JUSTICIA

Fiscal acusó a padres por la muerte de niño en un inflable

Se trata de los organizadores de la fiesta de un amiguito del fallecido.

Según el penalista Andrés Ojeda, los padres deberán atender estado de salud de invitados. Foto: Archivo
Según el penalista Andrés Ojeda, los padres deberán atender estado de salud de invitados. Foto: Archivo

En caso de ser ratificado por el juez Tabaré Erramuspe, el dictamen de la fiscal Gabriela Fossati generará un antes y un después para aquellos padres que organicen fiestas de cumpleaños a sus hijos.

Por el fallecimiento de un niño dentro de un inflable, ocurrido el 9 de diciembre de 2016 en un salón en el barrio Buceo, la fiscal pidió el procesamiento sin prisión de cinco personas.

Mañana podría suceder que en una fiesta similar un pequeño sufra algún tipo de accidente y los padres organizadores de la misma sean responsables.

De ratificarse la posición jurídica de la fiscal Fossati, dicha lesión será responsabilidad penal de los padres que hayan invitado al pequeño herido al cumpleaños. Es decir, si usted es padre e invita a un cumpleaños de su hijo, es responsable de todo lo que le ocurra a los niños durante la fiesta. En el juzgado, deberá probar que usted estaba controlando a todos los niños y que el accidente ocurrió por un hecho de un tercero (empleado del salón), acto fortuito o fuerza mayor.

Luciano, de cinco años, padecía episodios de epilepsia. Falleció dentro de un inflable supuestamente por asfixia. En el cumpleaños había otros 30 niños.

"A partir de ahora, con este dictamen, los padres que festejen cumpleaños a un hijo son responsables a todo lo que le pasa a los niños que concurran al evento" dijo a El País el abogado Andrés Ojeda, defensor de los padres que organizaron el cumpleaños de su hijo.

Según el penalista, de ahora en adelante, cualquier padre que tenga que hacer un cumpleaños de su hijo, deberá replantearse si es muy riesgoso hacerlo. "Ese padre está expuesto a responsabilidad penal", advirtió.

La responsabilidad penal es personal. "Civilmente podrá haber más responsabilidades. Pero penalmente solo responde la persona que cometió la imprudencia que generó el resultado (muerte o lesión de un individuo)", explicó Ojeda.

En su resolución de 24 páginas, la fiscal Fossati pidió ayer al juez Erramuspe el procesamiento sin prisión del dueño del local, de una animadora y el matrimonio que organizó el cumpleaños como autores de un delito de homicidio culpable por la muerte del niño Luciano dentro de un inflable.

La fiscalía entendió que, en caso de ser primarios absolutos, se les imponga como medida la realización de servicios comunitarios en un hospital que atienda niños con problemas de epilepsia o autismo por un lapso no inferior a los cuatro meses.

Fossati también pidió el procesamiento del hermano del dueño del local por incurrir en un delito de encubrimiento por ocultar las filmaciones de la fiesta. También debería realizar tareas comunitarias.

La fiscal descartó que el niño estuviera desnudo dentro del inflable como en algún momento se presumió.

La defensa del dueño del local alegó que el pequeño tenía una dosis muy superior a la normal de una medicación que le daba somnolencia y que no recibió información de los padres sobre que el pequeño era enfermo.

Fossati consideró que ese punto no era relevante y advirtió que las pruebas recogidas muestran que el niño no fue cuidado, con excepción de un lapso que lo atendió una adolescente.

No vigilaron.

La mamá del niño agasajado declaró en el Juzgado que había contratado el salón de eventos con un servicio "cero estrés" que incluía todo el servicio: comida, animación, cuidado de niños.

Según el dueño del local, ese servicio no comprendía en exclusividad el cuidado de los invitados puesto que son los padres quienes conocen a los niños que invitan y en consecuencia deben atenderlos.

Según Fossati, por esa razón la mamá del niño que cumplía años ni su esposo, un herrero de 43 años, vigilaron, atendieron y supervisaron a los pequeños invitados de forma directa.

"El padre (del festejante) se mantuvo junto con los adultos, ingirió cerveza y disfrutó el evento. La madre dedicó especial atención al cuidado de su hijo M. que tenía un problema de salud (enyesado)", señaló el pedido de procesamiento.

El cumpleaños se organizó alternando juegos en un castillo inflable, camas elásticas, cancha de fútbol, un laberinto, sala de videojuegos y bailes conducidos por animadores. La fiscal señaló, en su dictamen, que Luciano era un niño que jugaba en forma normal. En algún momento del festejo, dice la resolución de la Fiscalía, comenzó a sentirse decaído, adormilado, no participando en las actividades junto a sus compañeritos. "(Esa situación) no fue atendida en forma por quienes debían cuidarlo —los padres anfitriones y los responsables del emprendimiento comercial", sostiene Fossati.

A juicio de la fiscal, los adultos que debieron responder por el bienestar de Luciano "no le prestaron" los cuidados debidos durante la fiesta, no obstante ser notorio que algo le pasaba y que tenía un decaimiento general.

Luciano fue "olvidado" dentro del inflable quizás luego de haber perdido el conocimiento por caminar mucho (sobreexcitación) o quizás —aunque menos probable dado el ruido de los otros niños— después de quedarse dormido por simple sueño.

El dictamen dice que, durante el proceso de quitar aire del inflable, varios niños —más de nueve— saltaban sobre el efecto (el inflable). Según Fossati, una niña hacía "caballito" y otra "equilibrio" sobre el cuerpito de Luciano, mientras que otros pequeños procuraban buscar en el interior del infla-ble para verificar de qué se tra-ta el bulto que les llamaba la atención".

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