Buenos Aires | AP. En la antesala de las elecciones presidenciales en Argentina, se instala con fuerza un nuevo y codiciado candidato que se llama "indecisión" y cuya última palabra sería la llave que le abriría las puertas al ganador.
Vislumbrados como los comicios más reñidos de los últimos tiempos, cada sufragio es como si valiese doble y de allí que en la batalla final resultará clave el voto de los que aún están titubeantes.
Parecería que el desconcierto es de magnitud, ya que los electores tienen una variada gama para elegir entre 19 candidatos de todas las tendencias y con un peronismo quebrado en tres.
Carlos Menem adelante, con Néstor Kirchner y Ricardo López Murphy prácticamente empatados, son los que van al tope en coincidentes encuestas, las cuales no descartan tampoco una sorpresa de último momento de Adolfo Rodríguez Saá y Elisa Carrió, que en ese orden están a la expectativa.
Enrique Zuleta Puceiro, de la encuestadora OPSM, consideró como "probable" o "muy probable" que el 21% de los consultados vaya a cambiar su voto de aquí al domingo.
"Y hay un alto porcentaje que también podría cambiar su decisión al momento mismo de votar", agregó Zuleta Puceiro a la AP.
Hugo Jaime, de Hugo Jaime y Asociados, dice que "la mayor probabilidad es que Menem y Kirchner protagonicen el balotaje (segunda vuelta), pero hay que ponerle atención a lo que está pasando en la gente".
"Sigue habiendo apenas un 46% de encuestados que dice haberse decidido firmemente por un candidato, un 25% que está dudando entre dos candidatos y hay un 28% que no tiene decisión de voto", agregó Jaime al diario Página 12.
Según Artemio López, de la consultora Equis, "la media nacional de fidelidad arroja un promedio del 73%, lo que implica que hay un 27% del electorado que podría cambiar su voto". "Los que tienen más propensión a la fidelidad son los votantes de Menem", subrayó.
De un análisis de última hora entre las principales consultoras, publicado en el diario Clarín el viernes, se advierte que el electorado de clase media aún no definió su voto y se movería de manera intermitente entre Kirchner y López Murphy.
En general, buena parte de los consultores estima que los aparatos partidarios pueden jugar un cierto papel el domingo, dándoles un empujón a los votantes con prácticas usuales en la Argentina como llevarlos y traerlos en automóviles a sus casas cuando vayan a votar.
En lo que no hay ninguna discusión entre los analistas, es que ningún candidato obtendrá la mayoría suficiente de los votos para ganar las elecciones el domingo y que será necesaria una segunda vuelta el 18 de mayo, limitada a los dos candidatos más votados.
AP