Hay más de 1.000 millones con alguna discapacidad

Estudio. OMS y el Banco Mundial destacan carencias y la falta de oportunidades

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DÉBORAH FRIEDMANN

Que le choquen el auto es una complicación para cualquiera que use ese medio de transporte. Ahora, si esa persona es cuadripléjica, vive en Montevideo y debe viajar en un vehículo adaptado, el inconveniente pasa a ser un problema serio.

Ese es el primer ejemplo con el que Becky Sabah (57) ilustra las dificultades que enfrenta una persona con discapacidad. Ella quedó cuadripléjica como secuela de una poliomelitis que sufrió a los cinco meses y que, desde entonces, limitó sus movimientos casi por completo. Cita ese ejemplo porque es el último en el tiempo: ayer le chocaron su auto. Y porque no logró tomarse un taxi -al que puede ingresar con silla de ruedas funciona hasta las 17 horas- ni un ómnibus debido a que no van a todas las zonas, pasan cada una hora y tienen un solo espacio para la silla, dice. Al final, decidió alquilar una camioneta.

Las "dificultades considerables para acceder" al transporte, la educación, la salud y el empleo constituyen, justamente, la principal conclusión del Informe mundial sobre discapacidad que presentaron ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial. Más de 1.000 millones de personas viven en el mundo con alguna forma de discapacidad; representan al 15% de la población, según el estudio.

Del total estimado de afectados, 110 millones (2,2%) tienen dificultades muy significativas de funcionamiento y 3,8% sufren de una "discapacidad grave" (son las asociadas a afecciones tales como la tetraplejia, depresión grave o ceguera).

Además, hay 95 millones de niños (de 0 a 14 años) que sufren algún tipo de discapacidad. De ellos, 13% padecen de una dificultad "grave".

En el prefacio del informe, el astrofísico Stephen W. Hawking dice que "la discapacidad no debería ser un obstáculo para el éxito" y comenta sus reflexiones tras leer el documento.

"He podido beneficiarme de un acceso a atención médica de primera clase y dependo de un equipo de asistentes personales que hacen posible que viva y trabaje con comodidad y dignidad. Mi casa y mi lugar de trabajo han sido adaptados para que me resulten accesibles", señala.

También dice que es consciente de su "suerte" y que tiene "claro que la mayoría de las personas con discapacidad tienen enormes dificultades para sobrevivir cotidianamente". "No digamos ya para encontrar un empleo productivo o para realizarse personalmente", afirma.

En Uruguay Becky también alcanzó el éxito profesional: se recibió de psicóloga, trabajó en la Escuela Roosevelt y dirige actualmente el Departamento de Discapacidad de la Comunidad Israelita del Uruguay. Ese éxito estuvo signado por su constancia. Dio peleas y más peleas. Ella directamente no encuentra palabras suficientes que expliquen lo que le costó alcanzar cada uno de sus logros.

Becky cree que Uruguay es un país con las carencias de accesibilidad señaladas por la OMS y el Banco Mundial, especialmente en salud, empleo y transporte, pero también en los prejuicios de personas y entidades públicas y privadas. "Son cosas desde adentro. Van mucho más allá que autos adaptados. Si no aceptás al otro diferente con sus diferencias, como un par que tiene derechos y obligaciones, no sirve de nada", sostiene.

A nivel global, la OMS y el Banco Mundial señalaron que las personas discapacitadas tienen peores resultados sanitarios, académicos y tasas más altas de pobreza. Entre las carencias destacaron las políticas y normas insuficientes, las actitudes negativas, la prestación insuficiente de servicios y la falta de accesibilidad, de consulta y de participación.

A su vez, instaron a los gobiernos a acelerar sus esfuerzos para permitir a los discapacitados acceder a los servicios básicos y a invertir en programas que permitan a estas personas desarrollar sus potenciales.

El informe menciona una vez sola a Uruguay. "La mayoría de los estudios muestran que personas con discapacidades tienen menores tasas de empleo y nivel educativo que quienes no tienen discapacidades. En Chile y Uruguay la situación es mejor para las personas jóvenes con discapacidad que para otras cohortes; podrían tener mejor acceso a la educación con la asignación extra de recursos. La mayoría de los datos (...) para la educación sugieren que los niños con discapacidad tienden a tener una menor asistencia a la escuela", señalaron.

En aumento. Las cifras divulgadas ayer son superiores a estimaciones previas: en los años `70 la OMS situaba en aproximadamente 10% la proporción de personas con discapacidad y ahora la ubicó en 15%.

El envejecimiento de la población -las personas ancianas tienen un mayor riesgo de discapacidad- y el incremento global de los problemas crónicos de salud asociados a discapacidad, como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos mentales fueron las dos principales explicaciones que los expertos encontraron a este incremento.

"Se estima que las enfermedades crónicas representan el 66,5% de todos los años vividos con discapacidad en los países de ingresos bajos y medianos", señalaron los expertos de la OMS y el Banco Mundial. (Producción: Leticia Costa Delgado)

Las cifras

15% De la población mundial sufre alguna forma de discapacidad, según el estudio.

110: Es la cantidad de personas que presentan alguna discapacidad "grave".

En Uruguay faltan políticas unificadas

En Uruguay las personas con discapacidad representan el 7,6% de la población nacional, según la Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad, realizada en 2004 por la Comisión Nacional Honoraria del Discapacitado y el Instituto Nacional de Estadística. La cifra representa 240.552 personas.

Más cerca en el tiempo, la Encuesta Continua de Hogares de 2006 analizó la relación entre analfabetismo y discapacidad y detectó que 42,9% de los analfabetos mayores de 15 años, tenía alguna discapacidad -identificó limitaciones visuales, auditivas, motrices, mentales y de relacionamiento.

Para Federico Lezama, coordinador ejecutivo de la Secretaría de Gestión Social para la Discapacidad de la Intendencia de Montevideo, las condiciones de vida de las personas con discapacidad en el país no son adecuadas. "Los servicios ya sea de salud, educación, empleo, acceso a la vivienda o transporte no tienen las condiciones adecuadas para la participación plena de las personas con discapacidad", consideró Lezama.

El principal problema, según él, es que no existe una política unificada para el tratamiento de las personas con discapacidad y que existe una visión de que son "objetos de caridad y no sujetos de derecho".

En cuanto al transporte, Lezama destacó la medida de la IMM de exigir que los ómnibus que se incorporen a la flota sean accesibles para sillas de ruedas.

En materia laboral la ley Nº 16.095 establece que el Estado debe destinar a las personas con discapacidad 4% de las vacantes que se generen en sus oficinas. "Pero no fue lo suficientemente cumplida como para tener un impacto importante", consideró Lezama. La ley fue actualizada en 2010 pero aún no se reglamentó.

Lezama también cuestionó que los universitarios no reciban formación en temas de discapacidad porque en su opinión, esto no ayuda a a generar cambios.

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