JAVIER LYONNET
SAN DIEGO, CALIFORNIA
EL PAIS EN EE.UU
Cientos de miles de personas en 13 países de América Latina y el Caribe han sido beneficiadas directamente por los 25 programas de Innovación Social que premió la Cepal -una agencia perteneciente a la Organización de Naciones Unidas (ONU)- y la Fundación Kellogg en los últimos 5 años.
Las iniciativas, surgidas desde la comunidad, y con reducidos o nulos apoyos de los gobiernos locales, probaron ser novedosas y efectivas para mejorar la calidad de vida de la población a la que apuntaban.
"Resuelven el problema para el que fueron creadas, lo que no es menor", destacó ayer Norah Rey de Marulanda, integrante del consejo de selección, en la conferencia que cierra el programa, creado en 2004, y que distribuyó US$ 400.000 en financiación directa a través de premios.
Uruguay fue finalista en 2005 y 2009, pero ninguno de sus proyectos llegó a ser finalmente premiado.
El siguiente objetivo, tras haber logrado incidir en la vida cotidiana de productores agropecuarios de Jujuy, de mujeres víctimas de violencia en el altiplano peruano, de ciudadanos que obligaron a transparentar cuentas públicas de municipios brasileños -entre otros-es que estos programas sean replicados como políticas públicas.
"Son ideas concretas para que los tomadores de decisiones pongan en práctica", dijo María Elisa Bernal, directora del programa de Innovación Social de la Cepal, en el Instituto de las Américas de la Universidad de California en San Diego (UCSD).
"Muchas veces los gobernantes dicen que hablan por la gente y legitiman así sus propósitos políticos; pero la mayor fuerza está en la gente, en la sociedad civil", sostuvo Jeffrey Davidow, presidente del Instituto de las Américas, de la UCSD.
Ayer, fue lanzado un libro que analiza y recoge todas las experiencias del programa, y que fue presentado como un resumen de "25 historias de éxito", algo inusual para América Latina según sus autores, la economista Norah Rey de Marulanda y el médico psiquiatra Francisco Tancredi.
En la mayoría de los casos, los proyectos abordan "problemas a pequeña escala, pero que también se registran a nivel nacional y afectan a miles", sostuvo Tancredi, quien describió el libro como un "manual de innovación".
Salomón Zerpa, un curtido agricultor argentino que preside la Cooperativa Agropecuaria de la Quebrada de Humahuaca, dijo a El País que los ingresos de las 158 familias que integran el grupo que encabeza mejoraron sustancialmente sus ingresos al asociarse y "sacar a los intermediarios" para obtener de esa manera un mayor margen de ganancia por las ventas de sus productos. Para ello, sumaron el concepto de marketing a su tradición cultural.
El premio obtenido en el certamen de Innovación Social de 2005, dice el agricultor argentino, les sirvió para ganar "respeto y visibilidad".