Montevideo - La crisis financiera que afectó a Uruguay en 2002 se debió a ausencia de supervisión consolidada sobre el sistema bancario, según un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) recientemente divulgado.
El informe, denominado "Estabilización y reformas en América Latina" , sostiene que la ausencia de una supervisión que comprendiera a los bancos y a las entidades vinculadas "contribuyeron a una subestimación de la vulnerabilidad del sistema financiero uruguayo y de la seriedad de la crisis de 2002" .
El documento señala también como un factor que contribuyó a desatar la crisis, "que no se haya compartido información entre las autoridades uruguayas y argentinas".
La mayor corrida bancaria en la historia moderna del sistema financiero uruguayo se inició a fines de diciembre de 2001, casi inmediatamente después de la instalación en Argentina de un "corralito" que restringía el retiro de depósitos de los bancos de ese país.
Ante la imposibilidad de retirar sus ahorros, los depositantes argentinos recurrieron a sus reservas colocadas en el sistema financiero uruguayo, que tenía un importante porcentaje de sus depósitos en manos de no residentes.
El retiro de depósitos de argentinos y la imposibilidad de la casa matriz de girarle recursos debido al "corralito" , provocó en enero de 2002 la intervención y posterior quiebra del Banco Galicia Uruguay, situación que comenzó a agravar la corrida bancaria en Uruguay.
A ese hecho se sumó una estafa de los banqueros José y Carlos Rohm contra el Banco Comercial de Uruguay con títulos de deuda por 200 millones de dólares y una estafa de la familia Peirano en el Banco Montevideo mediante el giro de decenas de millones de dólares al Trade & Commerce Bank de Islas Caymán, sociedad "off-shore" controlada por su grupo económico y que fue a la quiebra.
Estos factores contribuyeron a agudizar la corrida, que se generalizó entre los ahorristas uruguayos y que se detuvo recién en julio de 2002 con un feriado bancario, después que los depósitos en el sistema bancario habían caído en siete meses desde 15.143 millones de dólares a menos de 8.483 millones de dólares.
Tras el feriado bancario que duró casi una semana a la espera de un préstamo del FMI por 1.500 millones de dólares, el gobierno decretó la quiebra de los bancos Comercial, Montevideo, Caja Obrera y De Crédito y la reprogramación a tres años de los depósitos en los bancos públicos.
El designado presidente del Banco Central del Uruguay, Walter Cancela, anunció recientemente a una delegación del FMI la intención de las futuras autoridades, que asumirán el 1ro de marzo, de afirmar la supervisión en función de los grupos económicos a los que esté vinculado el banco.
ANSA