Investigan las actividades de cambista muerto en el Chuy

| Para la Policía no caben dudas de que se trata de un suicidio. En la ciudad se manejan otras hipótesis sobre su muerte

ROCHA | EDUARDO GONZALEZ

La extraña muerte del gerente de una casa cambiaria de Chuy y las investigaciones ante presuntas evasiones fiscales continúan manteniendo en vilo a la opinión pública de esta frontera.

Una de las hipótesis de mayor peso para los investigadores es la del suicidio ante las presiones económicas producto de una deuda millonaria en Brasil y eventuales depósitos de dinero cuyas devoluciones estarían pendientes, así como posibles préstamos sin la anuencia de los propietarios de la empresa.

Gerardo Vidal (44) no tenía una vida fácil, a pesar de su experiencia en el trabajo. Llevaba casi veinte años cumpliendo funciones. Estaba siendo investigado por la Receita Federal (Impositiva) brasileña e incluso ni siquiera podía pasar con su automóvil a poner nafta al otro lado de la frontera.

En su momento, utilizando su documento brasileño, abrió una cuenta en el Banco Do Brasil y desde allí venían giros millonarios en reales, procedentes del interior de Brasil y eventualmente de Paraguay, en operaciones que serían coordinadas desde Montevideo.

De esta manera, la empresa evitaría traer remesas de estas monedas procedentes de la capital uruguaya con el consiguiente costo, lo que resulta imprescindible para cambiar en esta frontera.

Esto supuso que el ex funcionario del Cambio Val —con cuenta en el Banco Do Brasil— acumulara una deuda millonaria por el no pago del impuesto a la renta que rige en el vecino país, por lo cual se le hacía un particular seguimiento por parte de la denominada Receita Federal de Brasil.

Habría tenido avisos de carácter verbal por la mencionada autoridad y en su momento hizo gestiones en procura de arreglar su situación mediante los servicios del abogado brasileño, Manuel Da Silva.

Las presiones y las dificultades parecerían rodear a un ciudadano que es recordado inobjetablemente desde su primer trabajo.

INVESTIGACION. El jueves pasado, a las 16.30 horas, fue encontrado muerto cerca de la parada 17 de Barra de Chuy, Gerardo Vidal (44), con un disparo en la boca. Fuentes policiales aseguraron que se trata de un suicidio, aunque por la frontera se escucha de todo, en medio de temores y silencios: suicidio inducido hasta asesinato, entre los comentarios.

Para los investigadores, no hay vueltas: "Estamos frente a un suicidio".

En aquella ocasión, los trozos de piel entre las uñas de la muchacha, tras el ADN practicado sobre un joven permitieron la identificación del asesino.

En esta oportunidad, la víctima estaba con su mano ensangrentada, junto al revólver calibre 38 que se denunciara entre los faltantes por parte de la Casa de Cambio Val, sumado a los 75 mil dólares y 50 mil reales. La mencionada denuncia se formalizó a las 15.30 horas en la Comisaría de Chuy.

En el interior del vehículo había dos cartas: una dirigida a su hijo mayor y otra a su compañera, "en hojas de su propia agenda y no tengo dudas que era su letra, dijo una persona muy conocida de la familia Vidal. También, se encontró una botella de vodka entre los asientos delanteros.

Las últimas horas del remesero fronterizo

La víctima en la noche del miércoles miraba un partido de fútbol por televisión en su modesta casa ubicada en el pueblo 18 de Julio. A las 0 horas, se retiró de su casa en dirección a Chuy, aproximadamente a diez kilómetros, en su automóvil Mitsubishi color rojo. A la 1 de la madrugada se lo vio en la terminal de Aduanas de Chuy, ubicada en la ruta nacional Nº 9.

Posteriormente, se dirigió a un bar ubicado en la calle Río Olimar casi Ipiranga, en donde estuvo junto a dos conocidos tomando cerveza, se informó. Ambos ciudadanos figurarían en el expediente policial, entre quienes han declarado. Aproximadamente, a las 4 de la madrugada salió de ese centro nocturno y luego se le habría perdido el rastro, siendo encontrado su cuerpo en horas de la tarde.

Vidal, llevaba una vida muy austera y no hay quién recuerde su solidaridad, así como su bonomía, en medio de esta frontera donde no resulta fácil ganarse estos comentarios de manera casi unánime.

Su salario "era de 24 mil pesos en la mano, 33 mil bruto, informó una fuente a El País. Esto es prácticamente nada para sus responsabilidades. Tenía que llevar remesas superiores a los 100 mil dólares hacia Punta del Este, sin mediar custodias y lo hacía en su auto particular, comentó un amigo del fallecido.

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