Buenos Aires - El combate contra la incipiente inflación, el mantenimiento de un dólar alto para preservar la rentabilidad de les las exportaciones y el aliento a las inversiones y las actividades productivas, son algunos de los objetivos centrales de Felisa Miceli, designada ministra de economía hace seis días.
Miceli, de 52 años, reemplazo al prestigioso Roberto Lavagna y el sábado por la tarde presidió la primera reunión de su equipo de colaboradores. A su término portavoces de su cartera difundieron los temas tratados.
Es la primera mujer en ocupar la cartera de economía en la historia de este país y su designación el 28 de noviembre fue parte de una reorganización parcial del gabinete, con la que el presidente Néstor Kirchner lo homogeneizó, con figuras totalmente identificadas con sus postulados centroizquierdistas y una común militancia juvenil en sectores radicalizados, en la turbulenta década de los años setenta.
La mayor preocupación actual de Kirchner y de la nueva ministra parecen ser los signos de recrudecimiento inflacionario que afloran en la economía argentina.
Según datos extraoficiales, el índice inflacionario de noviembre sería de 1,2%, lo que llevaría la cifra para todo este año por encima del tope del ocho o nueve por ciento que habían fijado las autoridades.
Pero Miceli y Kirchner ya advirtieron que no recurrirán a métodos ortodoxos para frenar la inflación, tales como enfriar la actividad económica a través de la elevación de tasas de interés.
El gobierno logró la semana pasada un acuerdo con los principales supermercados para rebajar, en un 15% y hasta fines de enero de 2006, los precios de unos 250 rubros de primera necesidad, que comprenden alimentos, indumentaria y artículos de limpieza.
El acuerdo siguió a un durísimo ataque de Kirchner a los dueños de los supermercados, a quienes acusó de haberse cartelizado para aumentar precios y de haberse convertido en un factor que impulsa la inflación.
Según informó el ministerio de economía, la nueva ministra anunciará esta semana un nuevo plan de créditos por 1.500 millones de dólares, que deberán destinarse a la compra de maquinarias, campos o para renovación y modernización tecnológica.
Será una de las medidas para alentar las inversiones, que para el gobierno es el mejor camino para neutralizar los signos inflacionarios.
Miceli también habría ratificado la política emprendida por Lavagna, de mantener un tipo de cambio alto, con un dólar alrededor de los tres pesos, para favorecer la competitividad de las exportaciones argentinas.
Otro objetivo iniciado por Lavagna y confirmado por Miceli es el mantenimiento del elevado superávit fiscal logrado por el gobierno de Kirchner, a través de un significativo aumento en la recaudación de impuestos.
AP