Pando | E. Barreneche
La Fiscalía y el Instituto Nacional del Menor (Iname) de esta ciudad realizaron dos denuncias penales contra la venta de drogas, tras obtener datos precisos sobre la comercialización de estupefacientes en la zona, indicaron a El País fuentes judiciales.
Días atrás, funcionarios policiales comenzaron las investigaciones, pese a que las acusaciones fueron efectuadas formalmente por los dos organismos en el Juzgado de Pando hace más de un año.
"La Policía no realizó la debida investigación de este tema y ni siquiera chequeó los datos aportados al Juzgado", dijo una fuente judicial cercana al caso.
La primera acusación se refirió a la venta de drogas efectuadas a jóvenes, tras una información recibida por técnicos del Instituto Nacional del Menor de Pando. La droga, según la denuncia, era guardada en un galpón en la noche y, durante el día, era vendida en las calles pandenses.
Las fuentes explicaron que algunas madres pidieron ayuda a dichos organismos públicos, tras detectar que en su barrio amigos y compañeros de sus hijos estaban consumiendo estupefacientes.
El tema fue transferido al Departamento de Prevención de Adicciones, dependiente de la División Salud de este organismo que atiende el problema de la minoridad en el país. Esta repartición está integrada por psiquiatras especialistas en el consumo de drogas, quienes se reúnen con el jóven consumidor y luego evalúan a su familia. Posteriormente, inician un programa tendiente a rehabilitar a ese adicto.
La segunda denuncia fue recibida por el Iname de una vecina domiciliada en la Ruta 8, quién brindó datos sobre la comercialización y consumo de drogas en una zona aledaña a la ciudad de Pando.
"También se trataba de una información muy precisa del tráfico de drogas que se hacía en las calles de ese barrio", dijo la fuente judicial.
La denunciante, según el informante, explicó "todo el andamiaje" de la venta de alucinógenos, inclusive dijo el horario en que los delincuentes traían la droga a la zona y los números de matrícula de los autos de los traficantes.
La fuente explicó que los adolescentes de Pando saben donde encontrar marihuana y advirtió que las "bocas de venta" no son tan públicas como se cree.
"El consumo de drogas entre los jóvenes de Pando se mantiene igual que el año pasado", advirtió.
Actualmente, un "porro" (cigarrillo de marihuana) en Pando se cotiza en unos 10 pesos, dependiendo de la calidad de la sustancia.
Hace más de un año, autoridades de Enseñanza Secundaria manifestaron que habían detectado focos de consumo de drogas en el entorno de algunos liceos del departamento de Canelones.
En ese momento, en Pando funcionaba un grupo que se reunía semanalmente, integrado por representantes del Colegio de Abogados, el Iname, el Juzgado, la Fiscalía y de la seccional policial.
"Hablamos con varios directores de liceos y no pudimos comprobar nada", dijo la fuente.
OTRAS DROGAS. Según técnicos del Juzgado de Pando, el consumo de drogas y alcohol está estrechamente ligado a la realidad social que viven los jóvenes y adolescentes de algunos barrios pandenses.
En esos lugares hay una gran cantidad de familias monoparentales, es decir, con las mujeres son jefas de hogar y estas, generalmente, poseen un compañero de turno.
Al cabo de unos años, según estudios sociológicos realizados en la zona a los que tuvo acceso El País, estas mujeres tienen una alta cantidad de niños a su cargo. Los técnicos detectaron el caso, por ejemplo, de una mujer de 24 años que tenía cinco hijos con cinco concubinos diferentes.
A esta situación se le suma el hecho de que Pando cobija familias de Artigas, Treinta y Tres y Rivera, entre otras zonas, que llegan esperanzados en busca de trabajo. Sin embargo, actualmente el desempelo es alto, lo cual repercute en el interior de la familia.
Según dichos estudios, estas situaciones desembocan en dramas como el abuso, la violencia doméstica y el consumo de sustancias alucinógenas.
"Los gurises toman alcohol y fuman. Eso hace más daño que la marihuana", dijo la fuente judicial.