ALEJANDRO NOGUEIRA
Danilo Astori se abalanzó sobre el comentario de José Mujica de que entrará en la economía "por la derecha" para no asustar a los "buenos burgueses" y poder hacer una economía de izquierda. Le dijo, con toda lógica, que eso no es posible, y agregó que él hizo una política económica de izquierda.
Mujica, como la mayoría del sistema político, asocia a las políticas que ejecutó Astori, con la derecha. Eso piensan muchos frenteamplistas (la mayoría) y también los opositores, que se regodean en señalar que Astori fue un continuista.
El juego político confunde el mantenimiento de políticas macroeconómicas sanas con la derecha. Esto es sólo porque las empresas (siempre asociadas con la derecha) fueron las primeras que patearon con voz fuerte por la inestabilidad económica porque la gente de a pie no tenía una voz lo suficientemente sonora como para gritar como esa inestabilidad le corroía el bolsillo, le destruía los proyectos y le hacía perder los empleos.
Los gobiernos anteriores al actual (de derecha según el imaginario establecido) se dieron cuenta a partir de los años de 1990 que la estabilidad es un bien en sí mismo y una deuda con los ciudadanos de todos los estratos sociales. Por eso, y sólo por eso, desde buena parte de la izquierda se sigue sosteniendo que Astori es de derecha, porque esos sectores piensan que los gobiernos, en vez de manejar los vencimientos de la deuda lo que tienen que hacer es no pagarla; que el gasto se puede aumentar para beneficiar a los más desposeídos porque el Estado tiene la maquinita de imprimir billetes; porque creen que en vez de dar beneficios fiscales a las empresas para que se instalen en Uruguay hay que cargarlas de impuestos para aumentar los recursos para los pobres; y que se deben regular los precios para que los sectores menos desfavorecidos tenga alimentos baratos.
El ex ministro de Economía no comparte estos planteos por lo que Mujica colige que, si no es de derecha, al menos tranquiliza a los "buenos burgueses".
Astori se esfuerza por asegurar que sus políticas fueron de izquierda y que hicieron posible obtener los recursos para los planes sociales del gobierno. En verdad, él obtuvo esos recursos básicamente en dos fuentes: el aumento de la recaudación por el crecimiento económico generado por la coyuntura internacional y de la redistribución que realizó quitando recursos a las clases medias cautivas (no a la oligarquía, ni a las grandes empresas multinacionales) para financiar los planes sociales mediante el IRPF. Lo primero fue suerte; lo segundo (tiene razón Astori) es bien de izquierda (igualar para abajo) y le costó su aspiración a la Presidencia.
Si Astori mantuvo una macroeconomía ordenada y eso favoreció al pueblo lo pudo haber hecho por izquierdista o por las mismas razones de varios de sus antecesores "de derecha". De cualquier modo, su mensaje se perdió en su electorado potencial y prevalece el de Mujica que dice que hay que "multiplicar los recursos sobre la propia marcha", como si de panes y peces se tratara, para hacer, por ejemplo, 100.000 viviendas de madera con el trabajo de los presos y los militares que seguramente no cobrarán extra, no aportarán al BPS, no se afiliarán al Sunca, ni se fugarán. Si la buena economía no es de izquierda ni de derecha, queda preguntarse acerca de la filiación ideológica del voluntarismo.