Inédito fallo de la Corte legalizó el cambio de sexo de mujer a hombre

| Tras dos apelaciones, la nueva identidad del transexual quedará registrada en su partida de nacimiento

Por primera vez la Suprema Corte de Justicia (SCJ) avaló el cambio de sexo de mujer a hombre. Con el voto favorable de cuatro ministros y sólo un pronunciamiento contrario, la corporación permitió que en la partida de nacimiento conste su nueva identidad, según revelaron a El País fuentes judiciales. Tras la decisión del órgano superior de la justicia, Elisa Estela pasará a llamarse legalmente Bryan Javier.

La Corte debió expedirse, luego de que el fiscal civil Enrique Viana apelara en casación la decisión del Tribunal de Apelaciones de Familia de primer turno, que ya había dado lugar al reclamo del transexual de rectificar su partida de nacimiento.

El accionante se practicó la intervención en Santiago de Chile en 1999. Se le extirpó el útero, se le colocó una prótesis testicular y peneana —recubierta con su propia piel— y se le cerró su vagina y su vulva. Además recibió un aporte hormonal de testosterona. Actualmente presenta caracteres sexuales masculinos: voz grave, barba, vello torácico e implantación androide del bello pubiano. Si bien existían decisiones judiciales favorables a una reasignación —como se denomina científicamente— del sexo masculino al femenino, es la primera vez que se avala el cambio inverso.

En mayo de 1997 la Corte había legalizado por primera vez un cambio de hombre a mujer. En aquel momento, la corporación argumentó que "cada persona debe ser una sola desde el plano físico y desde el plano psíquico y no desgajada en dos".

ARGUMENTOS. Los argumentos de los ministros que votaron a favor de dar lugar a la rectificación de la partida fueron muy similares a los manejados por los ministros del Tribunal de Apelaciones, según fuentes judiciales. En aquella oportunidad, la sala estuvo de acuerdo con el dictamen de la jueza en cuanto a que la partida de nacimiento debe reproducir exactamente lo que la realidad indica.

Sin embargo, el fiscal había apelado el fallo del Tribunal por entender que la legislación vigente prohíbe la modificación de las partidas con excepción de los casos en que se hayan producido errores.

Para Viana la partida de nacimiento debe reproducir "exactamente lo que la realidad indica" al momento del nacimiento. Viana entendía que el dictamen además podría habilitar la realización de un matrimonio entre dos personas de un mismo sexo.

En su momento, los ministros del Tribunal respondieron que la rectificación de la partida se hará con una anotación marginal en la que se explicará que hubo un cambio de sexo, por lo que los terceros van a tener la posibilidad de conocer esa circunstancia.

Para Viana ese argumento seguía validando el matrimonio. El fiscal, que luego presentó el recurso de casación ante la Suprema Corte, planteó que esa posibilidad no está contemplada por el Código Civil.

Si bien Bryan Javier se operó en Chile, en Uruguay también se realizó un cambio de sexo de mujer a hombre, una cirugía más compleja que la que implican los casos inversos. La intervención fue realizada por las cátedras de Urología, Cirugía Plástica y Ginecología de la Facultad de Medicina.

El profesor Luis García Guido precisó que para indicar este tipo de intervención el individuo tiene que pasar por un exhaustivo protocolo "que puede durar años", con el cual se concluye que la persona tiene otro sexo psicológico.

Bryan javier

Bryan Javier se operó en Chile en 1999. Entrevistado por El País en 2004, luego de la segunda sentencia judicial a su favor, confesó que para pagar los U$S 5 mil que le costó la intervención, llegó a vender su casa.

Aseguró que cuando trabajó en la construcción lo hizo "en negro", por lo cual no tuvo que presentar su documento de identidad y que sus compañeros de trabajo "nunca se dieron cuenta" de su situación.

"Siempre trabajé haciendo changas y evité tener que presentar los documentos. Si tengo diez años de caja de los primeros trabajos que hice es mucho", afirmó. Precisamente, las enormes dificultades que le significaba tener la apariencia de un hombre y el documento de una mujer, sobre todo a nivel laboral, son las que lo llevaron a realizar una acción judicial.

Asegura que si no se operaba, no podría seguir viviendo. "A los dos años tuve mi primera pelea por juguetes con mi hermano. Yo no quería la muñeca. Quería la pelota. Siempre me sentí hombre", comentó.

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