Gargano en la OEA dio una "contundente" respuesta

Daniel Herrera Lussich

No fue una victoria por nocaut, pero sí por una gran amplitud de puntos, usando términos boxísticos, la que logró el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, cuando estaba presentando el informe sobre las plantas de celulosa y el bloqueo de los puentes sobre el río Uruguay ante el Consejo de la Organización de Estados Americanos. Casi sesionando a pleno de embajadores, se enfrascó en una severa polémica, con el embajador argentino, Rodolfo Gil.

Sin duda Gargano fue más categórico en sus sucesivas intervenciones, desde la queja sobre el bloqueo y la dura crítica a la actitud de indiferencia y a veces de incentivación a los piquetes de las autoridades argentinas, comparando con los ataques de Gil leídos de un memo que descansaba sobre su escritorio. El embajador reiteró lo que para su país fue el primer paso que originó fricciones, la autorización unilateral de Uruguay para la construcción de las plantas, sumado, dijo, a una negativa constante desde Montevideo a dar información sobre los emprendimientos en las cercanías del río limítrofe.

Gargano dio su informe y fue interrumpido por Gil, hubo saludos diplomáticos primero y luego algunas fricciones que terminaron en un saludo, casi un abrazo, pero en el convencimiento general que las explicaciones del Canciller habían sido más contundentes. Un embajador centroamericano definió el resultado: "la experiencia parlamentaria del uruguayo le permitió más soltura y aplomo a la hora de las informaciones más trascendentales y siempre mantuvo la calma. Gil, en cambio, sin un tono tan firme y más lento en sus palabras, hubo temas a los que no intentó incursionar, en especial el referente a los bloqueos y mismo a los detalles medioambientales".

El ministro de Relaciones Exteriores rompió el fuego ante el plenario dejando constancia que "estas dificultades deben ser y serán solucionadas en el marco del sincero diálogo bilateral argentino-uruguayo ".

A partir de allí empezó un informe calificado por los observadores de "demoledor".

Primero dio fechas y días desde que los puentes Fray Bentos-Puerto Unzué y Paysandú-Colón empezaron a ser bloqueados desde el 23 de diciembre del 2005, luego recordó que un camión detenido por los piquetes tiene un costo fijo de 200 dólares por día y que hubo un momento que había 300 camiones atascados.

Enfatizó que "el gobierno uruguayo desea llamar la atención de los demás países sobre las dimensiones que adquiere este bloqueo. Se trata de un problema que nos afecta la vida nacional uruguaya. En segundo lugar es un problema que afecta la imagen de Argentina, en la medida que no es creíble que las autoridades no tengan capacidad necesaria para garantizar la libre circulación en su territorio. Es también un problema binacional, un problema regional porque afecta la red operativa del Mercosur, es un problema más allá de la región, en la medida que afecta a inversiones y empresas de otras regiones y continentes".

Gargano manifestó que en el marco de lo dispuesto por el Artículo 84 de la Carta de la OEA, que establece que "el Consejo Permanente velará por el mantenimiento de las relaciones de amistad entre los estados miembros y con tal fin les ayudará de una manera efectiva en la solución pacifica de sus controversias", es que el gobierno del Uruguay realiza la presentación del tema ante el organismo multilateral con sede en Washington.

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