UN DÍA CLAVE

Caso Lola Chomnalez: fiscal concluyó que cuidacoches participó en crimen

Pericia semiológica fue clave para acusación fiscal; Justicia se expedirá hoy sobre el caso.

Los abogados de la familia de Lola, Jorge Barrera y Juan Raúl Williman, destacaron ayer la solidez jurídica del pronunciamiento fiscal. Foto: Ricardo Figueredo.
Los abogados de la familia de Lola, Jorge Barrera y Juan Raúl Williman, destacaron ayer la solidez jurídica del pronunciamiento fiscal. Foto: Ricardo Figueredo.

El teléfono público ya no existe en la Plaza Cagancha, pero en él a principios de abril de 2015, una mujer colocó unas monedas y llamó al 08005000 (Ministerio del Interior) y dijo que “el Cachila”, un cuidacoches de Rivera, tenía relación con el crimen de Lola Chomnalez. Cuatro años y medio más tarde, el fiscal de Rocha, Jorge Vaz, comprobó que la información anónima era veraz y solicitó a la Justicia el procesamiento con prisión del hombre como coautor de un delito de homicidio muy especialmente agravado. Es que la Fiscalía comprobó que después del deceso de la joven se le hurtaron $ 2.400 de su monedero.

La Fiscalía solicitó la medida cautelar de prisión porque, en caso de que “el Cachila” regresara a Rivera, podría haber riesgo de fuga.

El ADN

Luego de la llamada anónima realizada en abril de 2015, el nombre del “Cachila” fue suministrado a quien era el investigador del caso, Líber de los Santos. El entonces subcomisario llamó a la Jefatura de Policía de Rivera, solicitando la detención del cuidacoches. Ya en dependencias policiales, “el Cachila” declaró: “Yo estaba ahí cuando la mataron pero yo no fui”. Ante la jueza de Rocha, Silvia Urioste y el fiscal Rodolfo Morosoli -ambos fueron trasladados a Montevideo meses más tarde -, “el Cachila” cambió por lo menos tres veces su relato. Urioste determinó que se le realizara una prueba psiquiátrica. Esta concluyó que el indagado era un mitómano (mentiroso compulsivo), pero era consciente de sus actos.

Salvo su testimonio, no había pruebas objetivas (fotografías o cruzamientos de celulares) que determinaran que estuvo en Valizas a fines de 2014.

Además, la Policía estableció que la llamada telefónica realizada desde el teléfono público de Plaza Cagancha había sido hecha por una mujer que mantenía una relación sentimental con una expareja del “Cachila”.

Urioste también pidió al Instituto Técnico Forense (ITF) que efectuara una prueba de ADN al cuidacoches con una muestra de sangre encontrada en la toalla de Lola. Ese ADN es de un hombre. Como el cotejo dio negativo, “el Cachila” fue liberado por falta de pruebas.

En febrero de 2019, asumió Jorge Vaz como titular de la Fiscalía de Rocha. Vaz leyó el expediente de más de 5.000 hojas y decidió que “el Cachila” tenía que volver a declarar como indagado y “el Conejo”, un changador de Valizas, debía ser citado como testigo. “El Conejo” quedó libre ayer tras declarar durante tres horas.

El dictamen fiscal señala que “el Cachila” fue el último que vio con vida a Lola y también estuvo con ella luego de su muerte.

Vaz expresa que surge de las investigaciones judiciales que el domingo 28 de diciembre de 2014, “el Cachila” -en compañía de otra u otras personas no identificadas- salió de Aguas Dulces con destino a Valizas caminando por la playa.

“Me peché con ella. Ella venía por la playa caminando, yo iba para Valizas y ella iba para el otro lado. Yo venía de Aguas Dulces”, declaró.

Dijo que le ofreció estampitas. Dos mujeres, la pareja del “Cachila” y la tía de esta, corroboraron en la Justicia que el indagado vendía estampitas en la época. Luego, “el Cachila” y su/sus acompañantes obligaron a Lola a salir de la playa con dirección a la zona boscosa detrás de los médanos, “probablemente con un móvil sexual”.

Las coincidencias

Lola Chomnalez presentaba dos heridas de cuchillo en el brazo derecho y un golpe en su frente. Las heridas pudieron provocársele para obligarla a ir hasta el monte, según dijo en el Juzgado de Rocha un investigador policial, lo que el fiscal reprodujo en su acusación.

“El Cachila” declaró que estuvo con Lola Chomnalez en un lugar con pasto, debajo de unos árboles. "Estábamos sentados abajo de un árbol, en un pasto no en tierra", dijo ayer. Según expuso el fiscal "el cuerpo estaba dentro de una especie de “cueva” natural formada por los arbustos del lugar contra la duna de arena. Afuera de esa “cueva” existía un árbol de acacia que sobresalía en la vegetación de la zona. Había pasto afuera de la “cueva”, no arena" por lo que el hecho de que "El Cachila" haya manifestado que estaban en el pasto "es un dato no menor en una zona adonde lo que predomina es la arena, y la acacia existente sale de lo común en la vegetación allí existente".

"El Cachila" también expresó que la joven tenía una botellita con agua, dato que más tarde fue confirmado por la madrina de Lola Chomnalez. Agregó que en la zona pastaban varios caballos, lo cual fue confirmado por productores de Valizas

Según el pedido de Vaz, las coincidencias no terminan ahí: el cuidacoches testificó con detalles el color y los tiradores de la mochila que llevaba Lola: negros.

Pero uno de los puntos más impactantes para el fiscal del relato del acusado fue el siguiente: “Yo le pregunté (a Lola) qué tenía y me dijo que se sentía mareada. Ahí se sentó y cayó de rodillas”. El conocido forense Guido Berro concluyó que Lola Chomnalez estuvo de rodillas cuando ya había sido apuñalada y cortada en el brazo derecho.

Sumado a esto Vaz explicó que "El Cachila" también relató que estuvo presente al momento del deceso de Lola Chomnalez al declarar. “Yo le tomé el pulso (a L.) y me asusté, salí y me tomé el ómnibus para Montevideo", dijo expresando a continuación “Yo di una vuelta y vine, le toqué el pulso pero ella no tenía pulso”.

Días más tarde, “el Cachila” tuvo un gran cambio de comportamiento, según testificó su entonces pareja. El acusado vendió todos sus objetos y volvió a Rivera.

El fiscal señala en su acusación que una perito semióloga determinó que en todas las ocasiones que se le preguntó al cuidacoches sobre el homicidio de Lola Chomnalez “no fue veraz” y sí respondió con la verdad cuando fue indagado sobre temas banales. La perito, en sus conclusiones preliminares, expresó que en las preguntas que situaban al cuidacoches en el lugar de los hechos demostró “una gestualidad restrictiva” de situaciones que no quería detallar o responder y reveló aspectos de “preocupación y estrés” creados por su vivencia y no por el interrogatorio en sí.

Lea el pedido de procesamiento del fiscal

un largo periplo

Cronología de un caso complejo

27 de diciembre de 2014: A las tres y media de la tarde de ese día, la madrina de Lola la recibió en la terminal de ómnibus de Valizas proveniente de Buenos Aires. Era la primera vez que viajaba al exterior sola.

28 de diciembre de 2014: La madrina de Lola y su pareja presentaron la denuncia de la desaparición de la joven en la Prefectura de Valizas. En se momento se inició la búsqueda.

30 de diciembre de 2014: Dos días después de denunciarse su desaparición, un pescador y su hijo de 14 años encontraron el cuerpo semienterrado de Lola debajo de unos arbustos.

15 de enero de 2015: Fue encontrada una mochila, con una toalla con un rastro de sangre de un hombre.

26 de octubre de 2016: La Justicia llega a un punto muerto. Ya se había indagado a todas las personas de Aguas Dulces y Valizas que podrían tener alguna vinculación con el hecho. No había sospechosos.

28 de noviembre de 2016: Los padres de Lola, Adriana Belmonte y Diego Chomnalez y su abogado, Jorge Barrera, se reunieron con la entonces fiscal Patricia Sosa para interiorizarse sobre las investigaciones.

Enero de 2018: Adriana Belmonte dijo a Infobae: "No se nos pasó el dolor, se nos pasó el sufrir". Y agregó: "El matador fue alguien del pueblo; el asesino está en Valizas".

8 de mayo de 2019: Los padres de Lola y uno de sus abogados, Juan Raúl Williman, entregaron un documento de forenses argentinos al fiscal de Rocha, Jorge Vaz, sobre el homicidio.

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