El comisionado parlamentario para las cárceles, Alvaro Garcé, consideró que los presos que se trasladen a Punta de Rieles deben de ser de baja peligrosidad, ya que los establecimientos para esos reclusos se pueden organizar más rápido que los dedicados a encarcelados de peligrosidad alta.
Garcé aclaró que sus comentarios son una reflexión general, puesto que no le corresponde como asesor parlamentario decidir a qué internos el Poder Ejecutivo debe realojar.
"Sin duda, es más fácil y más económico en tiempo y en dinero reacondicionar locales para que funcionen como cárceles de mínima seguridad, que reacondicionarlos para que funcionen como prisiones de alta seguridad", dijo Garcé a El País.
En consecuencia, dijo que hay que elegir entre la población reclusa a quiénes trasladar y a su entender deben ser los internos que tengan un perfil acorde. "En ese sentido hay algunas lineas generales a seguir", como los internos que tienen salidas transitorias, los que tienen dos tercios de la pena cumplida y los primarios que hayan cometido delitos de menor cuantía y la preventiva sea presumiblemente corta.
Garcé recordó que Uruguay tiene una experiencia reciente y positiva en reconvertir un local en centro de reclusión para presos de baja peligrosidad: La Tablada, al que consideró un ejemplo "de buenas practicas a seguir". En 2002, tras la destrucción del celdario del Penal de Libertad en un motín, el gobierno buscó locales disponible del Estado y eligió La Tablada, donde estaban alojados menores infractores. La Tablada tiene una capacidad para 190 presos que en dos semanas fueron alojados allí.