"El acusado considera a las mujeres inferiores": concluyó la Corte en el caso de doble femicidio de Casavieja y Saracho

La adolescente Ahielén Casavieja tenía 16 años, Karina Saracho tenía 34; para la Suprema Corte de Justicia, ambas fueron asesinadas por el mismo hombre al que le impusieron la pena máxima

Ahielén Casavieja
Ahielén Casavieja.
Foto que difundieron cuando intentaban ubicarla.

Cuando la Policía ingresó a la casa de Mauricio Leonardo Docampo en Santiago Vázquez, esperaba hallar allí a la adolescente Ahielén Casavieja, que hacía días estaba desaparecida. Pero no solo encontraron sus restos, también estaban ahí los de Karina Saracho, que hacía seis meses estaba muerta y nadie la había denunciado como ausente. El caso tuvo varias dificultades, pero también interpretaciones. Tal y como informó El País este miércoles, la Suprema Corte de Justicia tuvo la más perjudicial para el acusado, entendió que él había sido el perpetrador de dos femicidios y que le correspondía, como había dicho el Tribunal de Apelaciones, la pena máxima.

Cuando ocurrió el crimen, en el año 2022, a Casavieja la buscó incansablemente durante días su familia. Por Saracho no había reclamado nadie. Tras el juicio, la jueza de primera instancia María Helena Mainard entendió que Docampo era culpable del homicidio simple de la adolescente y lo absolvió por el crimen de la mujer. Fijó la pena en 12 años y cuatro meses de cárcel. La fiscal Valentina Sánchez —que consideraba que se trataba de dos femicidios y pidió la pena máxima— apeló la decisión.

El Tribunal de Apelaciones le dio parcialmente la razón. Resolvió que el de Casavieja había sido un femicidio (este agravante eleva considerablemente la pena) y el de Saracho un homicidio simple, pero en ambos el acusado había sido el responsable. Por ese motivo, aumentó la pena a 30 años de cárcel (pena máxima) y le impuso, como pedía la Fiscalía, siete años de medidas de seguridad eliminativas. Estas son reservadas para delincuentes extremadamente peligrosos.

La defensa pública de Docampo pretendió revertir ese nuevo fallo y presentó un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia. Argumentaron que la forma en la que el Tribunal de Apelaciones valoró la prueba fue "absurda o arbitraria". Insistieron que el asesinato de Casavieja no calificaba como femicidio y que no estaba probado que su defendido hubiera matado a Saracho. Criticaron especialmente las diferentes evaluaciones psicológicas y sociales que presentó la Fiscalía para acreditar que el acusado era machista y tenía un bajo concepto de las mujeres.

En la sentencia de la Corte, a la que accedió El País, surge que, por unanimidad, los ministros consideraron que los argumentos de la defensa sobre la declaración de dos de las técnicas que evaluaron a Docampo "son meras alegaciones sin otro fundamento". En otro pasaje, consideraron que en algunos casos tomaron "pequeñas frases aisladas, recurriendo a la estrategia de fragmentar la prueba".

"Los planteos que buscan fraccionar la prueba y omiten analizar el cúmulo probatorio se encuentran muy lejos de demostrar la existencia de un error por parte de la Sala en el razonamiento probatorio", criticaron.

Frente a este panorama, decidieron ni siquiera ingresar en el fondo del asunto y descartarlo de plano. Sin embargo, hubo un ministro —John Pérez Brignani— que de todas formas consideró necesario realizar "consideraciones" sobre el planteo de la defensa. Él explicó porqué coincidió con el Tribunal de Apelaciones en que el caso de la adolescente fue un femicidio dado que Docampo había recibido denuncias por violencia de género antes, mató a una mujer vulnerable y hubo "particularidades de la forma en la cual se perpetró" el crimen y se probó que tiene "una mentalidad tendiente a desmerecer al sexo opuesto". Por otra parte, afirmó que la defensa no logró desarticular los argumentos del tribunal respecto a que su defendido sí cometió el homicidio de Saracho.

Por otra parte, la Fiscalía también presentó recurso ante la Suprema Corte de Justicia pidiendo que se considere que el crimen de Saracho también fue femicidio. Esto fue aceptado por los ministros quien, de esta manera, le dieron totalmente la razón al Ministerio Público. Calificarlo un femicidio había sido discutido porque no se sabe en qué circunstancias se dio el crimen, cómo era el vinculo entre víctima y victimario ni cómo la mató.

Pese a eso, los ministros por unanimidad relevaron que ambos crimen se dieron con modus operandi similares y las víctimas tenían el mismo perfil: personas jóvenes, que estaban en la calle, eran consumidoras de drogas y sufrían una gran vulnerabilidad. A eso se suma que la personalidad del imputado —la que entienden probada a raíz de los informes técnicos— "demuestra que el acusado considera a las mujeres inferiores, remarcando la primacía del hombre y teniendo una visión sexista respecto del género femenino". Esto no significó un aumento de pena, que ya desde antes estaba fijada en el máximo, sino en la calificación jurídica.

Los dos femicidios

Ahielén Casavieja (16) estaba al cuidado del hogar de Madres con Hijos del INAU (tenía una bebé de un año), pero en febrero de 2022 obtuvo una salida autorizada por su cumpleaños. Se reunió con unas amigas y pasada la medianoche fue a tomarse un ómnibus en la Av. Luis Batlle Berres y Camino Paurú.

Allí se encontró con Docampo y otros dos hombres. Él le ofreció droga, ella se negó porque tenía que volver a su casa con su hija, pero luego que este le insistiera, aceptó. El condenado por el homicidio le pidió a los otros dos hombres que fueran a comprar más droga a una boca y les dio plata para ello. Cuando volvieron, no estaban ni él ni Casavieja.

Luego, los jóvenes se dirigieron hasta la casa de Docampo, que era taxista. Él salió, les dijo que la menor quería quedarse con él y les pidió que se fueran. Al otro día, la madre de la adolescente denunció su desaparición.

Esto pasó el 13 de febrero de 2022, pero no fue hasta el 3 de marzo del mismo año que el hermano del acusado —que vivía en una vivienda en el mismo predio— denunció que cuando estaba limpiando un pozo séptico encontró restos humanos. Al otro día se allanó la casa y descubrieron que era Casavieja, que había sido asesinada tres o cuatro días antes. La adolescente estuvo aproximadamente 15 días viva y secuestrada.

Luego, cuando se continuó con la inspección, hallaron una cámara séptica al lado de la vivienda con una vieja heladera adentro. Allí se encontraron los restos de Karina Saracho, asesinada hacia seis meses.

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