organismo perdió consistencia

En febrero de este año, el brigadier general retirado de la Fuerza Aérea José Mayo, declaró ante el fiscal Enrique Rodríguez que las operaciones de inteligencia militar eran de rutina: dar protección a embajadores, controlar determinados actos públicos y brindar alojamientos y alimentación al personal subalterno.

Mayo, quien fue jefe de esa unidad en dos períodos (1996 a 1998 y de 2002 a 2004), señaló que, con el advenimiento de la democracia, inteligencia militar se deterioró y perdió consistencia orgánica, porque no tenía personal ni aparatos especializados para realizar búsqueda de información estratégica.

Según el brigadier retirado, las principales fuentes de inteligencia militar en aquel entonces eran abiertas: prensa escrita y radios.

Mayo explicó que no se realizaban tareas de espionaje y que las salidas del personal solo se relacionaban con protección a diplomáticos.

Señaló que tenía órdenes estrictas de las autoridades castrenses de la época de actuar dentro del sistema democrático y no realizar actividades fuera de la ley.

Asesorado por el abogado Álvaro Paolino, Mayo negó que, durante sus dos jefaturas, personal de Inteligencia Militar se haya infiltrado en actos de partidos políticos o movilizaciones sindicales.

Insistió en que durante los años en que fue director del área no dio una orden para que personal castrense fuera a una marcha a realizar controles. Y dijo que en los dos períodos que estuvo al frente del organismo eran escasos los contactos con sus pares de la Policía.

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