Roooogeeeeeliooooo eeeeel Plaaanchaaaaa", vocifera uno de los presentadores. Un flaco de remera verde, bermudas, championes y visera roja entra bailando su cumbia y arenga al público. Frente a él, "Annnngelitooooo", con su máscara blanca y su físico trabajado, reza y le pide al cielo una victoria. No se guarda de hacerle gestos provocativos a su oponente. El juez Pino Capra da el OK. Comienza la pelea. Esta fue una de las últimas peleas en la grabación de los primeros programas de Gladiadores en el Ring, El nuevo Orden. Es lo que Fernando Machado siempre quiso hacer: un programa de lucha en televisión. Al estilo Titanes en el Ring, con su experiencia en el catch mexicano, pero con un perfil local. A partir del domingo que viene, a la hora 18 en canal 10, Rocky Rolando el Renegado, la Momia de Elvis, Angelito, Rogelio el Plancha, El Paladín Carbonero, El Gladiador Tricolor, Tokyo Joe, el Cimarrón, Sangre Charrúa y otros personajes buscarán instalarse como héroes y villanos del imaginario popular.
Cada uno tendrá su canción y su video clip, su personalidad, su particular historia de rencores y afinidad. Todo eso se irá desarrollando con el correr de los programas. Machado es fanático del primer Titanes. El que explotó en Uruguay entre 1970 y 1973 y después estuvo prohibido por la dictadura, explica él mismo. En Maldonado, donde vive, aprendió algo de artes marciales. Después viajó a México y ahí se instaló en una troupe de catch local. Fue Zodíaco y Zmuda el Polaco. De regreso a Uruguay presentó proyectos en dos canales, hasta que ahora, cuando estaba empezando a armar un circuito de lucha para hacer espectáculos en el interior, apareció esta posibilidad de llegar a la tele. Leo Lagos (líder de The Supersónicos, performer —casi actor—, cómico mediático —hoy en el programa de Océano FM Justicia Infinita—) asumió como natural asociarse a Machado para desarrollar la idea. Guiones, música, la construcción de personajes y situaciones, el relato y comentario al aire, quedaron entre sus responsabilidades. "En Uruguay no tenés muchas oportunidades de jugar a ser alguien uruguayo; los niños, a lo sumo pueden ponerse la camiseta 10 de Uruguay. Si logramos construir una serie de héroes y villanos y los niños jueguen a ser eso, el objetivo está cumplido" —describe Lagos— "y si encima vamos el 6 de enero a la feria que se arma en calle en 8 de Octubre y hay 1.000 remeras truchas de los luchadores, hicimos los que queríamos".
"Qué susto, pensé que ibas a decir que les hacemos un juicio", remata Bruno Cetraro, co-conductor de Gladiadores. "Somos el rubio y el morocho, el gordo y el flaco, el alto y el bajo, el lindo y el feo", marca Cetraro, señalando contrastes que hablan de otra rivalidad.
En las tribunas y el ring side, remeras de Batman y Acertijo, de películas y bandas de rock. Todos alientan. Hay humo. Angelito cae por tercera vez para afuera del ring. Rogelio el Plancha se trepa a las cuerdas se prepara y salta sobre él. Lo acuesta de un codazo en el piso de hormigón. El juez le cuenta como hasta 20 y Rogelio festeja.
Semillero de luchadores uruguayos
Los Titanes en el Ring son un fenómeno argentino con rótulo de rioplatense. "¿Quién no se disfrazó en la casa, o luchó con los amiguitos en la escuela?", pregunta Machado. Tuvo una época de oro a fines de los años ’60 y en los setenta; fue estirado por el eterno campeón Martín Karadagián hasta 1988 y reflotado como Lucha Fuerte hace unos pocos años con el Ancho Peuchele ostentando el cinturón. Pasó de moda, pero nunca dejó de ser referente y sus canciones, himnos. En Gladiadores están algunos de los peleadores que pasaron por Titanes, o sus hijos. No los personajes, sino los acróbatas-actores-luchadores que pasan el día en el gimnasio.
Los Garcilaso, por ejemplo, van por la tercera generación de llaves, planchas, patadas voladoras. Uno de ellos, en el medio, está en este elenco. Los responsables de Gladiadores (la productora OZ, canal 10, Lagos y Machado) piensan en preparar un equipo de luchadores locales, que los argentinos den cátedra y entrenen un semillero local.