DANIEL ISGLEAS
La compra de armamento y material militar está bajo la lupa del Parlamento. El martes, el Partido Nacional pedirá una investigación ante la reiteración de adquisiciones sin licitación por más de US$ 50 millones.
Radares de última generación, miles de fusiles, vehículos blindados, buques de guerra portugueses con 40 años de antigüedad y, ahora, lanchas patrulleras compradas de urgencia que debían estar operativas en abril y cinco meses después no salieron del astillero.
Estos son los capítulos de un pedido de investigación parlamentaria que el martes 2 presentará el Partido Nacional en la Cámara de Representantes por intermedio del diputado José Carlos Cardoso.
"Todo se compra de urgencia, sin llamado a ofertas. Vamos a pedir que se investiguen todas las últimas compras del Ministerio de Defensa", anunció Cardoso a El País.
En los radares el Estado invirtió unos US$ 25 millones; las dos fragatas portuguesas costaron US$ 15 millones; una primera partida de 3.500 fusiles de 7.000 que se comprarán costaron US$ 7 millones y las lanchas patrulleras demandaron otros US$ 6 millones.
Los radares estarán funcionando en 2009; las dos fragatas chocaron en el viaje inaugural a Montevideo y aún están en el astillero sudafricano; y las lanchas no están armadas.
"Se hizo una compra directa alegando razones de urgencia, se escogió comprador -la empresa Boston Whaler de Miami- a mediados del año pasado, porque el Poder Ejecutivo tenía que desplegar las lanchas en Haití en el mes de abril y hoy estamos en septiembre y ni una lancha salió del astillero", adelantó Cardoso. "La compra se hizo en forma directa por otra razón", presume el legislador.
El proyecto de ley de Defensa, a estudio del Senado, prevé cierto tipo de colaboración entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo y crea una oficina de enlace ocupada por oficiales de las tres fuerzas. La idea de los legisladores es incluir en ese asesoramiento aspectos de las compras de material.
CULEBRÓN. En su página web, Cardoso publicó el viernes 29 que la operación de compra de las lanchas es "un culebrón" en referencia a las alternativas que ha tenido el caso. Definió la situación como el "manejo poco claro de dinero" por parte del gobierno. Además, criticó la compra desde el punto de vista técnico. "Son lanchas de pesca de fibra con motores Mercury y les blindaron la cabina donde va el oficial", dijo en su web.
Cardoso vinculó también una denuncia anónima que se envió al Ministerio de Defensa en 2007 advirtiendo sobre una organización dedicada a traficar influencias formada por militares de alto rango, empresarios y Gonzalo Nin Novoa, hermano y secretario personal del vicepresidente Rodolfo Nin Novoa. El gobierno nunca investigó la denuncia.
"Desde que Gonzalo Nin recomendó en un cumpleaños a un general qué armamento debíamos comprar; después que el asesor presidencial (Esteban) Valenti preguntó por qué compramos fusiles que no son los que necesitamos; después que el Ministerio compró urgente y sin licitación -US$ 25 millones mediante- los famosos radares que todavía no llegaron, las sospechas son muchas. Y la falta de transparencia también", afirmó Cardoso en su artículo del viernes 29.