El Fondo Monetario Internacional volvió a pedir hoy apoyo de la comunidad financiera para el programa económico del Uruguay, afirmando que esa participación contribuirá a eliminar las brechas financieras del país y mejorar la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo.
"Continuamos respaldando el programa de Uruguay", declaró Thomas Dawson, portavoz del FMI.
Mencionó el envío de una carta el pasado 10 de abril por el director gerente Horst Köhler a la comunidad financiera y bancos comerciales del mundo pidiéndoles su participación en la operación de canje de deuda emprendida por el gobierno del presidente Jorge Batlle.
En la carta "expresamos nuestro reconocimiento a las metas positivas y el cambio de deuda que está actualmente en marcha", dijo Dawson a reporteros en la sede del FMI.
"En la medida en que se desarrolle esa operación con una exitosa participación se contribuirá a lograr las metas de eliminar las brechas financieras del muy corto plazo y mejorar la sostenibilidad de la deuda en el mediano plazo, los cuales son la base de los acuerdos stand-by", afirmó.
Poco después de los comentarios de Dawson, el FMI difundió formalmente la carta que había estado circulando en medios financieros desde hace más de una semana.
Köhler hace notar que el programa uruguayo de 2.800 millones de dólares se basa en un "uso excepcionalmente grande de recursos del Fondo", junto con la ayuda del Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo.
La carta fue enviada por Köhler el mismo día del anuncio del programa del gobierno uruguayo orientado a extender la maduración de unos 5.300 millones de dólares en bonos, sin una reducción del principal.
Simultáneamente, el Banco Mundial anunció en esos días la aprobación de dos préstamos para Uruguay por 250 millones de dólares para reforzar las reformas en el gobierno.
Batlle estará en Washington el miércoles para sostener una serie de entrevistas, incluida una con el presidente George W. Bush, pero no llegará a tocar las puertas del FMI.
Según Köhler, el programa uruguayo para este año contiene "ajustes macroeconómicos continuos y reformas estructurales" que fijan las condiciones de una recuperación sostenida del crecimiento y una posición externa viable.
Un componente clave en el programa es el compromiso de las autoridades de elevar el déficit fiscal primario a 3,2% del PBI en el 2003 y a un 4,0% en el mediano plazo, a fin de asegurarse la "dinámica de la sostenibilidad de la deuda".
"Además del permanente apoyo de las instituciones financieras internacionales, el éxito del programa dependerá de la participación de los acreedores privados del Uruguay", agregó.
Uruguay tiene una deuda externa de 11.426 millones de dólares o un 83,4% del producto bruto interno. AP