Indigente también arriesgó su vida

Duerme allí, vio el "alboroto" y no dudó en tirarse al agua

Nicolás Pereira es indigente. Llegó de Río Branco hace dos meses en busca de trabajo, pero luego de "buscar y buscar", sin suerte, asegura, terminó como improvisado cuidacoches, pernoctando en la calle.

El jueves de tarde mientras dormitaba acostado sobre los murallones de la rambla, a la altura de la calle Paraguay, fue sorprendido por el "alboroto" del gentío.

Cuando llegó adonde se agolpaba la gente, se asomó y vio el cuerpo de una mujer flotando en el agua. Estaba vestida y parecía que se ahogaba. "Me acerqué todo lo más que pude y en un momento vi que todavía movía una mano. Miré hacia los costados y vi a la gente muy asustada, alborotada. Todos gritaban pero nadie se tiraba. Y me tiré yo, atado a una cuerda, para auxiliarla, cuenta Nicolás.

Luego de varios minutos de intentarlo, el oleaje y el frío del mar le impidieron seguir.

"La verdad, no pude seguir porque no me dieron los pulmones. Sentía los brazos entumecidos", reconoció el joven con cierta frustración, aunque dijo sentirse satisfecho por la acción. "Estoy contento sí por lo que hice. Por suerte estoy vivo, y la señora también", afirmó.

Nicolás eligió esa zona de la rambla para vivir, pero afirmó que no está en la calle porque quiere sino porque no ha tenido oportunidades. Y en cada reportaje que le hicieron aprovechó para transmitirlo.

"Si alguien puede conseguirme un trabajo estaré muy agradecido. Soy una persona trabajadora. No estoy en la calle porque me gusta. Si alguien me puede ayudar le agradecería mucho. Yo lo compensaría con mi conducta. Otra cosa no puedo decir", dijo el joven.

La actitud del joven indigente fue destacada por los testigos que presenciaron el hecho. De esta forma Nicolás Pereira se transformó en el segundo héroe de la tarde, que ahora espera una nueva oportunidad.

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