MALDONADO | MARCELO GALLARDO
El pasado viernes por la noche, un operador inmobiliario de José Ignacio, trancó por primera vez las puertas de su camioneta estacionada en el frente de su casa, pero de nada le sirvió.
Luego entró a su vivienda, dejó las llaves encima de la mesa y se fue a dormir como el resto de su familia. A la mañana siguiente, la camioneta Chevrolet D-Max empadronada en Garzón con el B600103, había desaparecido. La falta del coche lo llevó a revisar también el interior de la vivienda.
Así se percató que varios electrodomésticos y otros objetos de valor también habían desaparecido. Hasta ayer, no había noticias ni de la camioneta, ni del resto de los efectos sustraídos, entre ellos una valiosa documentación personal que se encontraba en el interior del vehículo.
El hecho disparó las alarmas en todo José Ignacio, un balneario cuyos residentes pretenden mantener su condición de lugar tranquilo y apacible para vivir.
La presidenta de la Liga de José Ignacio, Delfina Linck, expresó a El País la preocupación de los vecinos por lo ocurrido. "Debemos tomar muy en serio esta señal de alerta, además de un refuerzo de la presencia policial tal vez sea necesario instrumentar con los vecinos una red de alerta temprana, preventiva, que colabore con las autoridades policiales para proteger vidas y bienes en José Ignacio, La Juanita y zona de influencia", expresó. El hurto en casas con residentes dentro puede causar situaciones de violencia si los moradores despiertan con delincuentes en el interior.