A mediados de febrero, la Intendencia de Soriano va a realojar a 420 familias de dos asentamientos. Mientras el proyecto avanza, el intendente, Guillermo Besozzi, viajó a Chile junto a su par de Colonia, Walter Zimmer, para conocer la experiencia chilena sobre políticas de pobreza e inclusión social.
El esfuerzo tanto por sacar a la gente de los asentamientos ("campamentos" en Chile) como para evitar que vuelvan, fue uno de los puntos destacados por Zimmer ayer en la presentación de este programa de Fundación Buquebus.
Besozzi, por su parte, remarcó de la experiencia chilena la importancia del trato personalizado, donde al menos una asistente social trabaja cada 30 personas. En este sentido, en Soriano optaron por que cada familia de las próximamente realojadas elija entre cinco colores para pintar su casa y que los vecinos seleccionen los nombres de las calles y hasta del barrio.
Ambos jefes comunales, junto con el de Canelones y presidente del Congreso de Intendentes, Marcos Carámbula, resaltaron la necesidad de una mayor participación de los gobiernos locales, los que mejor saben dónde están los asentamientos y quiénes viven allí. Según la ministra de Planificación de Chile, Paula Quintana, "son los que le conocen la cara a la pobreza".
Quintana explicó ayer que el gobierno chileno pasó de programas asistencialistas a otros que buscan potenciar las capacidades del sujeto involucrado. "Hay que seguir manteniendo los subsidios, sin embargo, lo que ha reportado resultados exitosos es el trabajo personalizado, generar capacidades laborales y relacionales", dijo la ministra.