El gobierno uruguayo anunció hoy una oferta de canje de deuda con la que intentará dejar de depender del financiamiento en los mercados durante siete años y eludir un incumplimiento de pagos que arruinaría a su sistema financiero.
El ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, dijo en una conferencia de prensa que la operación, que es voluntaria, busca acomodar "nuestro perfil de vencimientos" y resolver el "problema de liquidez" que enfrenta el país.
El Estado uruguayo ofrece como primera opción extender a cinco años los actuales vencimientos de su deuda en dólares y mantener el resto de las condiciones pactadas.
La otra opción que ofrece el gobierno es convertir todos los títulos con tasa de interés variable a otros con tasa fija del 4 por ciento, que será elevada gradualmente hasta el 7 por ciento. Al mismo tiempo serán extendidos los plazos, pero se realizarán pagos en efectivo como compensación.
El canje se cumplirá con una aceptación del 90% de los tenedores de títulos; entre un 80% y un 90% de adhesión el canje será a discreción del gobierno uruguayo, y por debajo de un 80% no habrá swap, explicaron Atchugarry y el presidente del Banco Central, Julio de Brun.
Las condiciones diferirán en detalles entre las emisiones internas (que representan aproximadamente un tercio del total) y las externas (dos tercios), pero en todos los casos se respetarán la moneda original, el monto de los capitales y las tasas de interés (que incluso pueden tener mejoras).
El plazo para expresar la adhesión al canje vence el 14 de mayo para los bonos locales y el 15 de mayo para las emisiones en el exterior, en cuyo caso el agente de intermediación será el Citibank.
La deuda total de Uruguay incluyendo los vencimientos con organismos internacionales asciende a 11.400 millones de dólares y equivale al 90 por ciento de su Producto Interno Bruto. Alrededor de la mitad de esa deuda es en títulos con acreedores privados.