ROSARIO TOURIÑO
El ministro de Trabajo, Santiago Pérez del Castillo, reconoció que falta más coordinación entre los organismos del Estado para lograr revertir los indicadores de pobreza e incluso consideró que lo ideal sería crear un ministerio de Acción Social, como existe en Brasil y Argentina. Sin embargo, el secretario de Estado está convencido de que el país está teniendo crecimiento económico y que por esa vía se lograrán disminuir niveles de pobreza que son comunes a toda la región.
También, admitió en entrevista con El País que el crecimiento económico debe estar acompañado de una redistribución más "equitativa" de los ingresos.
— El número de pobres y de indigentes se duplicó en cinco años. Frente a esa realidad, ¿qué estrategia está teniendo su Ministerio o el Poder Ejecutivo?
— La principal política social es una buena política económica. En la medida que exista un crecimiento en el país, como está existiendo en este momento, vamos a tener algo que es indispensable para poder mejorar la situación de todos. Sin duda que no es suficiente. De pronto, la distribución del ingreso requiere de mecanismos complementarios, para que se asegure que no haya un crecimiento en la desigualdad. Se trata de medidas de corte asistencial o promocional sobre todo destinadas a las capas de indigencia o pobreza más bajas.
—El año pasado se formó una mesa de coordinación de todos los ministerios y organismos que tenían que ver con lo social. ¿Qué resultado concreto ha tenido?
—Nosotros coordinamos mucho con el Ministerio de Vivienda, que es uno de los grandes ministerios sociales también. A través del INDA estamos estrechamente vinculados con el Ministerio de Salud. Pienso que siempre la coordinación es insuficiente y puede avanzar más. Yo creo que el grado más perfecto sería un Ministerio de Acción Social.
—Esa coordinación del INDA y el MSP, ¿qué resultados produjo en 2003 cuando se comenzaron a constatar carencias nutricionales en la población?
—Se creó una canasta de riesgo nutricional. Se están entregando 59.821 canastas familiares que benefician a 300 mil personas, que incluyen las de riesgo nutricional y las de riesgo social. Está también el sistema nacional de comedores.
—¿Pero esos números implican un aumento de la cobertura en relación a otros años?
—El presupuesto del INDA aumentó en 2003 un 34%. En este año, tenemos rubros análogos.
—Usted mencionó que el ideal sería tener un Ministerio de Acción Social. ¿Por qué no lo promovió?
—Mencioné la idea como una de las posibilidades. Existe en Argentina y Brasil. Sería una cosa positiva, porque respondería a una necesidad que el Uruguay hoy siente más que en otras épocas. Cuando se habla en el gobierno de estas cosas, se habla de un crecimiento, que en la medida que sea incluyente y no excluyente, que permita redistribuir el ingreso, es muy bienvenido. La lucha contra la pobreza no sólo está en el crecimiento económico, está en este tipo de ayudas, las canastas, las asignaciones familiares para los hogares de menores recursos, el programa de actividades comunitarias. Son andadores, pero implican una mejor redistribución del ingreso.
—Ahora, gran parte de la población no visualiza que el crecimiento económico se está distribuyendo de manera equitativa.
—El Uruguay tradicionalmente tuvo una importante distribución del gasto social.
—Pero ¿por qué eso no se evidencia en un retroceso de los indicadores?
—Eso sirvió para contener una grave explosión social en el 2002, que fue el peor año. No vendimos durante muchos meses carne, tuvimos un shock externo financiero y eso provocó un empobrecimiento del Uruguay.
—Pero los indicadores del INE no parecen demostrar esa redistribución del ingreso que usted mencionaba.
—El tema es que hay un rezago y no llega tan rápidamente la difusión de ese crecimiento. El índice de demanda laboral tiene 17 meses de crecimiento sostenido. Yo creo que estamos saliendo. Los informes del INE sobre la situación de pobreza están sacando una fotografía promedial de un año turbulento, como fue 2003, donde ya había una tendencia de crecimiento de exportaciones. En estos últimos meses crece el consumo y la inversión. El empleo está creciendo a pesar de este vado estacional que se ha detectado en estos últimos meses. Las políticas asistenciales son un paliativo transitorio. Las asignaciones familiares en 2004 cubren a 417.404 personas, cuando en 2003 cubrían a 400 mil. Ahora se extenderán a 170 mil hogares más de menores recursos.
—¿Usted cree que los indicadores de pobreza sólo responden a factores externos o también hubo una mala distribución interna de los ingresos en estos años?
—No entendí mucho la pregunta.
—¿La duplicación de la cantidad de personas pobres responde exclusivamente a los efectos de la aftosa y la crisis de los países vecinos o hubo también cuota de responsabilidad del gobierno?
—Bueno, no. Sí, probablemente, lo más importante sean las dificultades que tuvo toda la región. Cuando se ve que en Uruguay hay un 30% de personas pobres, se ve que en Argentina hay un 50% y que en Brasil, Chile y Paraguay hay cosas parecidas. También es regional la evolución hacia una situación mejor.
—Se había hablado de un techo de desempleo del 13%, pero acaba de ocurrir un crecimiento del 13,9% al 14,2%.
—Es una variación muy pequeña y que ha ocurrido en los últimos cinco años en el mismo trimestre móvil. El año pasado la tasa de desocupación bajó un 5%. Es un récord histórico. No esperamos un quiebre de la tendencia, porque hay inversiones que a pesar del año electoral están en camino de concretarse. Esta variación son tres mil personas.
—¿Existe la misma visión en cuanto a redistribución más equitativa del ingreso en el Ministerio de Economía?
—En cualquier lugar donde hay alguien que maneja el dinero y donde hay muchos demandantes puede haber una cierta situación de demanda insatisfecha. Siempre es necesario que haya un cajero que no sea dispendioso, pero también es necesaria gente que tenga una óptica en donde el reclamo se haga sentir dentro del gobierno.
Asesorado por mujeres
En la extensa entrevista que Santiago Pérez del Castillo concedió a El País, no se separó de una joven socióloga que forma parte de su asesoría técnica. El ministro resaltó el alto número de mujeres que integran su equipo asesor y bromeó con que cumplía por demás con la "cuota femenina". Mariana Sotelo no dejó que el ministro olvidara ninguna cifra clave: los 511 mil platos por mes que distribuye el sistema nacional de comedores, los 12 mil beneficiarios del Plan CAIF asistidos por la cartera —que este año se ampliarán a 40 mil— o el incremento presupuestal del INDA. En cuanto a empleo, Sotelo remarcó que el programa de Actividades Comunitarias, implementado con el Ministerio de Vivienda, proporcionó una remuneración a 6 mil personas en 2003 y este año se duplicará con el aporte del Fondo de Reconversión Laboral.