Ahora está de regreso en el país pero vivió una experiencia laboral que dejará huella en su carrera. Marcelo Schinca tiene 26 años, es ingeniero electricista y fue uno de los afortunados en especializarse en el exterior, a través de la Asociación Internacional para el Intercambio de Pasantías Técnicas (Iaeste). En el 2002 viajó a Gotemburgo, en Suecia, y se desempeñó por seis meses en la empresa Volvo.
"Trabajé en la unidad de control de motores diesel, de 9 y 12 litros. Allá son mucho más organizados, se realizan reuniones grupales donde cada uno plantea los problemas y el sistema es más horizontal que vertical. La experiencia me sirvió para tener mayor confianza en mi, mejoré muchísimo el nivel de inglés y pude desenvolverme en un lugar nuevo, adaptándome a una cultura y forma de vida diferentes. Al regreso retomé mi empleo en Antel y aporté a mi grupo otra metodología de trabajo", cuenta Schinca.
Los intercambios permiten aplicar los conocimientos académicos así como aprender otras metodologías de trabajo en un empleo rentado. Pero además resulta una experiencia más que importante porque permite conocer otras culturas a través de la vida cotidiana.
En el ámbito local existen dos organismos internacionales, presentes en países de los cinco continentes que intercambian pasantías laborales entre jóvenes nacionales y extranjeros. Tanto la Asociación Internacional para el Intercambio de Pasantías Técnicas (Iaeste) como la Asociación Internacional de Estudiantes en Ciencias Económicas y Comerciales (Iasec) tienen sede en Uruguay.
Las pasantías son trabajos rentados full-time (ocho horas, cinco días a la semana), de una duración entre dos meses y año y medio. La primera condición para quien solicita un intercambio laboral es que luego de cumplido el mismo, debe regresar a su país de origen. "La idea es desarrollar líderes que puedan transformarse en agentes de cambios en nuestro país. Se busca personas de perfil académico que quieran tener una experiencia personal y profesional", explica Sofía Platero, presidenta de Iasec en Uruguay.
Por su parte, la secretaria nacional de Iaste, licenciada Rosina Seguí, informó que el objetivo que la institución busca es que los estudiantes compatriotas realicen una experiencia en el exterior, trabajando en su área, y así ya egresen de facultad con conocimientos laborales.
Entre los requisitos básicos que se exigen, los postulantes deben ser universitarios y no tener más de 30 años. Iasec también acepta recién egresados de facultad, aunque se les exige excelente dominio del inglés. "Tiene que ser un nivel superior al First Certificate. Este es uno de los mayores problemas que tenemos en el país porque los chicos quieren irse, pero el idioma es una traba", comenta Platero.
El estudiante debe costearse el pasaje de ida y vuelta, y el seguro médico. Además debe pagar una cuota de postulación, previo a que se realice el intercambio, que es de aproximadamente 150 dólares en Iasec y 250 en Iaeste. "Ese dinero es para el funcionamiento de la asociación y para que el delegado uruguayo pueda viajar al congreso anual que se realiza cada enero, en alguna ciudad del mundo. Allí se produce el intercambio de pasantías", explica Seguí.
Iaeste acepta postulaciones de estudiantes de todas las ramas de ingeniería, química, arquitectura, veterinaria, ciencias y otras áreas técnicas, mientras que Iasec se especializa en pasantías vinculadas a carreras económicas (marketing, finanzas, administración, contador, comercio exterior y recursos humanos) y técnicas (relacionadas con ingeniería).
Las asociaciones son las que se encargan de buscar alojamiento, tramitar el permiso de trabajo, recibir a los jóvenes y programar actividades y paseos turísticos. "En aquella ciudad del mundo donde realiza la pasantía, el estudiante tiene el respaldo humano de la organización que va a orientarlo en todo lo que necesite", puntualiza Seguí.
Los contactos con las distintas empresas para que empleen estudiantes extranjeros los realiza la propia asociación en cada país. "El motivo para emplear a un extranjero es que muchas empresas han comenzado a focalizarse en la responsabilidad social. Además, se da muy comúnmente que una compañía extranjera quiere comenzar a exportar a Uruguay y le interesa conectarse con un estudiante de marketing compatriota que le pueda trasmitir cómo es el mercado local para introducir su producto," señala la presidenta de Iasec.
Por otra parte, las empresas nacionales que emplean extranjeros reciben otros beneficios, asegura la secretaria de Iaeste. "Recibe un trabajador que aporta otra cultura y muchas veces permite a sus empleados practicar otro idioma. También, recibiendo a un extranjero está favoreciendo a un uruguayo para que pueda trabajar en otro país", señala Seguí.
Las representantes de ambas asociaciones señalaron que por año viajan aproximadamente 19 uruguayos, mientras que se reciben 13 jóvenes del exterior.
URUGUAYOS EN EL MUNDO
LUCIANA MARZIOTTE - 24 años, estudiante de Ingeniería Civil, trabajó en una empresa en Zurich, Suiza, en el 2002. "Me desempeñé cuatro meses y medio en una empresa que se dedica a hacer medidas de deformación de puentes, túneles y edificios. Esa fue mi primera experiencia laboral. Tuve la oportunidad de estar dentro de un túnel para trenes que se comenzó a construir y que atravesará los Alpes, convirtiéndose en el más largo del mundo con 57 kilómetros. Recibía un salario equivalente a 1.650 dólares".
GONZALO PEREZ - 27 años, estudiante de Química Farmacéutica, en el 2001 trabajó en el Laboratorio Federal Suizo en Sant Gallen, Suiza. "Estuve durante seis meses en una suerte de LATU, en el área de Metrología Química, midiendo átomos con un fotómetro. Mi tarea podía tener aplicaciones en el área médica detectando cantidades muy bajas de hierro en sangre o de metales pesados como el plomo".
DIEGO ETTLIN - 28 años, Contador Público, en 1999 realizó una pasantía en una consultora internacional en Calgary, Canadá. "Me permitió saber cómo se vive en otro país y conocer otra cultura. En lo profesional, tuve la oportunidad de conocer otra forma de trabajo. Sigo en contacto con el gerente que había realizado un intercambio cuando era joven. Los 1.600 dólares que ganaba por mes no sólo me permitieron vivir sino también conocer otros lugares".
ROSINA SEGUI - 29 años, licenciada en Ciencias Biológicas, trabajó en el Centro de Investigación de Medio Ambiente, en Alemania. "Desarrollé un relevamiento de mariposas para monitorear las que estaban en peligro de extinción. La finalidad era recolectar datos para que a lo largo de muchos años se pudiera establecer un modelo matemático para hacer evaluaciones de impacto ambiental. Cuando regresé me puse a investigar y resulta que hace 20 años que no se estudian las mariposas en Uruguay".
EXTRANJEROS EN EL PAIS
VALERIE WAIBEL - Suiza, 35 años, arquitecta, trabajó en Montevideo para la Empresa Saceem, de enero a marzo del 2003. "Me desempeñé en el reciclaje de las nuevas oficinas de representación del BID en Ciudad Vieja. Fue mi primer experiencia en una obra. Aquí los obreros trabajan más horas, por la mañana no tienen descanso y realizan tareas muy pesadas. En cambio en Suiza hay más máquinas porque los sueldos de los obreros son muy altos, y justifica invertir en máquinas".
ANDONI UNZUETA - Español, 27 años, licenciado en Administración y Dirección de empresas, trabajo hasta el 2003 en el departamento de personal banking, en un banco internacional privado. "Mi tarea consistió en manejar carteras que iban de entre cien mil y un millón de dólares. Esta experiencia será muy valorada porque, pensándolo egoístamente, todos los acontecimientos que se han dado a lo largo del año pasado, como la crisis argentina, la devaluación de la moneda y las corridas bancarias, han hecho que profesionalmente fuera algo muy bueno. Si aprendés a manejar un banco cuando hay tempestad, luego todo se puede. Me llevo una impresión muy buena de este país, que es parecido culturalmente a España. Conocí toda la costa y quedé encantado con Punta del Diablo y Cabo Polonio".
CONTACTOS
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Por Alejandra Vartián