VIÑA DEL MAR - El tradicional Festival de la Canción de Viña del Mar, que se desarrolla desde el miércoles en este balneario chileno, se alza cada año como una inmejorable vitrina para los artistas hispanos de mayor popularidad, así como para quienes aspiran a dar un paso más hacia la fama.
El certamen, que se realiza en el anfiteatro al aire libre de la Quinta Vergara en Viña del Mar, 110 km al oeste de Santiago, fue inaugurado la noche del miércoles con las aplaudidas actuaciones del colombiano Juanes y los españoles de "La Oreja de Van Gogh".
La noche inaugural marcó también el debut del cantante venezolano Ricardo Montaner como animador del certamen, en reemplazo del veterano presentador Antonio Vodanovic, al frente del festival por 29 años.
El venezolano, que subió al escenario precedido de agudas críticas por su falta de experiencia, se mostró extremadamente nervioso y recibió una tibia recepción del público.
El festival, considerado como el evento de música popular más importante de América Latina, reúne este año a consagrados artistas hispanos como el mexicano Marco Antonio Solís y los españoles Miguel Bosé y Raphael.
En esta cuadragésima sexta versión, su escenario congrega también a otras figuras que gozan de una alta popularidad -especialmente entre el público adolescente-, como la mexicana Paulina Rubio, al argentino Diego Torres y el brasileño Alexander Pires.
El evento recibe además a figuras de la música popular, que esperan desde aquí avanzar aún más en el camino por la fama.
En esta categoría presentarán sus canciones el puertorriqueño Obie Bermúdez, el español David Bisbal y las mexicanas Julieta Venegas y Fey, que ven al festival como un trampolín para consolidar sus carreras, tal como alguna vez lo hicieran Julio Iglesias o el "Puma" José Luis Rodríguez.
En 1969, el escenario al aire libre de la Quinta Vergara conoció a un desconocido y delgado Julio Iglesias, quien con 25 años tenía como único antecedente haber ganado el Festival de Benidorm, en España.
Tras un paso triunfal, del cual se recuerda su incumplida promesa de bautizar con el nombre de "Chile" a uno de sus hijos, el intérprete de "Así nacemos" y "Me cansé de vivir" alcanzó fama mundial.
La misma suerte corrió el entonces actor de telenovelas José Luis Rodríguez, casi desconocido en el mundo de la música, quien se presentó por primera vez en Viña del Mar en 1978.
El venezolano pasó al recuerdo gracias a la sensual interpretación del hit "Pavo Real" y su pegajoso estribillo: "Chévere... chévere".
Cuatro años más tarde, el festival vio emerger como figura a un joven y ultradelgado artista español de nombre Miguel Bosé, que revolucionó a las jóvenes chilenas luciendo una apretada malla de ballet y danzando al ritmo de "Voy a ganar".
Más maduro, el intérprete español volverá este año al escenario de Viña del Mar, después de su ultima actuación en 2002, cuando se presentó en compañía de su compatriota Ana Torroja.
La sensual voz de Bosé se escuchará el domingo en la penúltima noche del Festival que cerrará su telón el lunes, dejando como siempre en el recuerdo el triunfo de los artistas consagrados y empujando las carreras de las figuras más jóvenes.
AFP